Estado de alarma (25.613)

Un grupo de sanitarios atiende a un afectado por COVID-19 en la UCI del Hospital Ramón y Cajal de Madrid

Me parece muy oportuno discutir si el estado de alarma es el mejor instrumento para frenar una pandemia que ha dejado ya 25.613 muertos. Entiendo perfectamente las dudas políticas y jurídicas de quienes rechazan prorrogarlo y proponen usar otras leyes (las de seguridad nacional, protección civil o salud pública, además de 19 legislaciones autonómicas diferentes) para hacer frente a una pandemia que ha dejado ya 25.613 muertos.

Está en su derecho el PP al rechazar una nueva prórroga, porque llevamos casi dos meses en estado de alarma con una pandemia que ha dejado ya 25.613 muertos. Y lo mismo digo de otros partidos como ERC, legítimamente preocupado por la "recentralización" que ha impuesto el gobierno ante una pandemia que ha dejado ya 25.613 muertos. Unos y otros reprochan con razón al gobierno su prepotencia, que no haya negociado ninguna de sus medidas para combatir una pandemia que ha dejado ya 25.613 muertos.

En la prensa, en editoriales, columnas y tertulias, abundan estos días las voces contrarias a que el gobierno siga ejerciendo un poder absoluto amparado en una pandemia que ha dejado ya 25.613 muertos. Tan respetables como las dudas legales de aquellos juristas que cuestionan que un gobierno pueda limitar derechos y libertades con la coartada de una pandemia que ha dejado ya 25.613 muertos.

Hay gobiernos autonómicos que piden gestionar ellos la salida del confinamiento en que nos mantiene una pandemia que ha dejado ya 25.613 muertos. Proponen otros ritmos de desescalada para sus comunidades en cuanto a aperturas de comercios o playas, preocupados por el impacto económico de una pandemia que ha dejado ya 25.613 muertos.

También hay empresarios que presionan a gobiernos autonómicos y municipales para acelerar y flexibilizar la apertura de todas esas tiendas, bares y hoteles que tuvieron que cerrar por una pandemia que ha dejado ya 25.613 muertos.

Y por supuesto, gente a de pie, ciudadanos cansados del prolongado confinamiento impuesto por una pandemia que ha dejado ya 25.613 muertos. Aunque muchos seguimos respetando normas y horarios y no tenemos prisa en la desescalada, preocupados de que acabe repuntando una pandemia que ha dejado ya 25.613 muertos, no son pocos los vecinos que relajan las medidas de protección y pasan de mascarilla y distancia social. Y más que se van a relajar de tanto oír que el estado de alarma es innecesario. Gente que se marcharía con gusto al pueblo o a la segunda residencia al día siguiente de terminar ese estado de alarma que durante dos meses ha servido para combatir una pandemia que ha dejado ya 25.613 muertos.

Los escucho a todos: políticos, periodistas, juristas, gobernantes autonómicos, empresarios, vecinos. Respeto sus discrepancias, puedo incluso compartir algunos argumentos. Lo que me preocupa (y por ahí debería haber empezado, disculpen) es que en la discusión se nos olvide lo importante: que todavía estamos en medio de una pandemia que ha dejado ya 25.613 muertos. Y que, aunque el sistema sanitario haya superado el colapso y las cifras de contagios y de muertos se estén reduciendo, podría volver a repuntar una pandemia que ha dejado ya 25.613 muertos.

Quiero creer que todos lo tienen muy presente, pero por si acaso se lo recordaré una sola vez: la pandemia ha dejado ya 25.613 muertos. Dicho queda.

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Publicado el
5 de mayo de 2020 - 22:02 h

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