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Alcaraz y la jornada laboral de Garamendi

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Es inaudito que todo un presidente de los empresarios españoles, al que se le presume audacia y conocimientos en la materia, ponga un ejemplo, tan tosco como temerario, para criticar la justa pretensión del mundo del trabajo de reducir la jornada laboral.

Colocar a Carlos Alcaraz como un referente en el ámbito de la productividad laboral, evidencia un profundo y preocupante desconocimiento del mercado laboral, al que el representante de la patronal parece ignorar, cuando no, despreciar.

De entrada, Alcaraz no es un trabajador, e incluirlo en la ecuación del mercado laboral es un despropósito y señala la ignorancia supina y negligente de quién así se pronuncia.

Si diéramos por acertadas las manifestaciones del representante de la patronal, resultaría que en el mundo del tenis, al menos en España, habría una lista de jugadores que no trabajan lo suficiente, que les falta actitud, puesto que no se encuentran al nivel tenístico de Alcaraz. Y si hablásemos del sector empresarial, su declaración nos llevaría a concluir que el Sr Garamendi, no ha currado lo suficiente, pues no ha llegado al puesto de CEO de alguna empresa del IBEX.

Sr Garamendi, ud debe saber que el Estatuto de los Trabajadores en su artículo 1.1 es la norma que define quien tiene la condición de trabajador en España, y al efecto señala que lo es toda persona o trabajador que voluntariamente preste sus servicios retribuidos por cuenta ajena y dentro del ámbito de organización y dirección de otra persona, física o jurídica , denominada empleador o empresario.

Considerando esta definición, ¿quién podría afirmar que Alcaraz presta unos servicios, bajo el paraguas de una organización empresarial, que lo dirige y retribuye?. Salta a la vista que el trabajo que Alcaraz realiza como tenista, no es una relación laboral estatutaria.

Ahora bien, también existe un tipo de trabajador al que se le aplica una regulación laboral especial. Nos referimos a los “deportistas profesionales”, a quienes podríamos asimilar, en principio, a Carlos Alcaraz. Pero nada más lejos de la realidad jurídica española. El RD 1006/1985, de 26 de junio, regulador de la relación laboral especial de los deportistas profesionales, los define como aquellos profesionales que en virtud de una relación establecida con carácter regular, se dediquen voluntariamente a la práctica del deporte dentro de un club o entidad deportiva, siempre a cambio de una retribución.

Tanto al tipo de trabajador definido en el artículo 1.1. del Estatuto de los Trabajadores, como al “deportista profesional” regulado en el RD 1006/1985, le asisten una serie de derechos que son inherentes a la condición de trabajador por cuenta ajena, tales como el derecho a la negociación colectiva, el derecho a la huelga, a una jornada laboral definida y a vacaciones, entre otros. etc. ¿De cuanto de estos derechos disfruta nuestro tenista, Sr Garamendi?. Carlos Alcaraz no es un trabajador y es irreverente proclamarlo como ejemplo de actitud en el trabajo.

La realidad es que la patronal a la que ud representa carece de argumentos válidos para oponerse a la reducción de la jornada laboral, acusando a los trabajadores de falta de productividad, lo cual no deja en buen lugar a aquellos empresarios que contratan a trabajadores con bajo rendimiento. O, ¿no será que lo que la patronal denomina baja productividad es más bien una falta de actitud y aptitud empresarial en la formación, organización, motivación e incentivos a los empleados de las empresas?

No, Sr Garamendi, uds lo que quieren es tener una masa de empleados de subsistencia. Recuerdo que en los primeros años de 2000 se hablaba de la lacra de los mileuristas, que eran los que accedían por primera vez al mercado laboral por 1000€ y que tenían serios problemas para alcanzar la independencia vital. Más de 20 años después, esa lacra ha aumentado gracias a las políticas de empleo de las empresas del IBEX y demás patronal, que promovieron la reforma laboral de Rajoy, a costa del erario público, para expulsar de las empresas a una ingente masa de trabajadores bien retribuidos, y sustituirlos por otros, a través de las contratas y subcontratas, sin expectativas de promoción laboral.

Su objetivo, que no era otro que el de multiplicar los beneficios de las empresas y las retribuciones de los CEO y directivos del IBEX, a costa del esfuerzo y jornada de los trabajadores, está conseguido. ¡Enhorabuena Sr Garamendi!

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