Sánchez gana, Abascal también. Casado, se verá

El presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se despiden tras una rueda de prensa

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De todo lo que está ocurriendo -y no hay que repetirlo- hay dos grandes ganadores, de momento: Pedro Sánchez, y el PSOE, y Santiago Abascal y Vox. Un gran perdedor, Pablo Iglesias y Unidas Podemos, y veremos si Inés Arrimadas y Ciudadanos, aunque a estos no se les ha de juzgar en comparación con la situación presente -respecto a la que pierden- sino con la futura, si logran ser partido bisagra para diversas situaciones. 

Los cuadros de Ciudadanos se van a dividir, y sus votantes también. De eso se trata: de capturarlos, desde el PP, Vox y PSOE. Los andaluces, cuadros y votantes, se van a quedar a la sombra del PP. Otros se quedarán en Cs. Pocos cuadros se irán al PP (y de momento no a Vox, aunque comparte con estos una parte del perfil de sus votantes). Otros se retirarán, y muchos se quedarán con Inés Arrimadas hasta ver. Quizás incluso vuelva alguno. El discurso de esta es insuficiente. Ante lo de Murcia, tendría que haber salido con algo más que con la corrupción respecto a la vacunación de algunos cargos. Falta fondo. Ciudadanos, por tanto, va a salir dividido y con un futuro problemático. Pero en buena parte, el salir de la posición de polarización que hemos vivido y estamos viviendo va a depender del resultado de Ciudadanos en Madrid, si finalmente hay elecciones.

Pedro Sánchez y el PSOE se la juegan sobre todo con la gestión económica y social, en la que vienen tiempos muy duros, pese a los fondos europeos, pero también una oportunidad única de transformar el país en unos pocos años, gracias en buena parte a esos fondos y a un empresariado más atrevido, sobre entre los jóvenes. Pero, en términos políticos, todo lo que está ocurriendo muestra que, hoy por hoy y en el mañana que se vislumbra, no hay alternativa a Sánchez ni en el PSOE ni en el país. Lo ocurrido le abre posibilidades de ampliar su margen de maniobra de futuro a la vez hacia el centro y hacia a la izquierda, ahora y tras las próximas elecciones. Ángel Gabilondo, tiene en su contra su deseo de ser Defensor del Pueblo, y a su favor su tranquilidad. No es fácil para el PSOE repetir, de cara a unas elecciones a la Comunidad de Madrid, una operación como la de Salvador Illa. Ni Madrid está en una situación como la de Catalunya, ni el PSM es el PSC.

La radicalización de la derecha beneficia a Sánchez (y en parte, por eso la fomenta). Si Isabel Díaz Ayuso se sale con la suya, hay elecciones en Madrid y logra gobernar la Comunidad con el apoyo o en coalición con Vox, el PP nacional se radicalizará, en un sentido aznariano, para aproximarse a los primos de Vox. Está por ver qué posición adoptará Pablo Casado y el liderazgo del PP entonces. Si aguanta. Está claro que a lo que aspira Díaz Ayuso no es solo a seguir en la Casa de Correos en Sol, sino a La Moncloa. Si no hay elecciones y triunfa la moción de censura del PSOE, Casado habrá perdido una plaza fuerte con Madrid -lo que puede desatar un efecto cascada en otros lugares, que partió de Murcia- pero en Génova (aún) se habrá reforzado. Y si no pasa ni lo uno ni lo otro, es decir si no hay elecciones y las mociones de censura no salen adelante, quién saldrá más fuerte será Vox.  

Vox es el que menos ruido está haciendo a estas alturas, aunque sueñe con el sorpaso y la OPA al PP. Se le brinda no solo una posibilidad de entrar en un gobierno regional (en detrimento de la imagen de España en Europa), sino de "normalización" de la ultraderecha.

Unidas Podemos es el que se encuentra en una situación más difícil, pagando errores del presente y del pasado. Se ha dividido en Madrid, y con su labor en el Gobierno nacional tampoco ha ganado peso.

Es decir, que los espacios políticos se van a recomponer. Es importante. Aunque hay que insistir: lo importante es la transformación socioeconómica de España.

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