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Los habitantes de Shanghái se rebelan contra las duras restricciones de la política 'COVID cero'

Personal médico con trajes de protección camina por una calle, en una zona acordonada de Fuyang, China, el pasado abril.

Vincent Ni


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Vuelven a escalar las tensiones entre los habitantes de Shanghái y las autoridades responsables de hacer cumplir las medidas para combatir la pandemia de COVID-19. Esto se produce en un contexto en el que se han vuelto a reforzar las restricciones para frenar los contagios fuera de las zonas de cuarentena y cumplir así con la petición del presidente Xi Jinping de perseguir una política de 'COVID cero'.

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Los vídeos compartidos en las plataformas de las redes sociales chinas muestran a pacientes que se sospecha que son positivos y a los que se obliga a hacer cuarentena en centros habilitados para este fin. En algunos barrios, un solo caso positivo puede hacer que todos los vecinos del edificio se vean obligados a hacer cuarentena.

Los censores de las redes han eliminado muchos de estos vídeos, pero los ciudadanos más determinados los han seguido publicando. También se vuelven a subir los discursos de altos funcionarios y juristas en los que hablan de la importancia del Estado de derecho. Los usuarios de las redes sociales han compartido estas opiniones para expresar su desaprobación con la política del Gobierno.

La semana pasada, Xi reiteró que su Gobierno no tenía intención de apartarse de la polémica política 'COVID cero'. Lo dijo en un importante discurso dirigido a los altos mandos del país. Instó a los funcionarios a “adherirse inquebrantablemente a esta política y advirtió que no está dispuesto a tolerar que se critique o se cuestione.

“No hay una razón”

Durante el fin de semana, los habitantes de al menos cuatro de los 16 distritos de Shanghái informaron de que habían recibido avisos en los que se les comunicaba que ya no podrían recibir entregas de alimentos ni salir de sus casas, lo que provocó numerosas quejas en las redes sociales.

“Ya no tenemos miedo del virus en sí, pero nos aterra la forma en la que el Gobierno impone las medidas”, dice a The Guardian un habitante de Shanghái que ha preferido permanecer en el anonimato. “Pensábamos que el confinamiento estaba llegando a su fin, pero ya no vislumbramos el final”.

En los últimos días se han publicado varios vídeos en las redes sociales que muestran cómo los trabajadores de Sanidad, también llamados Dàbái, o “Grandes Blancos” por sus trajes de protección, entran en las casas de los vecinos y echan por todas partes productos desinfectantes. Esta medida ha indignado a muchos residentes, que han cuestionado su legalidad. Otros se preguntan si tiene alguna base científica.

En un vídeo que se ha hecho viral, unos policías vestidos con uniformes de protección ordenan a los residentes hacer cuarentena en un centro después de que un vecino diera positivo. “Tú no puedes hacer lo que te venga en gana, a menos que estés en Estados Unidos. Estás en China”, se oye decir a uno de los agentes. “Deja de preguntarme por qué, no existe un por qué. Tenemos que cumplir las normas”. The Guardian desconoce la identidad de los vecinos y tampoco sabe si fueron trasladados a un centro. 

No todos los habitantes de Shanghái han acatado las normas. En otro vídeo, un vecino se dirige a los funcionarios de salud pública y les pide que respeten la ley. El hombre de mediana edad, vestido con un traje de protección rojo con una mascarilla y un protector facial, les recuerda que el poder de los funcionarios del Gobierno tiene límites y que no pueden vulnerar los derechos de los ciudadanos.

“Permítame decirle”, dice el hombre, “que solo puede utilizar su poder con la autorización de la ley. Tiene que indicarme qué artículos de la ley de nuestro país le permiten imponer su criterio... no podéis imponernos una cuarentena”.

No es la primera vez que la puesta en marcha de las medidas para erradicar la pandemia genera tensiones en Shanghái, donde viven 25 millones de personas y que es un centro financiero clave en Asia. En abril, los residentes de Pudong, la parte oriental de la ciudad, se enfrentaron a policías con trajes de protección que les obligaban a ceder sus casas para convertirlas en centros de cuarentena.

Desastre legal

Los juristas han expresado su inquietud por los excesos de las medidas para frenar la pandemia. El domingo se hizo viral un escrito en el que se insta al Gobierno a respetar la Constitución del país. Los censores lo eliminaron en repetidas ocasiones, pero muchos usuarios lo volvieron a publicar. El principal autor de la carta, el profesor Tong Zhiwei, de la Universidad de Ciencias Políticas y Derecho del Este de China, de Shanghái, señala que las restricciones y la forma en que las autoridades las aplican podrían provocar “algún tipo de desastre legal”.

“Las medidas para prevenir la pandemia deben estar en equilibrio con la garantía de los derechos y las libertades de las personas”, escribe Tong. “Los gobiernos y funcionarios locales deben atenerse a la Constitución y las leyes y no pueden socavar el Estado de derecho a su conveniencia”.

Guobin Yang, sociólogo de la Universidad de Pensilvania y autor del libro The Wuhan Lockdown (El confinamiento de Wuhan), dice que “como ya se vio en Wuhan en 2020 cuando surgió el virus, los ciudadanos están protestando contra los confinamientos forzosos del Gobierno. Shanghái ha llevado esta dinámica a un nuevo nivel, pero aún no sabemos cómo responderá el Gobierno”.

Shanghái se encuentra en su sexta semana de confinamiento. El número de casos ha disminuido, según las autoridades sanitarias locales. Este jueves, Shanghái informó de 227 casos de COVID-19 de transmisión local, 1.869 contagios locales asintomáticos y dos muertes en las 24 horas anteriores.

Shanghái no es la única ciudad que ha estado sometida a algún tipo de restricción. En Pekín, donde en estos momentos el número de casos diarios es muy inferior al de Shanghái, el Gobierno ha pedido a los ciudadanos que teletrabajen. Se han suspendido decenas de rutas de autobús y casi el 15% del extenso sistema de metro de la capital china.

Traducción de Emma Reverter

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