Por una coalición: la española contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas
He escrito en este mismo espacio hasta en cinco ocasiones anteriores acerca de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) desde diversos puntos de vista. Ahora vengo con una iniciativa muy ilusionante de cuyo conocimiento no quiero privarles. En medio de tanta crispación y de tanto desánimo, les voy a dar cuenta de una “coalición”: sí, coalición, lo que significa, según el DRAE, una “unión transitoria de personas, grupos políticos o países con un interés determinado”.
Se trata de la Coalición Española de Enfermedades Tropicales Desatendidas -CEETD-. Una coalición más que necesaria, dado que, de todas las enfermedades conocidas, hay unas cuya gravedad viene dada no sólo por la propia dolencia y sus efectos, sino, principalmente, por su desatención. Una desatención que afecta a muchas enfermedades prevalentes en comunidades empobrecidas de zonas tropicales y que, en cálculos de la OMS, alcanzan a más de 1.000 millones de personas que se encuentran en contextos de pobreza, exclusión y acceso limitado a servicios de salud, particularmente en zonas de América Latina y en África Subsahariana. De ahí su denominación. Enfermedades como la úlcera de Buruli, la enfermedad de Chagas, el dengue, la lepra, la filariasis linfática, la oncocercosis y otras forman parte de este grupo.
Sin olvidar que en España hay seis enfermedades de esta naturaleza consideradas endémicas, que se han registrado también casos autóctonos de otras y que algunas otras son consideradas potencialmente emergentes en nuestro país. De modo que este tema también nos concierne directamente.
Son enfermedades “desatendidas” por su escasa presencia en los programas de salud en casi todo el mundo, porque todavía hoy se les dedican muy pocos recursos y porque las agencias de financiación mundiales prácticamente las ignoran. Sin embargo, las ETD tienen ahora gran relevancia para el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 de la Agenda 2030 de la ONU y están adoptándose medidas concretas en el marco de la Hoja de Ruta de la OMS sobre las ETD 2021-2030 con objetivos claros, como el de reducir en un 90% el número de personas que requieren tratamientos contra estas enfermedades, eliminar al menos una ETD en 100 países y erradicar en todo el mundo dos enfermedades -la dracunculosis y el pian-.
Para ello hacen falta medios de todo tipo y, si bien es cierto que la situación no era buena, ha empeorado notablemente tras dos de las primeras decisiones de la Administración Trump, esto es, su salida de la OMS y el cierre de su Agencia para el Desarrollo Internacional -USAID-, todo ello con unos efectos desastrosos que ya han sido puestos de manifiesto y que solamente podrán paliarse si no nos cruzamos de brazos y nos ponemos manos a la obra. Según los cálculos, esta reducción de un tercio de la financiación agregada de este sector en todo el mundo ha golpeado ya directamente a gobiernos, organizaciones y, lo más importante, a poblaciones afectadas por prioridades sanitarias globales como el VIH, la malaria o las propias ETD. Hay estimaciones muy serias según las cuales estos recortes pueden provocar la muerte de entre 500.000 y un millón de personas al año.
Bueno, quiero y debo matizar: todo esto ocurrirá si no asumimos nuestras responsabilidades y no ponemos remedio a esta reducción de financiación, pues lo cierto es que, pese a las muchas dificultades, estamos aún a tiempo de atajarlo en relación con las ETD. En efecto, en el plano internacional España puede asumir el liderazgo de la lucha contra las ETD, comprometerse y generar sinergias con otros Estados para cubrir estas carencias tras la cancelacion de USAID.
Porque no todo está perdido, en absoluto: si Trump sale, el resto debemos entrar y llenar el hueco que deja, porque es posible y, sobre todo, es debido.
Hay muchos espacios en los que se puede y se debe trabajar para luchar contra esta situación: desde luego, para comenzar, desde las instituciones, mediante diversas medidas, entre las que destaco el cumplimiento íntegro en materia de Ayuda Oficial al Desarrollo de nuestra Ley 1/2023, de 20 de febrero, de Cooperación para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global y, cómo no, desde el trabajo científico, el de las organizaciones sociales y el sector privado y la necesaria concienciación ciudadana, para lo que los medios de comunicación tienen un papel determinante.
Por eso se ha constituido esta Coalición, la CEETD, como un espacio clave de articulación, incidencia y generación de conocimiento en España. Una alianza multisectorial que reúne a organizaciones del ámbito de la salud global, la cooperación internacional, la investigación, el sector farmacéutico y la comunicación. En concreto, son veinte entidades, entre ellas Fundación Anesvad, cuyo Patronato tengo el honor y la responsabilidad de presidir – permítanme, por tanto, su mención expresa -. Todo ello con el objetivo de reforzar el compromiso de España con la prevención, el control y la eliminación de las ETD, aportando respuestas integrales y coordinadas desde todos los ámbitos implicados. En definitiva, una coalición de la sociedad civil que contribuirá a dichos fines junto con el sector público.
Coalición que se compromete con tres grandes objetivos: la visibilización de las ETD, tanto en España como en el plano internacional, promoviendo su inclusión en la agenda pública y política; la movilización de recursos, conocimiento y voluntad política para avanzar en su prevención, control y eliminación y, finalmente, el impulso de la colaboración multisectorial, promoviendo además el liderazgo de los países endémicos en la respuesta a estas enfermedades.
Para lograr estos objetivos hacen falta medidas diversas. Pero de ello les daré cuenta en mi siguiente columna. No se lo pierdan, pues les concierne a ustedes tanto como a mí y a los más de 1.000 millones de personas afectadas en todo el mundo.
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