eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Sobre ranas, monogamias y racismo

Hay una forma de racismo que se denomina universalista, que consiste en entender la evolución humana como una línea recta desde la barbarie hasta la civilización

A partir del siglo XIX, hombres blancos, burgueses europeos y norteamericanos (todo junto) salen al mundo para investigar la evolución de los lazos familiares 

- PUBLICIDAD -
ranas

Hace días que la ciencia y la prensa se hacen eco de un estudio de la Universidad de Texas dirigido por Hans A. Hofmann que parece haber descubierto los genes de la monogamia. Todo un hallazgo realizado a partir del estudio neuromolecular de los machos, solo los machos, de algunos tipos de ranas, peces y pájaros, divididos en dos grupos: los monógamos y los polígamos. El descubrimiento no solo ha arrojado luz sobre las diferencias a nivel genético de unos y otros, sino que muestra comportamientos dispares: mientras los monógamos cuidan de sus crías, los machos polígamos fecundan y no se preocupan más de las supervivencia de sus descendientes.

Recapitulemos un segundo sobre el uso de estos términos, monogamia y poligamia. Estas dos palabras aparecen con la antropología a partir del siglo XIX, cuando un grupo de hombres blancos, burgueses europeos y norteamericanos (todo junto) salen al mundo para investigar la evolución de los lazos familiares hasta alcanzar el modelo de referencia, que es el matrimonio burgués eurocéntrico, que se consideró la manera civilizada de relacionarse. Se consideró y se considera: hay estudios también trascendentes que relacionan monogamia y democracia, ahí es nada. Los antropólogos aportaron tres clasificaciones: los matrimonios múltiples, que evolucionaban hacia la poligamia, que evolucionaba hacia la monogamia, entendida como parejas formadas por dos personas heterosexuales.

Hay una forma de racismo que se denomina universalista, que consiste en entender la evolución humana como una línea recta desde la barbarie hasta la civilización y que siempre sitúa las formas habituales de la persona que enuncia en el lado civilizado y todo lo demás en el lado bárbaro. Ese fue el modelo que siguieron estos antropólogos, y este es el modelo que sigue utilizando el estudio de los genes monógamos.

Le tengo aprecio a las ranas pero no son mi mayor fuente de preocupación. El racismo y la islamofobia sí lo son, y más en tiempos, largos ya, de auge de una extrema derecha sin complejo alguno. El análisis de las ranas y la repercusión que este estudio científico está teniendo en la prensa construye, de nuevo, nuestra percepción como seres humanos, como grupos sociales. El siguiente paso es analizar los cerebros de los hombres polígamos, e incluimos en ello un montón de sociedades humanas, y el análisis de los cerebros de los hombres monógamos que, como dice el estudio aunque refiriéndose a las ranas, tienen algún escarceo fuera de la pareja pero mantienen un vínculo a dos. Qué conveniente todo. El resultado no deja de ser inquietante: diríase que los hombres de tradición cristiana comparten más genética con las ranas que con los hombres musulmanes o mormones polígamos. Me gustaría saber dónde quedan los genes no solo de las mujeres, para qué nombrarlo, pero incluso de los hombres poliamorosos en todo esto, si del lado de las ranas o del lado de los musulmanes.

Puede parecer una broma, pero no lo es. A las fronteras de la civilizada Europa llegan familias polígamas que son divididas por no reconocerse sus matrimonios múltiples. De manera que solo se permite el acceso a este territorio feminista por definición al hombre con una de sus esposas, y las demás quedan atrás o entran sin ninguna cobertura legal y, por tanto, en mayor situación de vulnerabilidad. Y esta situación sí es terriblemente preocupante.

Así que cuidado con las ranas. Porque ni su estudio ni su difusión va simplemente de ranas.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Comentar

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha