Si te pesa la semana, piensa en la de Sánchez
¿Qué tal viene tu semana, qué te espera en los próximos días? ¿Mucho trabajo, mil líos, plazos de entrega, urgencias de final de curso, citas inaplazables, problemas por resolver, viajes, planificación doméstica…? Si la ansiedad anticipatoria te fastidia la tarde del domingo (los domingos matan a más gente que las bombas, decía Bukowski), si el lunes te cuesta salir de la cama, piensa en la semana que le espera a Pedro Sánchez, y ya lo tuyo no te parece tanto.
Mientras tú repasas mentalmente los marrones de los próximos días, el presidente del gobierno recita en la cama la agenda de la semana: lunes, Begoña Gómez con el juez Peinado; martes, la directora de la Guardia Civil en el Senado; miércoles y jueves, Zapatero en la Audiencia Nacional; viernes, la Fiscal General del Estado en el Senado; además de la sentencia contra Ábalos que está al caer… Y esto es lo ya previsto, que siempre habrá imprevistos y sorpresas, filtraciones de sumario, nuevas piezas judiciales, la UCO…
“La semana trágica de Sánchez”, “El PSOE ante la peor semana de Sánchez”, “Sánchez y su semana más negra”, “Viacrucis judicial para el PSOE”, “Semana de máxima tensión”, “Empieza una semana horribilis para el presidente”, “Se avecina un calvario sin precedentes para Sánchez”… Con estos titulares pasó la tarde de domingo el presidente, y este lunes su radio-despertador le cantará el arranque de la peor semana de su vida.
Es verdad que el radio-despertador de Sánchez se parece al de Bill Murray en Atrapado en el tiempo: cada lunes empieza con la misma canción. La semana de la marmota. De hecho, todos los términos entrecomillados del párrafo anterior ya se han usado en otros momentos de esta legislatura siempre a punto de colapsar. Así que el PP ha acuñado uno nuevo, para no repetirse y que parezca que sí, que esta ya es la definitiva: “la semana del ‘armagedón’ de Sánchez”, es la expresión que el PP ha hecho correr en la prensa amiga este fin de semana. No sé qué van a dejar para la semana en que caiga esa imputación que vienen anunciando desde hace días, la imputación del PSOE o la del mismo Sánchez.
Si no es una maniobra de acoso y derribo contra el gobierno, se parece mucho a una maniobra de acoso y derribo. Cierto que el PSOE ha puesto mucho de su parte dejando hacer a sus Ábalos, Cerdanes y Leires, y con Zapatero comportándose como un expresidente cualquiera. Pero el calendario político, judicial y policial de estas semanas, con todos los frentes apretando a la vez y estrechando el cerco sobre el partido y el presidente a falta ya solo de la traca final (la imputación), resulta en un crescendo tan imparable y asfixiante, con instrucciones judiciales, sumarios, investigaciones, registros, filtraciones, tasaciones, comparecencias parlamentarias, juicios y sentencias coincidentes en el tiempo, que el efecto es el que cada uno quiere ver: el final de la escapada, según las derechas; la prueba de la conspiración de “el que pueda hacer, que haga”, según el PSOE.
Y nosotros, como espectadores, unos disfrutando con palomitas, otros con menos ganas aún de salir de la cama este lunes.
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