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Maroto alude al "efecto llamada" pero sin aportar datos sobre el supuesto fraude

El alcalde Javier Maroto no aporta datos sobre el supuesto fraude cometido por los perceptores para justificar el mantenimiento de las prestaciones de alimentación canjeables mediante tarjeta y no en efectivo.

En febrero anunció que la decisión de instaurar esa fórmula perseguía garantizar el control de las ayudas y "expulsar así a quien se aproveche del sistema".

El edil habla un supuesto "efecto llamada" entre la población inmigrante, al que contribuía la ayuda en metálico, para reafirmar su decisión de conservar la polémica modalidad adoptada.

Pese al rechazo mostrado por los partidos de la oposición, por los propios trabajadores de los servicios sociales y por el Consejo social de Vitoria, formado por cerca de 30 agrupaciones sociales, sindicales y empresariales, el sistema de entrega de alimentos mediante la tarjeta seguirá vigente. Así lo ha hecho saber el alcalde Javier Maroto a los grupos municipales en una comparecencia urgente en el Ayuntamiento. La petición de explicaciones llegaba de la mano de EH Bildu que exigía aclaraciones sobre las medidas a tomar por parte del Gobierno popular tras sucesión de críticas hacia esa fórmula. Pero la postura del Gabinete de Maroto no se ha modificado ni un ápice. La modalidad elegida para entregar las prestaciones alimenticias será la misma. Se ingresará a los perceptores de ayudas sociales por necesidades alimentarias e higiénicas la cuantía correspondiente en su Tarjeta Municipal Ciudadana, en vez de en metálico, que canjearán por alimentos de un listado disponibles en un supermercado.

El cambio pretendía garantizar el control de las prestaciones y "expulsar así a quien se aproveche del sistema" y esa misma línea argumental es a la que ha recurrido de nuevo el alcalde para perseverar en su decisión pero sin presentar dato alguno sobre el supuesto fraude cometido por los benefactores.

Las únicas cifras ofrecidas por el edil hacen referencia al efecto llamada que ocasiona, a su juicio, el sistema de protección social de la ciudad. Según Maroto a ese efecto llamada contribuía la ayuda en metálico que se entregada antes a los perceptores de ayudas. "Es humano. Yo no voy a entrar a juzgarlo pero el dinero les servía también para enviarlo en remesas a su país" ha insistido Javier Maroto. Para intentar evidenciar esa llegada de inmigrantes ha presentado un documento que su equipo de Gobierno ha bautizado como "Aproximación cuantitativa efecto Llamada". El informe indica que 501 unidades convivenciales han sido atendidas por primera vez por los servicios sociales de la ciudad entre septiembre del 2013 y febrero del 2014 y esas personas no estaban empadronadas en Vitoria o que llevaban menos de 6 meses en la ciudad. El edil popular no se atreve a apuntar con exactitud las causas por las que estas personas recalan en la capital alavesa pero sospecha que lo hacen atraídos por las facilidades de acceso a las ayudas de alimentación. "Los datos son fríos, están ahí", matiza. Además ha puesto el foco en que de esas 501 personas, el 70% tiene nacionalidad extranjera y 29'5 española para a renglón seguido remarcar que los magrebíes ocupan el primer puesto entre los recién llegados. Precisamente hacia este segmento de población lanzó duras críticas días atrás, acusándoles de vivir de las ayudas sociales y de no tener intención de integrarse y se ganó por ello la desaprobación de muchos.

"Personas anuladas, teledirigidas"

En lo que no se ha detenido el alcalde en su comparecencia es en difundir cuántas de estas personas han recibido prestaciones, unos datos que aparecen recogidos en la última parte del documento, entregado a los grupos municipales una vez finalizada la sesión. Según esa recopilación, de esas 501 personas, solo a 40 de ellas se les ha ofrecido propuesta de vales de alimentación y a tan solo seis, las ayudas de tipo económico. 48 han sido derivados al comedor social. Del resto, 200 han usado el servicio de camas del albergue y a 17 se les han realizado propuestas para el vale de pago de viaje. "No voy a cambiar el sistema de solidaridad de Vitoria. No voy a entregar un cheque en blanco para que pueda ser gastado en lo que determine el perceptor", ha insistido Maroto.

Estos datos, que nada tiene que ver con los que demandan grupos políticos y diversos sectores a cerca del fraude,  no han convencido a la oposición. Los grupos han reiterado sus críticas hacia el alcalde y le acusan de fomentar discursos xenófobosde nuevo. "De esas chispas van a salir llamas. Cuando alguien sea agredido por su nacionalidad, será usted el responsable", le advertía Iratxe López de Aberasturi, de EH Bildu.

El socialista Peio López de Munain rebatía la alusión del alcalde al efecto llamada. "En el resto de las capitales del estado también se registra un incremento de población inmigrante que viene del sur. La crisis se está alargando y se mueven hacia el norte porque tienen necesidad de trabajar, no porque haya un efecto llamada. Eso que nos presenta usted es una trampa", le ha reprochado López de Munain.

Por su parte, el PNV considera que con la implantación de la tarjeta "se anula la capacidad de organización y de autonomía de estas personas, están teledirigidas", ha declarado Nerea Melgosa que acusa a Maroto de no presentar un análisis real de la situación, "sino manipulador y falto de rigor".

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