De alojamiento para marineros a resort de lujo: la Justicia 'cierra' un hotel de Mallorca tras 20 años de actividad irregular
Playa privada, piscina frente al mar y suites con vistas a la bahía de Alcúdia. Durante años, Alcudiamar se ha presentado como un resort de lujo en primera línea del puerto. El Tribunal Superior de Justicia de Balears (TSJIB), sin embargo, ha puesto fin a ese modelo al anular la actividad de alojamiento turístico de un complejo que, durante más de dos décadas, ha funcionado en la práctica como hotel en pleno dominio público portuario.
El origen del conflicto se remonta a 2003, cuando la Conselleria balear de Turismo concedió la autorización para el ‘Botel Alcudiamar’ a pesar de que la concesión original otorgada en 1988 únicamente amparaba la construcción de un puerto deportivo con zona náutica y un “poblado marinero”. Ese título permitía desarrollar servicios vinculados a la actividad portuaria -como escuela de vela y alojamiento para navegantes-, incluyendo habitaciones de uso restringido a tripulaciones, pero no contemplaba su explotación mercantil ni un uso hotelero destinado al público general.
La autorización concedida años después por el Govern balear daba cobertura, sin embargo, a una explotación que fue evolucionando hasta operar como un hotel de cuatro estrellas. En 2016, el Ejecutivo balear autorizó la ampliación de la concesión hasta un total de 42 años, consolidando a largo plazo, tal como denuncia la entidad ecologista GOB Mallorca, la explotación del complejo sobre la base de un modelo que ahora el TSJIB cuestiona en su elemento central: el uso hotelero.
La sentencia estima parcialmente el recurso interpuesto por el GOB contra la resolución y anula expresamente la cláusula que permitía la explotación turística del complejo. Los magistrados concluyen que el alojamiento previsto para tripulaciones -un uso accesorio ligado a la actividad náutica- no puede equipararse a la explotación de un hotel abierto al público general.
Los ecologistas sostenían que el establecimiento operaba como un hotel-apartamentos de cuatro estrellas sin cumplir las condiciones exigidas ni disponer de las licencias adecuadas, y denunciaban una utilización irregular del dominio público en el que únicamente se permitía “el uso de habitaciones para navegantes”. En un comunicado difundido tras conocer la resolución, el GOB señala que ha reclamado al Ayuntamiento de Alcúdia y al Departamento de Turismo del Consell de Mallorca el cierre inmediato y el precinto del establecimiento.
Frente a ello, la empresa concesionaria ha anunciado que recurrirá ante el Tribunal Supremo el punto que anula el uso hotelero de la instalación, asegurando -recoge Europa Press- que no gestiona un hotel como tal, que el establecimiento al que se refiere la sentencia se encuentra en situación de baja temporal y que lo que explota son alojamientos vinculados a la actividad náutica dentro de un centro turístico-deportivo, compatibles, a su juicio, con la concesión.
El establecimiento, sin embargo, continúa comercializándose en plataformas turísticas como un hotel de cuatro estrellas con piscina, jardines, restaurante y acceso directo al mar. “En Botel Alcudiamar disfrutarás de una playa privada con actividades como submarinismo, windsurf y vela. En la piscina cubierta lo pasarás en grande, y el spa garantiza un buen momento de relax, con masajes o manicura y pedicura”, puede leerse en una de ellas. “El Botel Alcudiamar es un distinguido establecimiento de 4 estrellas situado en una de las zonas más encantadoras, prometiendo una estancia inolvidable”, publicita otra la las plataformas, todas ellas abiertas al público en general.
La promoción corporativa de Alcudiamar, concultada por elDiario.es, presenta además el 'botel' como un “resort con puerto deportivo”, oferta de ocio, restauración, eventos y alojamiento de alto nivel. “No vamos a reseñar los datos actuales porque a la vista está cual ha sido el desarrollo en todos los aspectos, y especialmente el turístico. Las plazas hoteleras se han multiplicado, igualmente que las estancias al haberse alargado la temporada turística”, puede leerse en una de sus memorias, que recoge, además, la opinión de varios de sus clientes: “Vinimos por primera vez a Mallorca para el Iroman de 2012 y conocimos Mallorca, Alcúdia y el Botel al mismo tiempo y la verdad es que nos gustó mucho. Prueba de ello es que desde 2012 hemos vuelto 10 veces a Alcúdia y nos hemos alojado 8 veces en el Botel Alcudiamar”.
Desde el GOB denuncian que esta situación se ha mantenido durante años “con la tolerancia de las administraciones competentes”, por lo que exigen “una actuación inmediata para restablecer la legalidad vulnerada”. “La inacción administrativa ante una sentencia tan clara podría suponer una vulneración del principio de legalidad y de los deberes de disciplina urbanística y turística”, advierte la entidad ecologista, que considera que resolución marca un precedente importante en la delimitación de los usos en dominio público portuario y “refuerza la idea que no todo se vale bajo la cobertura de concesiones administrativas”.
Para el GOB, la sentencia del TSJIB confirma una reivindicación sostenida durante años: “El 'Botel' Alcudiamar no es legal como establecimiento turístico y, en consecuencia, tiene que cesar su actividad”.
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