PP y Vox elevan a patrimonio protegido el monumento franquista que glorifica a los autores de la masacre de 'La Desbandá'
El Ayuntamiento de Palma, con los votos a favor del PP y Vox, ha dado un paso más para blindar el mayor monumento franquista de Balears, el situado en el parque palmesano de Sa Feixina en homenaje a los “héroes” del Crucero Baleares, hundido en marzo de 1938 y responsable del bombardeo llevado a cabo un año antes contra la población que huía de Málaga a Almería en plena ofensiva fascista, episodio históricamente conocido como 'la Desbandá'. Los historiadores calculan que fallecieron entre 5.000 y 10.000 civiles.
La Comisión de Urbanismo y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Palma ha aprobado este viernes la inclusión definitiva del monumento en el Catálogo de Edificios y Elementos Protegidos del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), una medida que, de ratificarse en el próximo pleno municipal, le otorgará el máximo grado de protección patrimonial.
El monumento, cuya presencia lleva años en disputa política, social y judicial en la capital balear, fue erigido por el franquismo en 1947 para homenajear a los marinos del buque de guerra que protagonizó una de las mayores masacres tras el golpe de Estado de 1936: la llevada a cabo contra los miles de civiles que el 7 de febrero de 1937 se arrojaron a la carretera en dirección este para escapar de las tropas sublevadas que, apoyadas por las fuerzas italianas y los regulares marroquíes, avanzaban desde el oeste. En su huida, los civiles fueron bombardeados por los aviones Heinkel de la Luftwaffe y tres buques que los cañoneaban desde el mar: el Almirante Cervera, el Baleares y el Canarias.
Un año después, el Crucero Baleares fue torpedeado por la flota republicana durante la batalla del cabo de Palos. El barco se hundió con más de 700 hombres a bordo, muchos de ellos reclutados en Mallorca. El régimen franquista lo erigió en emblema de heroísmo y martirio nacional y lo utilizó como herramienta de propaganda en todo el país, mientras las víctimas del bombardeo fueron abocadas al olvido.
El monolito, diseñado por los arquitectos Francisco Roca Simó y Antoni Roca Cabanellas, fue construido gracias a las abundantes donaciones de particulares y empresas que reunieron las 100.000 pesetas que costó su ejecución. Fue inaugurado en 1947 con la presencia del dictador Francisco Franco.
Aunque las fuerzas progresistas que gobernaban el Ayuntamiento lo 'resignificaron' en 2010, al abrigo de la Ley de Memoria Histórica, con la retirada de la simbología franquista explícita, como la cruz laureada, las asociaciones memorialistas denuncian que su origen continúa ligado a la exaltación de los vencedores del golpe de Estado contra la Segunda República.
Desde Més per Palma, su portavoz, Neus Truyol, ha denunciado que la decisión supone consolidar un símbolo “fascista” en el espacio público. “No puede haber neutralidad ante un símbolo franquista. O estás con las víctimas o estás con los verdugos. Y PP y Vox han elegido bando”, ha afirmado.
La formación ecosoberanista considera que la protección del monolito forma parte de una estrategia más amplia de la derecha para “blanquear el franquismo” en un contexto marcado por la derogación de la ley balear de memoria democrática y decisiones como la cancelación de actos de homenaje a víctimas del franquismo, como Aurora Picornell, conocida como 'la Pasionaria' de Mallorca y asesinada por el franquismo la noche de reyes de 1937.
“Se está blindando una piedra que glorifica la violencia contra la población civil mientras se abandona el patrimonio vivo de Palma”, ha criticado Truyol, quien ha recordado que existen más de 600 elementos patrimoniales en la ciudad pendientes de protección.
“Exponente del 'art déco'”
El proceso para catalogar el monolito arrancó el año pasado con su aprobación inicial en la Gerencia de Urbanismo. La votación definitiva está prevista para el próximo pleno municipal, donde previsiblemente saldrá adelante con la mayoría de PP y Vox.
El pasado mes de noviembre, ambas formaciones se opusieron en el Parlament balear al derribo del monumento. “Hay informes que le otorgan un valor artístico digno a proteger y se le considera un exponente del art déco”, defendió entonces la diputada del grupo popular Cristina Gil. Aludía, en concreto, al documento elaborado por el historiador Jaume Llabrés, quien señala en su informe que el monolito “es la única construcción relevante” de este estilo arquitectónico en la capital balear. “Forma parte de una etapa muy significativa de la evolución de la arquitectura del siglo XX en Palma y, una vez desprovisto de toda su simbología original, merece ser preservado”, concluía.
Con su silueta de hormigón armado y su impronta monumental, el monumento de sa Feixina ha servido, además, de fondo para algunos los actos políticos de Vox. Desde su irrupción institucional en las islas en 2019, la formación de extrema derecha ha utilizado este lugar como escenario simbólico para sus manifestaciones en defensa de lo que denominan “la historia de España sin complejos”.
El 20 de noviembre de 2023, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Franco, varios miembros del partido acudieron al lugar en una acción no oficial, pero ampliamente difundida en redes sociales. Fue además en esta zona donde el líder de Vox, Santiago Abascal, celebró en abril de 2023 el mitin principal de precampaña del partido en Balears. En otras ocasiones, Falange ha organizado ofrendas florales en el monolito como homenaje a los “caídos por Dios y por España”, mientras que la organización ultracatólica HazteOir ha convocado concentraciones en sa Feixina en varias ocasiones, especialmente en 2016 y 2017, cuando se intensificó el debate sobre la posible demolición del monumento.
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