La portada de mañana
Acceder
La convocatoria en Andalucía encuentra al PP atrapado en la negociación con Vox
La fundación de Vox declaró 630.000 euros como “servicios a profesionales”
Opinión - 'Guerra: destrucción, muerte... y una gran estafa', por Rosa María Artal

Del estigma a la comunidad: las familias que convierten el dolor en el motor de Proyecto Hombre La Rioja

La importancia de la familia en el proceso de recuperación en Proyecto Hombre

Laura Olave Lozano

24 de marzo de 2026 20:07 h

0

El camino de la adicción nunca se recorre en solitario, aunque el estigma y el miedo intenten dictar lo contrario. Cuando un hijo o hija se pierde en el laberinto de las sustancias o las dependencias, la familia entera queda atrapada en el mismo mapa sin salida. En La Rioja, hace más de 30 años grupos de familias acompañan a otras en este camino hacia la salida.

Oti es una de esas madres que llegó casi cuando Proyecto Hombre aterrizaba en La Rioja. “Teníamos un problema en casa con uno de los hijos y no sabíamos ni por dónde empezar, ni qué hacer. Tocamos todas las puertas, hablamos con profesionales y nada servía”. Recordó que el sacerdote diocesano Matías Salazar estaba poniendo en marcha un nuevo programa. “Lo comenté en casa y fuimos a hablar con él”. De aquel primer encuentro con Salazar salieron algo más tranquilos. “Hasta ahora nada nos había servido”. La impotencia, dolor y tristeza eran cada vez mayores. “No sabíamos por dónde tirar porque este problema en aquella época te hacía sentir culpable, nadie compartía nada, los que teníamos este problema nos lo guardábamos por miedo a ser juzgados y que la gente pensara qué clase de familia éramos. Había muchos secretos y muchas mentiras”.

"La familia era la responsable de todo por no haberlos sabido educar"

Oti, familia de exusuario de Proyecto Hombre en La Rioja

Hablamos de la década de los 90, unos años en los que la figura del 'yonqui' se asociaba sistemáticamente al robo, tirón de bolso e inseguridad. “En aquella época estos enfermos estaban muy mal vistos, daban miedo, se les consideraba delincuentes... tenían una imagen bastante mala en la sociedad. Y la familia era la responsable de todo por no haberlos sabido educar”.

A aquel primer encuentro con el sacerdote Matías Salazar le siguieron otros tantos durante diez meses. “A veces todavía me maravillo de cómo conseguimos que nuestro hijo fuera a esa primera reunión y a las que siguieron después”. El compromiso era un encuentro diario de una hora de duración y lo cumplieron. “Una de las veces, mi hijo salió del despacho y me dijo, mañana cuando baje otra vez, a este señor yo lo mato. Entonces me dije, no sé qué harás mañana, lo que sí sé es que vas a bajar. Era el día a día, minuto a minuto… fueron años muy duros”.

Cruzar la puerta de Proyecto Hombre supuso para esta familia que el hijo superara su adicción y que Oti descubriera quién era realmente. “Desde el primer momento me impliqué con todo, a los chavales les atendían los profesionales, y las familias comenzamos a juntarnos también”. Y desde entonces, su vida ha sido esta. “Me impliqué de tal forma que no era consciente, y desde entonces, sigo formando parte de Proyecto Hombre”. 35 años “colaborando con un programa que está en marcha y que necesita gente”, 35 años ejerciendo un voluntariado “intenso y rico que cambió mi vida”. Se veía a sí misma como una mujer con pocos recursos, incapaz de hacer muchas cosas y poca fuerza interior, “al menos eso pensaba yo”, pero en Proyecto Hombre “descubrí a una persona capaz de hacer cosas que no me había imaginado”. Más de tres décadas después, el vínculo de Oti con Proyecto Hombre sigue intacto. “Tuvimos suerte. Mi hijo salió sin ningún problema, pero fueron años muy duros. Nos tocó el SIDA, nos tocó despedir a mucha gente joven, acompañar a madres en el dolor...”.

Y tanto entonces como ahora, Oti considera “fundamental” el papel de la familia. “Lo he comprobado a lo largo de todo este tiempo. Los chicos y chichas superan mejor este problema con la compañía de la familia, aunque también los hay que vienen sin familia y lo han superado por el acompañamiento de un buen voluntariado. Pero la familia es fundamental”.

Y tanto entonces como ahora, las familias siguen sintiéndose culpables. “Vienen con una imagen externa de familia que no corresponde porque siguen ocultando el problema de los hijos. Nos encontramos con padres severos y madres consentidoras y al revés. Parejas que acaban haciéndose daño porque cada uno entiende este problema de una forma distinta, parejas que acaban rompiéndose porque una persona adicta tiene una fuerza interior que asusta. Es una situación muy complicada que incluso a veces puede acabar con el matrimonio”.

Hasta tal punto considera “fundamental” el papel de la familia que considera que “este programa de Proyecto Hombre no tendría sentido sin ellas”. “Llegan con una carga emocional tremenda”. Familias, cuenta, de todos los perfiles. “Las hay de mayor poder adquisitivo, de menos… pero como un denominador común: un problema del que quieren salir. Ninguna se siente juzgada, al revés, y nadie mira a nadie por encima del hombro”.

La de Elena Salinas es otra familia que rompió la adicción. Recuerda que supuso “un choque, una explosión”. Un problema con una gestión complicada porque “cuando intentábamos ayudar a mi hermano, lográbamos lo contrario. No disponíamos de los conocimientos adecuados y nos sentíamos perdidos. No veíamos la salida”, hasta tal punto que pensaban que lo perdían. El paso por Proyecto Hombre de su hermano y de su familia ha supuesto un cambio “radical”. Emocionada asegura que ha pasado de no tener un hermano a tener una persona fundamental en su vida: “Es mi hermano, mi familia, es mi todo”.

Y es que también en su caso, Proyecto Hombre ha supuesto un antes y un después. “Proyecto Hombre es la sociedad en la que yo quiero vivir porque me ha dado las herramientas para poder salir del pozo en el que estábamos metidos”. Familias como la de Elena y Oti reciben este año el Premio Kilómetro Cero Haciendo Comunidad de Rioja2.

Más de 30 años trabajando en la prevención y tratamiento de adiciones

Este año la Asociación Proyecto Hombre cumple 35 años trabajando en la prevención y tratamiento de las adicciones. Son 35 años de experiencia para seguir dando la respuesta más adaptada a estas personas y sus familias, que en estos momentos son especialmente vulnerables.

Son más de 350.000 personas y sus familias las que se han atendido a lo largo de la historia de Proyecto Hombre en España. Y más de 1.400.000 las personas que han participado en nuestros programas de Prevención. Detrás de estas cifras está la labor que hemos compartido en estos 30 años con Administraciones Públicas, Empresas, otras ONG… en definitiva con la sociedad.

Etiquetas
stats