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Especies exóticas invasoras, una invasión silenciosa

Sólo algunas especies introducidas han demostrado ser perjudiciales, al desplazar o incluso llevar a la extinción a especies autóctonas

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Un visón europeo.

Un visón europeo.

Su introducción en nuevos ecosistemas es lo más parecido a abrir la caja de Pandora. Atacan a otras especies, se reproducen sin control destrozando las cosechas, provocan pérdidas multimillonarias y son una grave amenaza para la biodiversidad. Detrás de las plagas de las especies exóticas invasoras está la mano del ser humano.

Están ahí, por todas partes. Sigilosamente se han introducido en nuestras casas, nuestros bosques, nuestros ecosistemas, nuestros ríos, nuestras vidas…. Poco a poco se han hecho comunes y actúan de una manera muy negativa. 

Una especie exótica es aquella que se establece en un ecosistema o hábitat natural o seminatural que no forma parte de su área de distribución natural. Pero su carácter de ‘invasora’ proviene de su proliferación, lo que causa daños al medio ambiente, a otras especies o a las actividades humanas y económicas.

La Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN) tiene establecido que una especie exótica invasora es aquella que causa daños y perjuicios en el ecosistema huésped. Esta es la definición aceptada en la actualidad, y por ello podemos equiparar el término `invasor´ con perjudicial o dañino”.

¿Son todas las especies de origen exótico invasoras? No. Muchas especies introducidas por el ser humano no tiene efectos negativos reconocidos sobre los ecosistemas. Este sería el caso de buena parte de plantas ornamentales o de los cultivos de plantas originarias de América que hoy se encuentran muy extendidos en todos los continentes, como el maíz, la patata o el tomate. Sólo algunas especies introducidas han demostrado ser perjudiciales, al desplazar o incluso llevar a la extinción a especies autóctonas.

El continente europeo no permanece ajeno a las plagas. Está infestado por más de 14.000 especies foráneas. Algunas de ellas se convierten en invasoras. Ocasionan pérdidas de 12.500 millones de euros anuales. Pero, no solo se trata de dinero. Estos invasores son “la segunda causa de la destrucción de la biodiversidad”, pudiendo a ser en el futuro próximo el factor más importante de desintegración ecológica.

Las vías de entrada de una especie invasora son múltiples. Así, este movimiento de especies a menudo es accidental y llevamos con nosotros, sin querer, aquellas especies que desde antiguo viven con nosotros. Así hemos poblado el mundo de moscas y mosquitos, de ratas y ratones, de gorriones y palomas, y muchas más. Pero, y, también muy a menudo, el transporte de especies se ha hecho con nosotros por el mundo con intención y por diversas razones, como las estéticas y para adornar nuestros estanques, caso del cisne; por razones económicas como el visón americano o el castor, que han llegado a Europa por el valor de la piel; por razones cinegéticas; o también como mascotas.

Euskadi no es ajena a esta realidad. Así, por ejemplo, el visón europeo (Mustela lutreola) -es un pequeño mustélido considerado el mamífero más amenazado de Europa-, se encuentra en una situación crítica, y por ello se trabaja para extinguir del medio ambiente a su principal amenaza, el visón americano, que en el caso del País Vasco, proviene de fugas o sueltas de animales criados en las granjas peleteras. Con el objetivo de terminar con el principal competidor del visón autóctono, las diputaciones forales pusieron en marcha en 2014 un sistema de trampeo de los ejemplares de origen americano. Paralelamente, se trabaja para impulsar la población de la especie autóctona ya que en la actualidad quedan muy pocos individuos y con ese objetivo se mantiene un plan para no modificar los cauces y riberas de los ríos, principal hábitat de los visones.

Detrás de las plagas de las especies exóticas invasoras está la mano del ser humano

Los resultados no se han hecho esperar. Así, en Álava, se ha logrado frenar el avance del invasor mediante una exitosa campaña de trampeo en los ríos -capturas selectivas del visón americano, la especie invasora que ha mermado de manera drástica la población de la autóctona-, sufragada con los fondos europeos del programa Life Lutreola -es la propia Comisión Europea la que financia el 75 % de los 2'5 millones de presupuesto-, y que ha permitido la captura de nada menos que 445 ejemplares. Eso, unido a los programas de cría en cautividad, ha permitido que se hayan localizado en el último año a 16 ejemplares de visón europeo cerca de ríos alaveses, cuando hace tan sólo un trienio esto era impensable. La Diputación alavesa lidera este programa en el que participan Bizkaia, Gipuzkoa, Vitoria, La Rioja y Aragón.

En lo que respecta a Bizkaia, el programa, según datos del Departamento de Sostenibilidad y Medio Natural de la diputación vizcaína, ha logrado eliminar 214 visones americanos hasta la fecha mediante el uso de trampas, y ha conseguido reintroducir 26 visones europeos criados en cautividad. Para la detección y captura del visón americano se han implantado plataformas flotantes, y más de 300 guardas forestales han sido formados para su uso y manipulación.

Por otra parte, nos encontramos con los galápagos alóctonos, que desde hace muchos años son especies muy demandadas por la población infantil como mascotas. Existen varias especies, siendo el más común el denominado galápago americano o de Florida (Trachemys scriota), de gran difusión en los hogares por su fácil adquisición. Están catalogados entre las cien especies invasoras más peligrosas del mundo.

Y podríamos citar más especies invasoras, entre otras, el mejillón cebra, que es la especie animal que más pérdidas económicas provoca; el cangrejo rojo que casi ha acabado con el cangrejo autóctono, y el Coipú o rata nutria, que es una especie extendida en la zona del Bidasoa tras huir de granjas. O las estruendosas cotorras argentinas, que destruyen plantas y otros nidos. Como suele ocurrir en muchos casos, la gente las compró para tenerlas en jaulas, como animales de compañía, y las soltó en el momento en que fueron molestas.

¿Qué se puede hacer? Hacen falta campañas de sensibilización por parte de la Administración proporcionando información sencilla y útil sobre las especies exóticas invasoras como ya se vienen haciendo, aunque hay que realizarlas con más periodicidad -muchas veces se desconoce el peligro que supone traerlas como mascotas-; hace falta también ejercer un control sobre dichas especies; y realizar campañas de erradicación lo más rápidamente, e investigando sobre los mejores métodos para ello.  

Por último, y ahora que se acercan las Navidades, una recomendación a los poseedores de animales exóticos invasores en sus domicilios para indicarles que si no desean seguir haciéndose cargo de sus mascotas en ningún caso se deshagan de ellas liberándolas en el medio natural, ya que pueden generar serios riesgos para la biodiversidad, trasmitir enfermedades, provocar accidentes de tráfico y otros daños. Es conveniente ponerse en contacto con los servicios correspondientes de las diputaciones forales.

*Julen Rekondo es experto en temas ambientales y Premio Nacional de Medio Ambiente

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