A Deliveroo que huye, puente de plata

Un rider de Deliveroo. EFE/Mariscal/Archivo

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Es una buena noticia. Deliveroo asegura que se va de España porque se le obliga a cumplir con la legislación laboral. Una buena nueva que será completa cuando desaparezcan todas las empresas que solo son rentables con la explotación de la mano de obra. Son una lacra que erradicar, pero dudo que cumplan con una amenaza que no es más que presión política para que les dejen seguir exprimiendo fuerza de trabajo ajena a cambio de ofrecer unas migajas en forma de empleo. Las bravatas empresariales de dejar de operar en España cada vez que se intenta regular el mercado en el que operan solo porque tengan que cumplir con unos mínimos estándares o se busque proteger a las víctimas de sus negocios suelen caer en saco roto, Uber ya lo hizo y aquí sigue. Es una lástima que al final se echen atrás y sigan funcionando, porque una sociedad es más sana extrayendo la purulencia, saneando y curando. 

La moral de siervo está muy arraigada en nuestra sociedad, sobre todo la del mundo criptofriki que sueña con ser Elon Musk y justifica cualquier actuación de explotación laboral con la argumentación anarcoliberal de que son las empresas las que crean riqueza y empleo y que hay hacer todo lo que deseen para no perturbar su capacidad de operar con ningún tipo de regulación. Está por ver la empresa que cree riqueza sin trabajadores, aunque sí es sencillo encontrar trabajadoras que con la única estructura de su fuerza de trabajo operan y desarrollan una labor productiva. No hay empresa sin extracción de la plusvalía, algunas solo tienen eso como labor principal. Deliveroo era una de las principales empresas extractivas de plusvalor. No tenía trabajadores libres, solo siervos. Porque la explotación laboral que practican estas empresas tiene una línea difusa que la diferencia de la servidumbre y que a su vez es difícil distinguir de la esclavitud. 

El negocio de Deliveroo no es el envío de comida a domicilio, sino incumplir la legislación laboral en lo más básico para extraer plusvalías de la clase obrera con un máximo de eficiencia. No hay producto ni servicio, simplemente una idea de negocio que tiene como fin último la explotación de la fuerza de trabajo ajena. La llegada al panorama laboral de una cultura empresarial como la que emanan este tipo de sociedades viene acompañada de un discurso público y político tóxico que aboga por la desregulación laboral hasta privar de los derechos adquiridos más elementales. Se pone en cuestión que un trabajador tiene que tener un contrato, que tiene que estar dado de alta en la Seguridad Social y que la empresa y los empleados tengan algún tipo de relación para que sea quien trabaja quien asuma todos los costes y los riesgos y la empresa se dedique única y exclusivamente a operar como un órgano de explotación.

La ideología de este tipo de estructuras empresariales trascienden la manera de organizarse internamente. Forma parte de una forma de entender el mundo y de disciplinar a la clase obrera y a la vez sirve para exonerar de cualquier responsabilidad a los encargados de explotar a los trabajadores. El pensamiento neoliberal inculca la idea de la autoexplotación para así librarse de las miradas de la clase obrera organizada, una cultura que inculca en la ciudadanía la idea falaz de la meritocracia que angustia y oprime a quien no puede lograr el triunfo social. Cuando los trabajadores y las trabajadoras piensan que es su propia culpa no haber logrado unas condiciones dignas no miran hacia arriba y dejan de señalar al patrón para responsabilizarse a sí mismos de su situación. A veces se medican para paliar los problemas de salud mental derivados  que indefectiblemente surgen con esta dinámica, en vez de organizarse, sindicarse y buscar la unión con el resto para exigir hacia arriba soluciones a los problemas. 

No existe libertad con necesidad, esto es una máxima que tiene que estar en las bases fundamentales del ideario progresista. Quien se ve en la situación de tener que trabajar para empresas como Deliveroo porque no tiene nada más no ejerce su labor en libertad, no tiene más posibilidad que someterse a la explotación laboral sin capacidad para exigir unas medidas de protección de sus derechos. Por eso es una buena noticia que desaparezca un órgano opresor como Deliveroo con una legislación como la 'ley rider', que solo permitirá la existencia de empresas que respeten los derechos laborales. Llora el patrón, sonríe el trabajador. 

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