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Opinión - Cómo estar en política sin estar. Por Esther Palomera

El puzzle político de los fondos “Next Generation”

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La Unión Europea acordó el instrumento “Next Generation EU” en 2020 en respuesta a las consecuencias económicas y sociales de la pandemia de COVID-19 y lo empezó a desplegar en 2021. Este programa Next Generation representa un aumento de más del 60% del presupuesto de la UE para 2021-2027, que pasa de los 1216 billones de euros previstos a 2018 billones. El aumento en el presupuesto financia tomando préstamos en mercados de capitales y emitiendo bonos de la UE. Esta medida habría sido considerada impensable hace apenas cinco años por acercarse mucho al concepto de Eurobonos, que fuera una de las principales líneas rojas en el debate político sobre cómo resolver la crisis de la deuda de 2008 y las políticas de austeridad que siguieron.

Es de tal magnitud el cambio de orientación, que este programa ha sido descrito como un “momento hamiltoniano” (en referencia a la federalización de las deudas de los estados por parte del Congreso de los EEUU en 1790), un “cambio de paradigma” o un “proceso integrador sin precedentes”. Los países reciben subvenciones y préstamos de los fondos Next Generation después de presentar planes nacionales de recuperación y resiliencia en los que se describen las reformas e inversiones que se realizarán en el periodo. La mayoría de los programas deben destinarse a iniciativas de digitalización y adaptación al cambio climático y tienen por tanto una clara orientación programática y política.

Llama la atención porque a pesar de que las políticas de austeridad fueron durante años objeto de debate público intenso en países de toda Europa; del gran volumen presupuestario del que estamos hablando; y de la agenda política alrededor de la digitalización y el cambio climático que pretende reorientar las economías europeas, apenas ha habido debate profundo sobre este programa.

¿Qué piensan los ciudadanos al respecto? Empezamos a tener datos en este sentido acerca del conocimiento y la opinión de la opinión pública sobre los programas Next Generation. Lo que más llama la atención es el desconocimiento generalizado de los ciudadanos de a pie. En el siguiente gráfico, se muestran datos del Eurobarómetro 515, de finales de 2022, que preguntaba a ciudadanos de la UE si habían oído, leído o visto algo relacionado con el programa NextGenerationEU. España e Italia son dos de los países en que se conoce más el programa, pero en la mitad de los países europeos menos de un cuarto de la población ha oído a hablar de él. Es como si se hubiera realizado un Plan Marshall y casi nadie se hubiera enterado.

Gráfico 1

En una encuesta que realizamos el investigador Alex Kuo y yo a mediados de 2023, preguntamos sobre el conocimiento de este programa en cinco países europeos y los resultados fueron todavía más llamativos que en el caso de los datos del Eurobarómetro. Mientras que en Italia el 40% de los encuestados ha oído hablar del programa, en Francia este porcentaje es solo del 10%. Se trata de un nivel de desconocimiento sorprendente para tratarse de una política que pretende cambiar el curso de la economía europea.

Gráfico 2

Cabe preguntarse por las razones de este desconocimiento. Después de la experiencia durante la crisis de la austeridad, ¿prefieren las élites europeas que lo que deciden pase desapercibido para evitar otra oleada de descontento hacia la UE? ¿O bien vivimos en un entorno de medios tan fragmentado que la población recibe poca información política común incluso sobre políticas importantes? En ambos casos, las implicaciones sobre el buen funcionamiento de la democracia son preocupantes, puesto que no puede haber reflexión sobre alternativas, atribución correcta de responsabilidades, o rendición de cuentas si la población sabe tan poco sobre políticas importantes.

La Unión Europea acordó el instrumento “Next Generation EU” en 2020 en respuesta a las consecuencias económicas y sociales de la pandemia de COVID-19 y lo empezó a desplegar en 2021. Este programa Next Generation representa un aumento de más del 60% del presupuesto de la UE para 2021-2027, que pasa de los 1216 billones de euros previstos a 2018 billones. El aumento en el presupuesto financia tomando préstamos en mercados de capitales y emitiendo bonos de la UE. Esta medida habría sido considerada impensable hace apenas cinco años por acercarse mucho al concepto de Eurobonos, que fuera una de las principales líneas rojas en el debate político sobre cómo resolver la crisis de la deuda de 2008 y las políticas de austeridad que siguieron.

Es de tal magnitud el cambio de orientación, que este programa ha sido descrito como un “momento hamiltoniano” (en referencia a la federalización de las deudas de los estados por parte del Congreso de los EEUU en 1790), un “cambio de paradigma” o un “proceso integrador sin precedentes”. Los países reciben subvenciones y préstamos de los fondos Next Generation después de presentar planes nacionales de recuperación y resiliencia en los que se describen las reformas e inversiones que se realizarán en el periodo. La mayoría de los programas deben destinarse a iniciativas de digitalización y adaptación al cambio climático y tienen por tanto una clara orientación programática y política.