Recuperan un relieve de madera del siglo XVI que fue robado en 2010 en la localidad navarra de Fitero
La parroquia de Fitero recupera un relieve del retablo de la Virgen de la Inmaculada, del siglo XVI, que fue donado por la comunidad de clarisas de la localidad navarra tras abandonar el monasterio en 2009. La talla de madera ,que representa a San Buenaventura, fue robada del monasterio de Santa Clara de Fitero en 2010 y, tras una investigación de la Policía Nacional y de los Mossos d’Esquadra, que ha averiguado que pasó por diversos compradores, casas de subastas e, incluso, el Rastro de Madrid, ha vuelto al pueblo.La pieza, según ha afirmado el párroco del pueblo Fermín Macías, es la única que se ha recuperado de todas las que se robaron en el monasterio hace 16 años.
La obra es un relieve en madera tallada, dorada y policromada que representa a San Buenaventura, cuyo autor pertenece al círculo del escultor Juan de Anchieta, escultor romanista considerado la figura artística más importante de la escultura del norte peninsular durante su época. La pieza mide 81 x 45,5 x 10 centímetros “y fue recuperada el pasado mes de abril”, tal y como comunicaron los Mossos d'Escuadra el pasado martes.
“Pasó por diversos compradores desde Madrid hasta ser identificado en una empresa de subastas de Barcelona, donde pretendían venderlo”, explicaba en un comunicado el cuerpo de Policía catalán. “La investigación se inició a través del propietario actual de la pieza, quien la obtuvo en una casa de subastas” de la capital catalana, que “a su vez” la habían comprado “previamente a otra persona que la había adquirido en otro establecimiento”. La Policía, tras varias pesquisas, pudo averiguar que “la obra inició su periplo en el Rastro de Madrid”. Es una trayectoria que recuerda a la estatua togada romana que volvió a Pamplona en 2023 tras haber pasado por múltiples propietarios desde 1906, año en el que se le perdió el rastro.
El pasado martes, la pieza del retablo de la la Virgen de la Inmaculada fue “entregada al párroco responsable de la Iglesia de la localidad, en representación de la Archidiócesis de Pamplona y Tudela”, explicaban los Mossos d'Esquadra en el comunicado. Preguntado por este periódico, Fermín Macías, párroco de Fitero, afirma que la recuperación ha sido “una gran alegría para los vecinos del pueblo que han conocido a las monjas y el retablo original”, aunque durante el robo en 2010, “aparte de esta pieza, se robaron muchas otras”. “Entre ellas cuadros”, explica.
El relieve, y el retablo al cual pertenece, procede de la orden de los Franciscanos de Calatayud, de donde pasó a las Clarisas bilbilitanas. En 1940, tras la Guerra Civil, la comunidad se trasladó a Fitero junto con un buen número de objetos y enseres, tal y como se recoge en textos académicos sobre algunas de las obras que pertenecían a estas devotas. Entre esas obras de arte, aparte de dicho retablo, también se encontraba un lienzo de Santa María Egipciaca, firmado por Vicente Berdusán, pintor barroco que realizó numerosas obras principalmente por todo Aragón, La Rioja y Navarra y pertenece a la generación de maestros de la escuela de Madrid.
En 2009, la comunidad de monjas partió nuevamente al quedar muy pocas por la falta de vocaciones y las circustancias de vida de la escasa comunidad, momento en el que volvieron a trasladar parte de sus bienes y archivos. Sin embargo, tal y como explica Macías, la comunidad se quedó con la propiedad del inmueble, y por tanto del retablo, que se quedó en la capilla con el edificio deshabitado y “al poco”, en 2010, “ocurrió el robo”. “Alguien entró y robó unas cuantas piezas como esta. Además de muy mala manera, arrancándolas de muy mala forma de los retablos. Yo creo que robaron todas las que pudieron y ya vieron que se tenían que ir y se fueron”, explica el párroco, y añade que también robaron otras obras como cuadros. Poco después, se desmontaron las obras que quedaban al verse que se quedaban en un estado vulnerable.
Ese año, tras el robo, las monjas clarisas donaron el retablo a la parroquia de Fitero (al igual que otras piezas), por lo que la parte que se ha recuperado, y las piezas que se pudieran encontrar en un futuro, pertenecen a dicha parroquia. Por ello, el párroco describe como una situación curiosa la recuperación de la pieza. “Cuando se recuperó la pieza lo primero que hicieron fue buscar a las clarisas, que fueron quienes hicieron la denuncia en su momento, pero ellas dijeron que nos lo dieran a nosotros porque teníamos el resto del retablo” que habían donado. Así, “el día que se pueda montar el retablo, se podrá montar completo”, explica.
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