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“Me llegaron a decir que era mejor abrir Tinder que Idealista”: la odisea de conseguir un piso en alquiler en La Rioja

Manifestación por la vivienda en Logroño

Olivia García Pérez

26 de octubre de 2026 22:24 h

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Teresa tiene 45 años, un trabajo cualificado y estable y es soltera. Por circunstancias personales se ha visto obligada a buscar un piso de alquiler en Logroño en un plazo de tres meses y relata la experiencia como una “misión imposible”. “Para una pareja es muy difícil encontrar un alquiler hoy en día, pero para una persona sola es totalmente imposible”, asegura. “En las inmobiliarias han llegado a decirme que un cliente no va a perder dinero conmigo, que aunque me lo quiera alquilar voluntariamente a un precio más bajo, siempre le aconsejarán lo contrario porque así es el mercado”.

La experiencia de Pedro es muy parecida y relata episodios dignos del casting más exigente. “He estado tres meses apuntado en el IRVI y no he visto más de tres pisos”, explica, “además, con mi nómina de 1.700 euros, las cosas están difíciles. Y en las inmobiliarias o Idealista es que ni te los enseñan. Te piden un depósito de 1.500 euros o un aval solo para verlos”. No hablamos de grandes capitales europeas sino de Logroño, La Rioja.

“Son los Juegos del Hambre, tienes que meterte todos los días porque no van las notificaciones de las plataformas. Cuando ves un piso tienes que contactar corriendo con los propietarios y ellos deciden si te lo enseñan o no”, continúa Teresa, “yo he pasado castings, videollamadas en las que me han preguntado hasta como limpio”. La explicación siempre es la misma: “Hay mucha demanda. El mercado es así”.

Mi única salida ha sido el boca a boca directo entre amigos porque ni las inmobiliarias ni la administración me han permitido encontrar piso

Ambos coinciden en que estar soltero es una auténtica condena a la hora de buscar piso. “A mí al decir que estaba solo, es que ni querían enseñarme el piso, aunque lo pudiera pagar, no me dejaban ni verlo”, relata, “en algunos me han dicho que había hasta cien personas en la lista para un solo piso. Es totalmente delirante”. “A mí me llegaron a decir que era mejor que me abriera Tinder que Idealista, porque solo encontrando pareja podría encontrar piso”, añade Teresa.

Ni las plataformas, ni las agencias inmobiliarias, ni el Instituto Riojano de la Vivienda. A lo largo del último mes, hemos consultado cada mañana la sección de viviendas en alquiler del IRVI. Dos, tres, una o ninguna. La oferta es escasísima aunque su gerente, Javier Caldito, asegura que se consiguen de media unos veinte alquileres mensuales. “Lo que pasa es que en cuanto que entra la vivienda, se alquila. Es un goteo constante pero con una salida inmediata. Ninguna llega a la semana”, asegura.

Actualmente, el programa Habita Rioja del IRVI, la intermediación entre arrendadores y arrendatarios que busca principalmente poner pisos en el mercado del alquiler ofreciendo todas las garantías al propietario, cuenta con una media de 450 solicitantes al año. Actualmente, hay 125 solicitudes activas en busca de una vivienda en alquiler. Un total de 167 personas inscritas y algunos días cero viviendas. Otros, si hay suerte, dos o tres.

Ningún piso disponible para alquiler en el IRVI (Instituto Riojano de la Vivienda)

El precio medio de esos pisos es de 410,51 euros mensuales, muy asequible en comparación con las ofertas que aparecen en el mercado libre. Por otro lado, el ingreso medio de los demandantes de alquiler es de 1.615,99 euros mensuales y el esfuerzo que destinan a la renta de la vivienda es del 25,41% de su sueldo, según los datos facilitados por el IRVI.

Pero las cuentas no terminan de salir. Para dar todas las garantías al arrendador, el IRVI busca asegurarse de que el alquiler sea sostenible en el tiempo. Por eso establecen como requisito que el esfuerzo del arrendatario para pagar la vivienda, no supere el 30% de sus ingresos. Pero para hacer ese cálculo, no solo se tiene en cuenta el precio del alquiler sino también los gastos de comunidad. “Es importante que el inquilino tenga una visión real de lo que hay. Si la comunidad tiene calefacción central por ejemplo, cada mes va a pagar 150 euros de gastos, que habrá que sumar a los 400 del alquiler”, explica Caldito. Es con esa cifra total con la que se hace el cálculo. “No podemos hacernos trampas y que en un año vea que no pueda asumir el coste real de la vivienda y tenga que dejarla”, añade.

El problema es que con este ejemplo que pone el gerente del IRVI, esa renta media de 1.615,99 euros no podría acceder a dicha vivienda porque el 30% de esos ingresos son 484,8 euros. Por lo tanto, 550 euros (400 euros de alquiler más 150 euros de comunidad) dejan a ese candidato medio fuera de toda opción para dicha vivienda.

“A mí en el IRVI me han llegado a decir que no están para facilitar viviendas asequibles, sino para ofrecer garantías a los propietarios”, denuncia Teresa. Caldito, sin embargo, asegura que es importante ofrecer esas garantías porque hay muchas viviendas vacías que sólo así saldrán al mercado. “Hay muchos propietarios que tienen miedo y prefieren tener sus viviendas vacías, pero este sistema garantista hace que el IRVI sea intermediario durante toda la duración del contrato, buscando desde la responsabilidad la renovación y garantizando que tenemos una tasa de morosidad de apenas el 0,4%”, aclara.

Pisos ofertados en septiembre en el IRVI. En estos dos casos concretos, la suma del alquiler y la comunidad asciende a 597,82 y 598,59 por lo que, para poder acceder, la renta del inquilino tiene que superar los 1.995 euros mensuales

Reconoce además que la incertidumbre actual no ayuda. Asegura el gerente del IRVI que desde la aprobación del decreto de vivienda una vez convocadas las elecciones, ha habido seis bajas de propietarios en el IRVI. “Muchos son propietarios de cierta edad que, ante la incertidumbre actual, no quieren problemas y optan por sacar su vivienda del mercado del alquiler o directamente venderla”, asegura, “nos piden que salga el arrendatario y se les devuelva para tenerla cerrada, sin uso. Y eso es lo peor que puede pasar”.

La realidad es que el IRVI no termina de ser una ayuda para quienes buscan alquileres en La Rioja. Se dan incluso paradojas como la que vivimos hace apenas unas semanas cuando una mujer estuvo a punto de ser desahuciada junto a sus dos hijas menores. Llevaba cuatro años apuntada al IRVI sin conseguir encontrar un alquiler para su familia.

“Al final, lo único que ayuda es el boca a boca entre amigos y conocidos, y a veces ni eso, porque un amigo mío dejaba un piso por el que pagaba 500 euros (consiguió comprarse otro), me avisó y me recomendó a su propietario, pero al día siguiente de dejarlo él, subió de 500 a 750 euros. Yo me quedé sin opciones, pero en una semana estaba alquilado”, explica Pedro.

¿Qué opción queda para todas esas personas que se quedan sin opciones por su nivel de renta o por vivir solos? Desde el IRVI aseguran que para esos casos, “lo que queda es construir el parque público suficiente para darles salidas”. Actualmente, el Gobierno de La Rioja cuenta con 207 viviendas de alquiler social entre Logroño y otros municipios de la comunidad. Se están acabando de construir otras 126 y se preparan proyectos para 134 más de cara a la próxima legislatura. “En los próximos años llegaremos a un parque público de 500 viviendas”, asegura Javier Caldito.

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