El Kia K4 pone fin a la andadura del Ceed

Después de 20 años de buen desempeño comercial, el Kia Ceed deja paso dentro de la gama a un nuevo modelo compacto que ya se vende hace un tiempo en otros mercados. El K4 viene a ser también el equivalente térmico al eléctrico EV4 en su variante de carrocería hatchback, del que te hablamos pocos días atrás en este mismo canal (puedes leer aquí el artículo).

La llegada de estos dos vehículos pone de manifiesto la intención de la firma coreana de desplegar dos gamas prácticamente simétricas, una de modelos de combustión e híbridos y otra compuesta exclusivamente por eléctricos puros, que lleva las siglas EV como elemento identificativo.

La denominación K4 del nuevo compacto obedece al hecho de que el coche se produce en México y ya no en territorio europeo, al que aludía el nombre del Ceed (Comunidad Europea, con Diseño Europeo). Con todo, las proporciones de ambos y su posicionamiento en el mercado son similares, al igual que las previsiones de ventas que maneja Kia España, del orden de 4.500 anuales en un ejercicio completo.

Conviene reseñar por último que el K4 convivirá con el XCeed, la versión crossover del Ceed, cuyo facelift se ha dado a conocer hace unos días. Además, tendrá una carrocería hermana, de corte familiar y denominada Sportswagon, que ya puede pedirse en los concesionarios y verá sus primeras entregas en cuanto el transporte complete su recorrido desde la factoría de Nuevo León (México).

Construido sobre la misma plataforma del Niro y del Seltos, entre otros, el K4 es un compacto de 4,4 metros de longitud que dispone de una distancia entre ejes, de 2,72 m, de la que resulta un habitáculo especialmente espacioso en las plazas traseras. El maletero también es grande para un compacto, con 438 litros en las variantes térmicas y 328 litros en las de hibridación ligera; en el caso del familiar, las capacidades son de 604 y 482 litros, respectivamente.

Como es costumbre en la marca coreana, el frontal del vehículo combina el lenguaje de diseño Opposites United, expresado aquí en el contraste entre líneas horizontales y verticales, con la firma luminosa Star Map y detalles como los tiradores traseros integrados en la ventanilla.

En la trasera, los elementos prominentes son los pilotos en forma de L invertida, muy similares a los del EV4, y la franja negra que recorre el pilar C. Los acabados GT-Line, más lujosos y deportivos, añaden un paragolpes inferior con toques en negro y un pequeño difusor, además de una moldura cromada en la base de las ventanillas.

Las llantas son de 16 pulgadas en la versión básica, Drive, y de 17 en las Tech y GT-Line. En cuanto a la paleta de pinturas de carrocería, consta de dos colores sólidos, cinco metalizados y dos perlados.

Por lo que hace al interior, los dos primeros acabados llevan tapicería de techo gris, volante de dos radios revestido de cuero sintético y la triple pantalla panorámica introducida últimamente en varios modelos de Kia, incluida una de 5,3“ para la climatización. La variante GT-Line cuenta con techo negro, volante de tres radios y dos colores -también de piel artificial- y una tapicería específica, mixta de tela y cuero vegano.

A la espera del híbrido

La oferta de motores incluye como propuesta más interesante un 1.0 T-GDI de 115 caballos provisto de hibridación ligera (MHEV), que da acceso por tanto al distintivo ambiental Eco. Puede incorporar cambio manual de seis velocidades o automático de doble embrague y siete velocidades. La otra opción por el momento es un motor térmico de 1,6 litros que se ofrece en dos niveles de potencia, 150 o 180 caballos, y siempre con caja automática de siete marchas (y etiqueta C de la DGT).

Para finales de año se espera una versión híbrida completa, o full hybrid, que a buen seguro se disputará la mayoría de las preferencias con la mild hybrid que se pone a la venta ahora. Por lo que sabe por el momento, el nuevo híbrido montará un motor 1.6 que entregará alrededor de 155 caballos.

El K4 puede incorporar, según los acabados, llave digital, head-up display, actualizaciones inalámbricas OTA, equipo de sonido Harman Kardon e iluminación ambiente del habitáculo.

Los sistemas de ayuda a la conducción comprenden asistente de vehículos en el ángulo muerto -con el monitor correspondiente en el cuadro de instrumentos-, cámara de visión 360º, sensores de aparcamiento delanteros, traseros y laterales, alerta de colisión en intersecciones y asistente de conducción en carretera 2.0.

Desde el acabado Drive, el K4 dispone de acceso y arranque sin llave, faros led, cámara de estacionamiento, selector de modos de conducción, sensor de luces y lluvia, freno de aparcamiento eléctrico y CarPlay/Android Auto inalámbricos. La versión Tech agrega ópticas traseras full led, asistente de ángulo muerto, cargador inalámbrico para móviles y lunas traseras oscurecidas.

Por su parte, los modelos GT-Line llevan ya llave digital, levas en el volante, asistente de colisión frontal, pedales deportivos, asientos delanteros y volante con calefacción, butaca del conductor con reglaje eléctrico y ajuste lumbar, elevalunas eléctricos de un solo toque tanto delante como atrás, además de todos los detalles deportivos propios de este acabado.

Un Pack Luxury privativo para los GT-Line, por el que hay que desembolsar 3.100 euros extra, permite introducir lo más granado y lujoso de la tecnología de Kia, por ejemplo head-up display, techo panorámico y asientos traseros calefactados y delanteros ventilados.

Como precio de entrada, la firma coreana publicita 26.250 euros para la variante mild hybrid de 115 CV en terminación Drive, tarifa que incluye financiación y todos los descuentos incluidos. Sin todo ello, el coche cuesta 30.770 euros en este acabado, 32.070 euros en el Tech y 35.870 en el GT-Line. El cambio automático añade 1.000 euros a la factura en el caso de los modelos que pueden optar por él o por el manual.

En cuanto a las variantes con motor 1.6, se comercializan en una horquilla comprendida entre los 33.770 y los 38.870 euros. La carrocería Sportswagon conlleva sumar 1.800 euros a todas estas cifras.