¿Quién sobra en España?
“Yo sí digo que sobra gente en España”. Así respondía Alberto Núñez Feijóo a las palabras del presidente Pedro Sánchez, pronunciadas en las jornadas económicas Spain Investors. Sánchez había afirmado que en España no sobra nadie, según apuntan los datos económicos, y Feijóo vio la oportunidad de seguir tirándole los tejos al votante de Vox que antes era votante suyo. Como quien se apunta al gimnasio para reconquistar a una novia que se ha ido con Ilia Topuria. Esfuerzo melancólico e inútil.
Sin embargo, sí ha conseguido que algunos ciudadanos ya vean la cara de Abascal sobreimpresionada sobre la faz del líder de la oposición. Feijóo acabó 2025 dejando claro que él es moderado pero no tibio, una afirmación fantástica para un político cuya principal virtud era que no daba ni frío ni calor. El frenético inicio de 2026 le ha hecho abandonar también la moderación: ahora no le gusta Mercosur (después de años de defensa del acuerdo por parte del PP), evita criticar que Trump se pase el derecho internacional por el arco oval e intervenga a lo largo y ancho del globo y es el primero en decir que en España sobra gente.
Cuando Feijóo se lanza a decir una barbaridad siempre pienso que es para que Ayuso no se le adelante. Así, al menos, evita ir a rebufo. En este caso, sin embargo, Feijóo estaba comprando el relato de Vox, que quiere expulsar a 600.000 inmigrantes al año. Espóiler: es inhumano, ilegal e imposible de llevar a cabo. En un año, Trump, que ha convertido a ICE en una fuerza paramilitar “solo” ha conseguido detener a 200.000 ciudadanos, algunos de ellos estadounidenses y hasta nativos americanos, aunque de paso ha asesinado a una madre de familia blanca y de clase media. ¿Cuánta gente le sobra a Feijóo? ¿Quién va a decidir que una persona sobra? ¿Va a ordenar cazar a esa gente que supuestamente sobra por la calle? ¿Podemos acabar con un tiro en la cabeza si defendemos que no se lleven a rastras y hacia un destino desconocido a nuestro vecino inmigrante?
Lo peligrosa de afirmar que sobra gente en España es la cuestión que se plantea a continuación: ¿Quién sobra? Ahí no nos vamos a poner de acuerdo porque a algunos les sobran los de distinto color de piel, a otros los pobres y vulnerables y a otros los nazis y neofascistas. El presidente del PP ha aceptado el marco populista de que solo vale la victoria con humillación del adversario o la rendición absoluta con vasallaje incluido. En esta cruda batalla, ni Aznar acaba de dar por ganador a Feijóo. Esta misma semana la fundación FAES publicaba un editorial en el que advertía de que, pese a los datos favorables de las encuestas, no confía hoy al 100% en que el líder del PP vaya a ser el próximo jefe del Ejecutivo.
El PP ya ha hecho muchas concesiones a Vox en ejecutivos autonómicos. Discriminar a inmigrantes según su “cultura”. Delatar a sin papeles. Excluir a ONG de las subvenciones. Suprimir fondos para facilitar la integración. A Feijóo solo le faltaba el paso final: admitir en público que en España sobra gente. Lo peligroso de convertirse en un imitador de Abascal es que se puede llegar a la conclusión de que el que sobra en el gobierno de España es el propio Feijóo.
4