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Realidad vs Política en Educación

En resumen, que ahora los profesores haremos el análisis de resultados y haremos propuestas de mejora a problemas reales y nadie hará caso

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EFE

Ante el inminente final de curso, me gustaría comentar algunas opiniones y medidas lanzadas a los cuatro vientos por escritores, políticos y resto de iluminados.

Escritor de renombre: “Hay que triplicar el sueldo de los profesores”.

Hombre, a nadie le amarga un dulce, pero una cosa es que pidamos que se nos devuelvan todos los recortes que nos hicieron y actualicen los salarios (yo cobro casi lo mismo que hace diez años) y otra que se nos triplique el sueldo. De hecho, esto no lo pide nadie. Ni siquiera que se nos doble.

Ciudadanos: “Antes hay que triplicarles el temario”.

Cualquiera con un mínimo de información sabe que el temario de oposición actual es lo suficientemente amplio para abarcar más del triple de lo que se imparte realmente en cada asignatura. Si lo vuelves a triplicar, va a haber nueve veces más teoría que jamás se va a aplicar en las aulas. Pero supongo que, como el PP, Ciudadanos quiere dar a entender que el profesorado es inepto y tienes muchas vacaciones.

Todos en general: Hay que cambiar el método de acceso de profesorado.

Pero esto es alguien que nadie sabe cómo hacer, porque en todo potencial sistema de acceso se pueden colar memoriones que no saben cómo manejar una clase o jetas que hablan tan bien como se escaquean. Como en cualquier trabajo, vaya

Si el opositor solo hace exámenes pero carece de experiencia, evalúas contenido pero no si sabe aplicarlos; si colocas un máster de educación, además, con prácticas de dos meses, da tiempo a nada y menos, y si estableces un MIR más prácticas de dos años, estás fomentado la memorización, los pucherazos y la precarización laboral.

A mí solo se me ocurre algo parecido a Magisterio e INEF: que el que quiera dar clase, en cada grado se coja la rama pedagógica (que tendría que existir en las carreras con relación directa con la enseñanza), haga prácticas semestrales en los centros al menos dos días a la semana y luego una oposición tanto de temario como de aplicación pedagógica. Luego prácticas anuales en centros evaluables por tres ramas de la administración: Departamento, Dirección e Inspección.

Y aún así habrá problemas.

Religión sí o religión no.

Por mí, no. Pero si se quiere dejar de marear la perdiz, habría que eliminar el Concordato con El Vaticano y cambiar la Constitución. Como no va a pasar, ya que Religión la imparten profesores que no han pasado por la oposición y están puestos a dedo por los obispados y sus contenidos en muchos casos no son académicos, sino de fe, no debe gozar del mismo estatus que el resto. Por ello, debe dejar de ser evaluable, no debe tener asignatura alternativa (que quieras estudiar Religión no debe implicar que haya que ampliarle a otro el horario) y, sobre todo, no debe estar en Bachillerato. Ahora el alumnado la empieza a elegir masivamente en 1º y 2º de Bachillerato porque sabe que van a tener un notable o un sobresaliente sin hacer nada. Y eso sube la media para la Evau.

Adoctrinamiento en las aulas.

 El profesorado de la pública va desde los anarquistas a Vox. El único adoctrinamiento legal es, obviamente, el que se da en Religión, donde establecen afirmaciones sin pruebas y enseñan que algo es bueno o malo independientemente de los efectos que produzcan. Además, existe la libertad de cátedra. Es decir, que sobre cada contenido el profesor puede dar su argumento basado en estudios y pruebas contrarios. ¿Qué habrá algún exaltado? Seguro. Pero esto es usar la falacia por anécdota.

  Contenido desfasado

 Los contenidos del temario no están desfasados. Lo que sí debería cambiarse es el volumen de estos, ya que obligan a los profesores a ir a matacaballo y al alumno a ir sobrecargado. Racionalizar los contenidos por asignatura haría el trabajo más fácil para todos y se eliminarían el 50% de los deberes. Lamentablemente, los contenidos no los diseñan los profesores. Lo hacen pedagogos contratados por los políticos de turno.

  Exigencia en las aulas.

 Ya se exige, otra cosa es que las leyes educativas lo apoyen. La LOGSE, la LOCE, la LOE y la LOMCE, todas, decían lo mismo: que el alumno puede pasar de curso y graduarse en ESO con hasta dos asignaturas suspensas, siempre que no sean Matemáticas y Lengua a la vez. Y todas decían también que solo se puede repetir una vez por curso y como máximo dos en toda la ESO. En la práctica, el alumno que repite 1º ESO, por ejemplo, si al repetir el mismo curso vuelve a suspender, aunque sean diez asignaturas las suspensas, pasa a 2º ESO. Rizando el rizo, en Madrid se puede pasar y graduarse hasta con cuatro o cinco asignaturas suspensas, porque hay una catalogación de asignaturas y no todas valen lo mismo.

Curioso que los partidos que más piden exigencia son aquellos a cuyos miembros les regalan carreras universitarias, másteres y son los mismos que ponen medidas que falsean el verdadero fracaso escolar rebajando la exigencia.

  Más inversión.

 De acuerdo, pero que no todo se vaya al catastrófico bilingüismo, por favor, porque entre pagar más a profesores que lo imparten y a los  assistants, promocionar  cursos en el extranjero para al final crear grupos de clase segregados y que el nivel de las asignaturas baje en picado en beneficio de un idioma, es una vergüenza.

Que se emplee en reducir la ratio; contratar a más profesores y disminuir la carga lectiva a niveles previos a la crisis; contratar a más profesores de apoyo para chavales con dificultades; que se reduzca la burocracia; que se modernicen los centros; que se deje de subvencionar a la concertada como se hace; que la Iglesia sea quien pague a sus profesores de Religión; que se implante la gratuidad de los libros; que se den más becas…

En resumen, que ahora los profesores haremos el análisis de resultados y haremos propuestas de mejora a problemas reales y nadie hará caso.

Para eso ya están los políticos y pedagogos, que ellos sí sabe cuáles son los problemas reales de la educación y saben de lo que hablan.

Por supuesto.

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