Entrevista Presidente del Principado de Asturias

Adrián Barbón: "Las comunidades tenemos que ejercer las competencias, no llorar mirando al Estado"

El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón.

Adrián Barbón (Laviana, 1979) evita el triunfalismo en la gestión de la pandemia de la COVID-19, pese a que el Principado de Asturias que él preside es la región con mejores datos epidemiológicos. Sabe que sus resultados son mejores que los de otras autonomías -menor incidencia del coronavirus, 25 días sin contagios en el mes de julio, y una aceptable temporada turística-, pero también admite que, como todos, su Gobierno ha cometido errores de gestión que atribuye al desconocimiento previo del virus. "No existe un manual de gestión de una pandemia", cuenta por teléfono en la entrevista realizada el jueves desde su despacho en Oviedo.

La excepción Asturias: 25 días sin contagios en julio y líder en ocupación hotelera ese mes

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Firme defensor del Estado federal y de extraer lecciones de esta crisis que vayan en esa dirección y no en la recentralización de competencias, el presidente socialista aprovecha para dejar algún recado a los presidentes autonómicos que se quejaban del mando único de Pedro Sánchez con el estado de alarma y ahora reclaman una mayor involucración del Gobierno: "Tenemos que ejercer las competencias, no llorar mirando al Estado". Además de actuar con premura, una de las claves a las que atribuye la excepción asturiana es un sistema sanitario público cuidado desde hace años. "Si Madrid invirtiera lo mismo que Asturias por habitante en el sistema sanitario, tendría que invertir 2.600 millones de euros más", dice poniendo como ejemplo a una de las regiones que más ha maltratado a la sanidad pública y señalando a Isabel Díaz Ayuso, que se ha convertido en el principal ariete del Ejecutivo. No obstante, dice no querer entrar en la "guerra partidista": "Ya habrá tiempo para el debate político tradicional, pero ahora no toca".

Asturias es la comunidad con con menor incidencia de COVID-19. Siendo un virus que no entiende de fronteras, ¿cómo se explican esos datos?

Hay gente que dice "el éxito de Asturias". Yo niego el éxito. En el momento en que hay personas fallecidas y, por desgracia, hay muchas, yo no puedo considerar que haya éxito en nuestra gestión. Es verdad que nuestros datos son mejores que los del resto de comunidades. Es verdad también que durante 25 días estuvimos sin ningún contagio. Todo eso es verdad. Creo que esto radica en varias cosas. Lo primero, llevamos muchos años invirtiendo en sanidad, somos la segunda comunidad autónoma que más invierte en sanidad por habitante. Por ejemplo, si Madrid invirtiera lo mismo que Asturias por habitante en el sistema sanitario, tendría que invertir 2.600 millones de euros más. Llevamos muchos años potenciando la labor de la atención primaria y también mantuvimos un laboratorio de microbiología y de virología en el HUCA, que es un hospital excepcional en el que invertimos muchísimo dinero y que lo mantuvimos público, no lo privatizamos como hicieron en muchas comunidades. Hay muchísimo trabajo hecho previo.

Y hubo una respuesta basada en varias cosas: en escuchar a los expertos desde el principio; en ser transparentes, no fuimos con paños calientes; en anteponer la salud a cualquier otra consideración; y en tener la audacia de tomar decisiones aunque sean impopulares. Eso nos permitió tomar decisiones con anticipación, aunque fueran unos días. Esa anticipación ha sido vital para evitar la propagación de los contagios. Eso conlleva críticas, pero las asumo. Soy de los que cree que gobernar es decidir. Hay gente que dice "es cuestión de suerte". Y yo digo: No. Es una suerte, pero no es cuestión de la suerte.

Cuando habla de que actuaron con anticipación, ¿es de los que piensa que el Gobierno de España debería haber actuado antes?

El Gobierno de España tomó la decisión del estado de alarma, que para mí fue de una valentía política de primer nivel, porque le ha supuesto un desgaste. Era la mejor respuesta frente a la situación que vivíamos y, cada vez que tenía que llevar la prórroga al Congreso de los Diputados, una clase política a nivel nacional que no está a la altura en vez de contribuir a aprobar el estado de alarma le intentaba hacer un desgaste. Lo que tenemos que hacer las comunidades autónomas es ejercer las competencias. Yo fui el último presidente, casi diría el único, que quedó pidiendo que se prorrogara el estado de alarma para las comunidades autónomas que estuvieran en peor situación epidemiológica y me criticaron muchísimo por decir eso, pero creo que ahora las competentes son las comunidades y lo que tenemos que hacer es ejercer las competencias, no llorar mirando al Estado, al Gobierno de España, sino tomar decisiones, que es lo que hacemos en Asturias.

Y ahora, ¿cuál tendría que ser la situación para que le pidiera a Pedro Sánchez que decretara el estado de alarma en Asturias?

Tendría que ser una situación en la que hubiera ya un contagio a nivel comunitario incontrolado, que los datos de nuestros equipos técnicos y científicos dijeran que es la mejor solución. Lo tengo claro, no me temblaría el pulso en ese sentido.

Le preocupa, como le preocupaba entonces, que vaya a Asturias gente de otras comunidades.

A mí lo que me preocupaba entonces, y había gente que no entendía, es que yo estaba convencido de que el estado de alarma se tendría que haber prorrogado en las comunidades con peor situación epidemiológica durante quince o veinte días más, porque eso hubiera supuesto que cada comunidad autónoma habría controlado la situación epidemológica en las mismas y en el momento en que se restableciera la movilidad lo haríamos en condiciones de seguridad. Es que Asturias tiene un porcentaje de mayores de 65 años más alto, es decir, población más vulnerable, y somos una sociedad en la que hay muchísima patología pulmonar relacionada con la actividad industrial y minera. Por tanto, cuando yo pedía eso, la prórroga del estado de alarma, cuando pedía que se restringiera la movilidad un tiempo más, lo que buscaba era proteger a mi gente, a la gente de Asturias.

Pero consiguieron contener la ola de contagios, a pesar de que la mayoría de los visitantes que recibieron eran de comunidades con peores tendencias como Madrid y el País Vasco...

Lo cual demuestra que frente a los que decían que hay que anteponer economía a salud, yo les demuestro con hechos, por la situación del turismo este verano en Asturias, que la mejor garantía para la recuperación económica es apostar por la salud.

Pero al final no se prolongó ese estado de alarma las dos semanas que usted planteaba. ¿Cómo se explica que se lograra contener la ola de contagios a pesar de que se abrieron las 'fronteras internas'?

Muy fácil. Con restricciones del tipo de limitar el horario de la hostelería a las dos de la mañana antes que el resto de España, imponer la mascarilla obligatoria -de las primeras comunidades autónomas que lo hicimos-, establecer límites de aglomeraciones de personas, suspender un montón de actividades o de fiestas, de eventos... Lo audaz y lo valiente en una crisis como esta es la prudencia, genera más críticas sociales, pero los resultados están ahí, yo creo que son siempre mejores, y sin creer que esto es ningún éxito, porque, por desgracia, cuando hablamos de más de 400 fallecidos entre nuestros conciudadanos a mí no me parece ningún éxito, pero estamos mejor que el resto comunidades, eso es cierto.

Habla de anteponer la salud frente a otras cuestiones, como la economía. ¿Le han acusado de ser demasiado precavido y, sobre todo, ha recibido presiones de los empresarios?

He recibido críticas. A mí me da igual que presione quien presione. Yo soy presidente del Principado porque los ciudadanos me votaron y voy a ejercer mis competencias, parezcan bien, parezcan mal, en defensa de lo que creo mejor para Asturias. Eso lo tengo claro y va en el cargo. He recibido críticas por las decisiones que he tomado. Decían que estaba destrozando la economía asturiana tomando decisiones que primaban la salud. Y yo les contesté que tiempo al tiempo y lo que estamos viendo es que el verano en Asturias ha sido el mejor de todas las comunidades autónomas en datos reales objetivos. Lo cual demuestra, insisto, en que a veces lo valiente es lo prudente.

¿Pero ha sido factible el equilibrio entre economía y salud? Asturias sale peor económicamente de la pandemia...

No. Vamos a ver ahora los datos de los nuevos trimestres, pero todo lo contrario: en los datos de descenso del PIB, Asturias no era la peor comunidad, ni mucho menos, era de las que menos habían descendido. Y vamos a ver los resultados ahora del verano, el impacto que ha tenido la recuperación económica. Nosotros apostamos por conciliar economía y salud, pero teniendo claro que en ese sentido la primacía de la salud. Estábamos convencidos de que era la clave para la recuperación económica. Si queremos recuperar la economía, si queremos que la economía nuevamente se ponga en marcha, la clave es la salud.

Después de ese tuit polémico que hizo al principio del verano, en el que señalaba directamente a Madrid o a los madrileños porque no se había hecho obligatorio el uso de mascarillas todavía, ¿cree que los asturianos se comportan de forma diferente que, por ejemplo, los aragoneses que tuvieron una segunda oleada muy fuerte?

No, desconozco el comportamiento de otras comunidades autónomas. Lo que sí sé es que los asturianos y asturianas tomamos medidas, que somos muy conscientes de lo vulnerable de una parte importante de nuestra población y que cuando otras comunidades autónomas no se planteaban la mascarilla obligatoria en Asturias, pese a tener los mejores datos epidemiológicos, la impusimos. Pongo el ejemplo también de la restricción del ocio nocturno. Fuimos delante de muchísimas comunidades autónomas. Hay gente que dice: parece mentira que teniendo los datos epidemiológicos estés tomando decisiones tan drásticas. Y yo digo: precisamente por tomar decisiones más drásticas estoy convencido que estamos teniendo mejores datos epidemiológicos. Nosotros lo que dijimos fue que somos una tierra de acogida, que abrimos los brazos a todo el mundo, pero que quien venga a Asturias tiene que cumplir nuestras normas, no las normas de su comunidad de origen. Eso era a lo que me refería.

¿Con quién prefiero pactar los presupuestos? Lógicamente con la izquierda porque compartimos visión, compartiremos seguramente proyecto, compartiremos planteamientos. Pero en una situación como la que vivimos lo importante no es el con quién, sino qué

Asturias en los últimos años ha sido de las comunidades que menos ha crecido, miles de jóvenes se han ido por falta de oportunidades laborales y es la segunda comunidad que más población pierde, la más envejecida y con menor natalidad. ¿Qué plan hay para revertir esta situación? ¿Cree que ahora en la pandemia se ponga a Asturias como ejemplo puede ser una oportunidad para volver a atraer talento?

Cuando me presenté a la presidencia de Principado, hice una cosa que no es habitual en los políticos, que es reconocer todos esos datos. Nuestro nivel de crecimiento no está en la línea o va por debajo de la media española, tenemos problemas de nuestra industria que se tiene que transformar y tenemos una transición ecológica que va a finiquitar o poner punto final a lo que era nuestra industria tradicional, ligada a la generación de energía térmica, y tenemos un problema -no de envejecimiento, porque a mí el hecho de que nuestra gente tenga una esperanza de vida mayor, yo creo que habla muy bien de nuestra comunidad-, de la salida de muchos jóvenes -mi hermano, por ejemplo, vive en Málaga, o sea que sé bien en mi propia sangre, lo que es tener que marchar de tu tierra para trabajar fuera-; pero también partí de una premisa y me presenté diciendo que Asturias, que en el pasado demostró ser capaz de hacer frente a situaciones muy difíciles, tiene que volver a creer en sí misma.

Esta crisis, que es dramática, a Asturias la sitúa en el espacio de una comunidad atractiva, por ejemplo, para la gente que teletrabaja. De hecho, hay mucha gente allá, gente que está regresando en ese sentido, porque se lo puede permitir. Nuevas oportunidades ligadas a los centros de innovación, que es una de las cuestiones en las que más estamos apostando, en la innovación, en la ciencia, en la transformación de nuestra industria de acuerdo a esa transición ecológica. El desarrollo del turismo, pero de un turismo que tiene que ser sostenible, respetuoso con nuestra naturaleza. Por desgracia, estas pandemias, con el cambio climático, van a ser algo más recurrente. En medio de esa situación Asturias se convierte en un espacio que aporta al menos mejor calidad de vida. Asturias tiene muchísimas posibilidades y estoy convencido de ello.

¿Tiene algún plan específico, por ejemplo, para atraer al teletrabajo o de repoblación?

Estamos en ello. El Comisionado para el Reto Demográfico destaca que se está produciendo un fenómeno interno en Asturias: era muy habitual tener una casa en el pueblo de la familia y la residencia principal en la ciudad y lo que estamos notando es que la gente se está empadronando en la casa de los pueblos, está llevando a sus hijos a la escuela rural y, por tanto, está convirtiendo como segunda residencia la vivienda en la concentración urbana central. Estamos trabajando en esa cuestión y espero que pueda dar resultados.

¿Tiene datos de que se haya incrementado el número de vecinos de localidades afectadas por la despoblación y sobre si ha habido aumento de compra de viviendas en el Principado?

Sí, en ambos casos los datos que nos están diciendo los alcaldes, no puedo cuantificar el número, es que notan una evolución positiva a la inversa, es decir, de gente que se vuelve a empadronar en los pueblos. En el mercado inmobiliario lo que estamos notando es el interés por viviendas de tipo unifamiliar en los exteriores de los ejes urbanos, pero también en las villas y los pequeños pueblos.

El turismo ha resistido, pero Asturias ha sufrido y sufre el cierre de las minas y la deslocalización de algunas empresas muy intensivas en mano de obra. ¿Puede el turismo reemplazar a estos sectores? Porque España se enfrenta ahora a una crisis precisamente por su dependencia del turismo.

No, tengo claro que el turismo tiene que venir a complementar nuestro dinamismo económico, pero nosotros y el Gobierno que presido, trabaja sobre una premisa y es que queremos que Asturias siga teniendo una base potente industrial. En ese sentido queremos acompañar a las empresas en su transformación hacia el futuro.

¿Qué está haciendo mal España para ser uno de los países con una segunda oleada más fuerte?

No tengo datos para juzgar el porqué, dónde está la clave respecto a otros países. No sé si es el incumplimiento de las normas, si es que no estamos tomando medidas de una forma más decidida en el conjunto de comunidades autónomas, si es que hacemos más pruebas... Creo que hay aspectos culturales. Nosotros somos una cultura más próxima entre las personas y eso sí se notó en el contagio. El un elemento fundamental, somos una sociedad que tiende a la sociabilidad, a compartir, a acercarse a los amigos... Eso nos diferencia de otros países, eso es evidente; pero yo creo que habría que hacer un análisis mucho más sosegado. Lo que sí creo es que hay que sacar lecciones de esta crisis y he hecho propuestas en la Conferencia de Presidentes, que es reforzar, por ejemplo, el Sistema Nacional de Salud, federalizarlo, yo soy un creyente claro del Estado federal. Creo que el Sistema Nacional de Salud tiene que tener un ámbito competencial propio que en materia de salud pública cuando se trata de este tipo de pandemias. Tiene que poder acordar, no por unanimidad, sino por mayoría, aunque sea una mayoría reforzada y con carácter claramente ejecutivo. Creo que hay que reforzar el Ministerio de Sanidad y dotarlo de logística, capacidad y creo, por ejemplo, que hay que crear una agencia de salud pública a nivel español preparándonos para estas situaciones. Tenemos que aprender todos, pero es injusto, como muchas veces veo, que nos intentemos jugar a pasarnos la patata de unos a otros. Esto no va de eso. Esto va de que demostremos nuestra mayoría de edad y las comunidades autónomas tenemos que ejercer nuestras competencias, tenemos que decidir. Hay que coordinar esfuerzos con el resto comunidades y el Gobierno de España, gobernar es decidir, aunque eso te suponga críticas.

En esas conferencias de presidentes a Pedro Sánchez primero se le acusó de unilateralidad y luego se le ha criticado por dejar todo en manos de las autonomías. Usted dice que tienen que asumir su responsabilidad, pero no ha estado en ninguna de las dos quejas...

Creo que de aquí tenemos que sacar lecciones de lo que significa la gobernanza. España tiene que avanzar hacia un Estado federal y tenemos que aprender lecciones de la superación del Estado autonómico por la vía de la necesidad de la respuesta. Ahora, me llama mucho la atención que los que ahora piden que intervenga el Gobierno de España fueron los primeros que pidieron que el Gobierno de España dejara de tener el control a través de la declaración del estado de alarma. Repito, aunque era impopular, yo me quedé solo pidiendo que se prologara 15 días más el estado de alarma para las comunidades que tuvieran peor situación epidemiológica.

Esas comunidades que se quejan son fundamentalmente del PP...

No, no es una cuestión de partidismo ni de tribus ideológicas, porque yo no estoy en esa clave ni mucho menos. Estoy en una clave de que creo que hay que dejarse de banderías, que en esta situación tenemos que remar a una las 17 comunidades con el Gobierno de España y que ya llegarán las elecciones que supondrán alterar los equilibrios políticos, y ver quién gana, quién pierde, quién gobierna y quién no gobierna. Pero ahora no es momento de eso. También es una petición que hice a mis compañeros presidentes, que insisto a los partidos en Asturias, que nos dejásemos de juegos tácticos, que dejáramos de actuar como si nada pasara porque estamos afrontando una pandemia a nivel mundial que se ha llevado la vida de miles de conciudadanos nuestros.

¿Al Gobierno de Pedro Sánchez le haría alguna crítica?

Si cuando uno habla de críticas quiere decir si el gobierno de Pedro Sánchez ha cometido errores, yo hablo de mi propio gobierno. Mi Gobierno ha cometido errores en la gestión de la crisis, pese a que todo el mundo lo pone como ejemplo.

¿Como cuáles?

Por ejemplo, yo creo que nos podíamos haber anticipado más en determinadas medidas. Creo que quizá no fuimos lo suficientemente contundentes en otras. Todos los gobiernos, todos los del mundo, hemos partido una premisa básica y es que cometemos errores por dos motivos. Primero, porque el virus era un absoluto desconocido que los propios científicos han ido conociendo durante estos meses y, es curioso, los tratamientos que al principio no se recomendaban, hoy son los que se han demostrado más eficaces, por poner un ejemplo. Y, en segundo lugar, porque lógicamente se ha jugado con una necesidad de prudencia a la hora de tomar decisiones, porque no existe un manual de gestión de una pandemia, no teníamos ningún protocolo de respuesta ante una situación similar. Por tanto, todos los gobiernos hemos cometido errores. A mí lo que no me vale es el juego chapucero de jugar a la política de desgaste en un momento en el que lo que hay que hacer es unirse todos los gobiernos autonómicos de España, igual que tenemos que unirnos todos los partidos políticos y dejar de lado en estos momentos los juegos florales y tácticos, porque lo que toca es otra cosa. Ya habrá tiempo para el debate político tradicional, pero ahora no toca.

El otoño preocupa especialmente a las autoridades sanitarias. ¿Le parece que son suficientes las medidas que se han planteado desde el Gobierno central o que hay que ir un poco más allá?

Las medidas son compartidas con las comunidades autónomas. El último protocolo de respuestas ha sido pactado entre todas las comunidades autónomas y el Gobierno de España. Vamos a seguir teniendo que tomar medidas a medida que evoluciona la pandemia y seguramente hay que endurecer algunas de ellas. Yo entiendo que la gente quiere certezas, pero la gente tiene que entender que ni nosotros mismos tenemos la certeza de cómo va a evolucionar la situación. Hay sospechas de que puede actuar más o menos el virus, cómo va a ser, qué letalidad va a tener, cómo no va a tener; pero a día de hoy no lo sabemos. La única certeza que puedo ofrecer es que vamos a tomar las medidas que sean necesarias y que anteponemos salud a todo lo demás. Salvar vidas es nuestro objetivo.

Ha admitido errores en la gestión. ¿Por qué se ha retrasado el arranque del curso escolar en Asturias?

Después de la inmensa movilidad que hubo durante el verano, las autoridades sanitarias entendimos que retrasar ocho días lectivos en primaria podía ser un elemento clave para ver la evolución de la pandemia, para intentar frenar la situación y controlarla de cara a que la vuelta al cole fuera más segura.

En ese análisis dice que habría que hacer antes de arrancar el curso, ¿están viendo si hay una curva descendente de los contagios?

Llevamos pocos días de septiembre. Subió la cifra a una media de 40 o 50. Estamos en una especie de llanura. Habría que ver a partir de mediados de septiembre, si controlamos la situación. Lo que calculamos es que pueda estabilizarse y empezar a descender el nivel de contagios. Lo que hemos hecho aquí, que llama mucho la atención, es detectar varios casos relacionados con un negocio, con un bar donde se mueve mucha gente. En estos casos en los que hay contagios de clientes, trabajadores o familiares, lo que hacemos es llamamientos masivos. Hemos llegado a hacer en algunos bares 4.000 pruebas PCR. ¿Y con eso qué hacemos? Aislar rápidamente a los positivos y evitar que siga habiendo más contagios y también detectar los asintomáticos. Tenemos en torno a 2.000 personas en observación en estos momentos de contactos estrechos para ver cómo van evolucionando y para hacerles pruebas para detectar si finalmente le han contagiado. Somos una de las comunidades autónomas que más PCR ha hecho por cada 1.000 habitantes.

¿A los profesores se les va a hacerte PCR periódicos?

De momento vamos a hacer una PCR al inicio del curso. La periodicidad es algo que todavía no estamos examinando. Donde sí lo estamos haciendo, y por cierto somos de las pocas comunidades autónomas que lo hacen, es en el personal sanitario y socio-sanitario. Nos permite, por ejemplo, detectar brotes en residencias antes de que estalle, aislar y evitar que haya más contagios.

¿Es usted de los presidentes que le han reclamado a Pedro Sánchez una baja remunerada para los padres que tengan que cuidar a sus hijos en cuarentena?

He reclamado que tiene que ser una regulación nacional, que no podemos hacer la batalla cada comunidad autónoma. Es una situación con la que vamos a tener que convivir, que va a haber padres que tengan que guardar cuarentena, y se tiene que regular, evidentemente, desde la Seguridad Social.

Yo no cambio ni un euro más a cambio de un enfermo más. Yo prefiero recibir menos dinero y tener menos enfermos, porque están menos enfermos significa tener menos muertos

¿Le parecen suficientes los fondos que va a recibir o que ya ha recibido de los 16.000 millones que el Estado puso a disposición de las autonomías? ¿En qué los va a invertir?

Hay criterios de reparto, como los ingresos de UCI e ingresos hospitalarios. Nosotros, por suerte, hemos tenido menos. Yo también le digo, y le soy muy sincero. Yo no cambio ni un euro más a cambio de un enfermo más. Yo prefiero recibir menos dinero y tener menos enfermos, porque están menos enfermos significa tener menos muertos. Que me hubieran gustado otros criterios que reforzaran o que valoraran, por ejemplo, el esfuerzo sanitario que hace la Comunidad Autónoma de Asturias previo a la crisis, pues sí. Cada comunidad autónoma tenía unos criterios, pero yo tengo que reconocer que es la primera vez que veo una movilización de 16.000 millones de euros en apoyo a las comunidades autónomas.

¿La siguiente batalla va a ser el reparto de los fondos europeos?

No parece que vaya a haber criterios territoriales. Espero que se tenga en cuenta el interés de los proyectos. Pero yo sí pido que se tenga una especial sensibilidad, con el Next Generation y demás proyectos europeos, con las comunidades que, como la asturiana, tenemos que afrontar, además de la crisis sanitaria y su correspondiente crisis económica, la transición energética.

Usted no tiene mayoría para aprobar los presupuestos y por ahora solo tiene el apoyo externo de Izquierda Unida, ¿con quién los va a negociar? ¿Qué le parece que el Gobierno central los negocie con Ciudadanos?

En una situación excepcional como la que vivimos, lo que no se puede permitir ningún Gobierno es no tener presupuestos. Creo que tendría que ser un gran acuerdo de país que trascendiera, que los partidos fueran responsables. Usted me dice: ¿Con quién prefiere siempre pactar los presupuestos? Lógicamente con la izquierda porque compartimos visión, compartiremos seguramente proyecto, compartiremos planteamientos. Pero en una situación como la que vivimos lo importante no es el con quién, sino qué, es decir, aprobar presupuestos. Eso es vital en estos momentos. En otros momentos de la política, bueno, es distinto; pero con lo que tenemos por delante, con la situación que se nos viene encima, es necesario sí o sí que haya presupuestos.

¿Confía en sacarlos adelante en Asturias con ese gran acuerdo o teme que la oposición esté en la guerra partidista?

Por desgracia, hay algunos partidos partidos que están en la guerra partidista; otros no. Otros estoy seguro de que van a estar a la altura, en este caso de la situación histórica que vivimos en Asturias y espero que sean la mayoría, pero me temo que no todos vayan a estar.

¿Quién teme que no vaya a estar?

Prefiero reservármelo para dejar que durante el desarrollo de la negociación presupuestaria ellos mismos vayan descubriéndose ante los ciudadanos de Asturias. Lo que sí le puedo decir, y lo noto en la calle, es que la ciudadanía muy mayoritariamente reconoce la labor que hemos hecho en la gestión de la crisis sanitaria. Y yo creo que apoya la posición del Gobierno de Asturias de que no es tiempo de banderías políticas, sino de unir esfuerzos para salir adelante.

A menudo Madrid y lo que sucede en Madrid monopoliza el debate político. ¿Qué puede aportar Asturias a esa discusión nacional?

Lo que digo siempre es que la política no puede empezar y acabar en Madrid. Es un gravísimo error. España es mucho más que la Comunidad de Madrid. Y el resto de comunidades autónomas somos, en este sentido, tan Estado como la propia Comunidad de Madrid o como el Gobierno de España, o como los propios ayuntamientos. ¿Qué puede aportar Asturias? Somos una de las comunidades con mayor historia de toda España, pero al mismo tiempo somos una tierra de profundos valores y convicciones. La solidaridad en Asturias es algo innato, el respeto a nuestros mayores, la sensibilidad especial que tenemos con nuestra historia, con nuestros abuelos, el anteponer unos mejores servicios públicos, aunque eso nos suponga tener que pagar algo más de impuestos o que haya una justicia fiscal más redistributiva. Yo creo que Asturias tiene mucho que aportar. Y luego una preservación de la naturaleza como pocas comunidades autónomas, tenemos la costa mejor preservada de España y eso es una política decidida por gobiernos de Asturias que antepusieron la protección ambiental, o la calidad de nuestra costa y de nuestras aguas, a cualquier otra consideración. O sea que tiene mucho que aportar. Uno de mis grandes retos como presidente es precisamente que la gente sepa que Asturias quiere contribuir al proyecto común que es España, y queremos hacerlo no siendo menos que nadie, ni mucho menos.

¿Y qué aporta Adrián Barbón al proyecto del PSOE?

Adrián Barbón es un peón más del proyecto del PSOE. A mí me gusta definir siempre que en el PSOE somos una una gran cadena, llena de eslabones que se van encadenando unos sobre otros. Me considero un eslabón más del proyecto de los socialistas y estoy lógicamente muy honrado del privilegio de poder hacer lo que me gusta, que es hacer política, que es servir a la ciudadanía, que es cambiar las cosas, que es poner retos desde la Presidencia del Principado y de la Secretaría General de la Federación Socialista Asturiana, que por cierto es la única federación que mantiene ese nombre, el nombre histórico, desde que nos fundaran vamos a hacer el año que viene 120 años.

A menudo cuando se llega al Gobierno se acaba descuidando el partido y ahora hay voces dentro del partido que dicen que en un momento en el que el mundo se enfrenta a desafíos nunca vistos, todo se decide en Moncloa y que el PSOE no existe ni hay demasiado debate dentro de los órganos internos. ¿Comparte este diagnóstico?

Desde luego creo que sí hay partido. Creo que hay gente haciendo una gran labor en el partido. No creo que el presidente del Gobierno haya descuidado el partido. Yo desde luego hablo por mí, por lo que yo conozco, en cuanto a la reunión de los órganos del partido, se producen habitualmente. Es verdad que con la pandemia no de forma presencial, pero el partido, la Comisión Ejecutiva Federal, el Comité de Consejo Político Federal se sigue reuniendo... Yo soy de los que cree que el partido tiene que estar muy fuerte, trabajo en ese sentido siempre, lo he hecho toda mi vida. En Asturias hago hincapié en eso, en la vinculación a nuestra propia historia y en la vinculación a la necesidad de trabajar en la formación de nuestra militancia, en el compromiso ideológico y, sobre todo, en la conexión con la sociedad. El partido es el principal eslabón de conexión con la sociedad, así que en ese sentido, lo que le tengo que decir es que no sé quién hace las críticas, pero no se corresponden con lo que yo conozco, al menos del funcionamiento del partido.

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13 de septiembre de 2020 - 21:34 h

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