“No hay espacio para los neonazis”: oleada de rechazo contra una protesta ultra a favor del monolito que inauguró Franco en Mallorca
El monumento de sa Feixina, levantado durante el franquismo para homenajear a los “caídos” del crucero Baleares -el buque sublevado que bombardeó a miles de civiles durante 'La Desbandá'-, vuelve a situarse en el centro de la tensión política y memorialista en Mallorca. La convocatoria de una concentración del grupo ultraderechista Núcleo Nacional para defender la permanencia del monolito ha desatado una oleada de críticas de partidos de izquierdas, colectivos memorialistas y organizaciones antifascistas, que reclaman a la Delegación del Gobierno que impida un acto que consideran una “apología del franquismo” y un acto de exaltación fascista de un espacio recientemente señalado por el Estado como contrario a la memoria democrática.
La protesta, convocada bajo el lema Gloria a los héroes, busca defender la permanencia del icono franquista de sa Feixina después de que la Secretaría de Estado de Memoria Democrática acordara incluirlo en el catálogo estatal de símbolos franquistas y ordenara su retirada. El anuncio tuvo lugar el mismo día en que el Ayuntamiento de Palma, gobernado por el PP con el apoyo de Vox, ratificaba la inclusión del monumento en el Catálogo municipal de Edificios y Elementos Protegidos, lo que le otorga el máximo grado de protección patrimonial.
Núcleo Nacional, que reivindica postulados supremacistas y combina mensajes contra la inmigración con referencias al “legado” hitleriano, la exaltación de la “raza” y la estética neonazi clásica, ha intentado expandirse por distintas ciudades mediante la promoción de campañas xenófobas y discursos de odio y la mezcla de simbología nazi, falangista y franquista.
La Delegación del Gobierno ha precisado que la concentración no ha sido “autorizada” expresamente, sino comunicada conforme al procedimiento administrativo habitual. La Policía supervisará el acto para comprobar que no se produzcan exaltaciones fascistas ni vulneraciones de la Ley de Memoria Democrática.
La convocatoria ha provocado una intensa movilización en redes sociales. Organizaciones como la Coordinadora Antifeixista de Mallorca y Alerta Antifeixista acusan al Ayuntamiento de Palma -gobernado por PP y Vox- y a la Delegación del Gobierno de tolerar la concentración y de otorgar “impunidad” a grupos neonazis mientras, denuncian, se ponen “trabas burocráticas” a colectivos sociales y de izquierdas para organizar actividades en el espacio público.
La Coordinadora Antifeixista de Mallorca sostiene además que la elección de sa Feixina no es casual, sino que busca reivindicar un símbolo ligado al franquismo y al crucero Baleares, uno de los responsables del bombardeo llevado a cabo en 1937 contra la población que huía de Málaga a Almería en plena ofensiva fascista. El colectivo vincula al grupo con acciones recientes como los ataques al busto de Aurora Picornell -activista sindical asesinada por el franquismo en la noche de reyes de 1937 e icono del republicanismo y en Mallorca- o agresiones a militantes de izquierdas y recuerdan, asimismo, los disturbios protagonizados por miembros de la organización en Madrid. También sostienen que integrantes de Núcleo Nacional mantienen vínculos con el grupo ultra Devenir Europeo, conocido por reivindicar el “legado de Hitler”.
La plataforma alerta de que la isla está viviendo un intento de implantación de organizaciones de extrema derecha similares a las que han ganado presencia en ciudades como Madrid, Barcelona o València, vinculándolas con acciones como los ataques perpetrados contra el busto de Aurora Picornell o agresiones a militantes de izquierdas. También denuncia que integrantes de la organización ultra mantienen vínculos con el grupo ultra Devenir Europeo, conocido por reivindicar el “legado de Hitler”.
“Defender la memoria es defender la dignidad de nuestros pueblos. Contra el olvido y el fascismo: nos encontrarán en las calles”, señala uno de los manifiestos difundidos por la Coordinadora Antifeixista en redes sociales, en el que llama a la movilización antifascista frente a la protesta convocada en sa Feixina. “No hay espacio para los neonazis”, insiste.
Desde las formaciones políticas, Més per Mallorca ha presentado formalmente una petición ante la Delegación del Gobierno para que no autorice la concentración. El diputado Vicenç Vidal sostiene que el acto supondría el “enaltecimiento del franquismo, el fascismo, irá contra la memoria y ridiculizará a las víctimas”, recordando el papel clave del crucero Baleares en la represión tras el golpe franquista de 1937.
Por su parte, la Associació per a la Revitalització dels Centres Antics (ARCA) ha reclamado a la Delegación del Gobierno que desautorice la concentración de Núcleo Nacional, dejando claro, sin embargo, que la entidad defiende el monumento por “sus valores culturales históricos y arquitectónicos”. Los conservacionistas han expresado su “indignación” ante el hecho de que sea un grupo de ideología ultraderechista y contrario “a los derechos universales” el que se erija en “defensor” del monolito. En una nota de prensa, ARCA señala que, “evidentemente”, Núcleo Nacional “busca protagonismo” y “hacer apología de su ideología destructiva a expensas de poner en peligro el monumento”.
La entidad ha rechazado, en este sentido, cualquier “utilización partidista” del monumento, posicionándose a favor de la “verdad histórica” y de los “valores constitucionales”.
El anuncio de la protesta ha reabierto el histórico conflicto alrededor del monumento de sa Feixina. Desde hace más de una década, asociaciones memorialistas y partidos de izquierda reclaman su derribo al considerarlo un símbolo de exaltación franquista, mientras sectores conservadores defienden que fue resignificado y convertido en un monumento a todas las víctimas de la Guerra Civil. El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática dio un paso decisivo el pasado mes de marzo al ordenar su retirada e incorporarlo al catálogo estatal de vestigios franquistas. La decisión chocó con la postura del Ayuntamiento de Palma, que mantiene su defensa de la conservación del monolito.
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