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Cazas, misiles, submarinos y buques: en qué gasta Defensa los 10.000 millones que ahora quiere doblar

La OTAN lleva tiempo reclamando un aumento del gasto en defensa. La Alianza Atlántica quiere que todos sus miembros destinen, al menos, el 2% de su PIB a esta partida. La guerra en Ucrania ha alentado a varios países a aumentar el dinero público que dedican a sus Fuerzas Armadas. España ya venía incrementando esta partida en sus presupuestos, pero el empujón definitivo hasta esa meta “es impostergable”, ha dicho el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha mostrado su compromiso de que el presupuesto de este ministerio aumente progresivamente en los próximos años hasta esa meta.

La mayoría de los españoles rechaza aumentar el gasto en Defensa

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Que esa intención se convierta en una realidad no depende solo de Sánchez: las cuentas de los próximos años, como las de todos, necesitarán el apoyo parlamentario y el PSOE no tiene el respaldo de sus socios habituales en esta batalla. Por el momento, España destina en torno al 1% de su PIB a Defensa. Este año están presupuestados 9.790,8 millones de euros, repartidos en siete programas. Tres de ellos están destinados a armamento y material y se llevan casi la mitad de la inversión: 4.243,96 millones de euros, un 11,6% más que en 2021. La ministra Margarita Robles ha defendido el aumento del gasto en su departamento alegando que “invertir en Defensa es invertir en paz”. Otros están destinados a pagar los sueldos de los funcionarios y los militares, a su formación, al mantenimiento de las capacidades o a diferentes suministros. ¿A qué va a parar exactamente ese dinero?

De esos siete programas, el que más recursos acapara es el de 'Programas especiales de modernización' (PEM), que aglutina el 29,1% del dinero. Son 2.848 millones de euros, un 21,6% más que en 2021, destinados al pago de los compromisos contraídos con las empresas para los grandes programas de fabricación de armas. Los PEM, indica Defensa en este documento, “tienen por objeto dotar a las Fuerzas Armadas de material operativo o sistemas de armas que incluyen tecnologías avanzadas y requieren de un largo proceso de obtención”, que puede durar lustros.

Los grandes proyectos: Eurofighter, A400, submarinos S-80...

Para el proyecto del avión de combate Eurofighter, los presupuestos destinan este año 594 millones de euros. Es la mayor partida de los PEM, pero hay otras siete que se llevan más de 100 millones. Para el avión de transporte militar A400 están presupuestados 379 millones. Esta aeronave se ha utilizado recientemente para llevar material humanitario a Ucrania y en verano para las evacuaciones de Afganistán tras la toma de Kabul. Otros 340 millones irán a parar a los submarinos de la clase S-80. Es uno de los proyectos más importantes de la Armada y de la industria española, que lleva a cabo Navantia y que acumula años de retraso. Estaba previsto que el primero se entregase en 2012, pero ahora el objetivo es que esté listo para el primer trimestre de 2023 y que los otros tres que componen el programa estén operativos en 2024, 2026 y 2028. Mientras tanto, la Armada ha tenido que alargar la vida útil de los dos submarinos que tiene operativos.

Este 2022 se amplía también la partida para el desarrollo de la fase 2 del futuro avión de combate Next Generation Weapons System (FCAS). Es un proyecto en el que España participa junto a Francia y Alemania, por un importe total de 2.500 millones, del que este ejercicio hay presupuestados 274. Los carros de combate Leopardo se llevan 267,7 millones de inversión y los helicópteros NH90, que entrarán previsiblemente en servicio este año, 250 millones. Para la modernización de los helicópteros Chinook CH47 hay presupuestados 131,3 millones y para las fragatas F-110, 131,4.

En este ejercicio se realiza el primer pago del proyecto de avión multipropósito de reabastecimiento (MRTT), decidido en junio de 2021 en Consejo de Ministros. El importe total estimado es de 810 millones, de los que 122 están presupuestados este año. Estos aviones, dice el acuerdo, permitirán al Ejército del Aire “renovar y potenciar sus capacidades para la movilidad y la proyección estratégica de las Fuerzas Armadas en el cumplimiento de las misiones que tienen asignadas en el ámbito del reabastecimiento en vuelo, del transporte aéreo estratégico y de las evacuaciones aéreas sanitarias de gran capacidad y larga distancia”.

Otras partidas recogidas en los PEM van destinadas a los programas de fragatas F-100 (81,6 millones), helicópteros de ataque (68,7 millones), buques de acción marítima BAM (54 millones) y de salvamento marítimo (58) y vehículos de combate (30 millones).

El de los PEM no es el único programa destinado a armamento. El de 'modernización de las Fuerzas Armadas' recibe en 2022 un total de 398,3 millones de euros, un 18,7% más que en 2021. Es el 4,1% del presupuesto del Ministerio y se empleará en la compra y adaptación de materiales e instalaciones, además del pago de compromisos ya adquiridos. Así, el Órgano Central de la Defensa tiene un presupuesto total de 270,4 millones de euros para infraestructuras (80,9 millones), aeronaves (75,3), sistemas de comunicación e información CIS (55,1), misiles y torpedos (12,1 millones) y buques (2,4 millones), entre otras partidas. En esta concepto se incluyen inversiones conjuntas con la OTAN, por valor de 38,6 millones de euros.

El Ejército tiene presupuestados 5,1 millones para estos conceptos, entre los que destaca el material de apoyo logístico (1,7 millones) y sistemas CIS (1,2). La Armada recibe 39,3 millones, que destinará principalmente a aeronaves (6,4), misiles y torpedos (5,4), infraestructuras (5,1), munición y explosivos (4,4) y vehículos de transporte terrestre (4,1). El Ejército del Aire cuenta en este capítulo con una dotación de 12 millones de euros. Además, el Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (INVIED) cuanta con 71,4 millones de euros presupuestados en este ejercicio para infraestructura, armamento y material para uso de las Fuerzas Armadas.

Además del programa PEM y el de modernización de las Fuerzas Armadas, el aparato militar en sí mismo dispone de otra partida para armamento y material. Es la de apoyo logístico, con una dotación de 998 millones. Supone el 10,2% del presupuesto y este ejercicio ha caído un 11,4% respecto a 2021. Aquí se incluyen los créditos necesarios para la preparación y el entrenamiento de todas las Unidades de Apoyo a la Fuerza, “los gastos necesarios para el correcto mantenimiento de los equipos desde que entran en servicio hasta que se dan de baja” y el mantenimiento del armamento y el material en servicio. Es decir, de las aeronaves, buques, sistemas de armas, sistemas de mando y control, sistemas de guerra electrónica, sistemas de inteligencia, capacidades de ciberdefensa, sistemas CIS de seguridad, simuladores, vehículos de transporte, medios acorazados y mecanizados, material de artillería, armamento ligero, municiones y explosivos, misiles y torpedos, material de ingenieros, material y equipos de apoyo logístico.

El segundo programa más importante, por cantidad presupuestada, es el de los gastos operativos de las Fuerzas Armadas. Según se indica en la memoria de Defensa, este incluye “todos los gastos corrientes que traen consigo el despliegue, adiestramiento e intervención en maniobras y operaciones de las Unidades de la Fuerza, así como los de su acuartelamiento, la alimentación y el equipo reglamentario”. Además, contiene los créditos ampliables correspondientes a los gastos de las operaciones en el exterior. En total, son 2.254,9 millones de euros, un 16,4% menos que en 2021, pero un 23% del total este año.

En este apartado se puede diferenciar claramente dos epígrafes. Por un lado, el del dinero presupuestado para el gasto de personal, que supone 1.714 millones de euros –1.434,5 para funcionarios, 34,4 para laborales y 191 para cuotas de la Seguridad Social–. Este año, Defensa ha limitado el máximo de efectivos de militares profesionales de tropa y marinería a alcanzar en 79.000 personas. Por otro, está la partida para gastos corrientes en bienes y servicios, como arrendamientos, reparaciones y mantenimiento o suministros, que superan los 330 millones para 2022. El Ejército de Tierra es el que más se lleva en esta segunda partida. Tiene presupuestados casi 81 millones de euros. El Ejército del Aire tiene casi 64 millones, de los que 55 corresponden a materiales y otros suministros. Y la Armada contará con 15 para este concepto.

210 millones para las misiones en el exterior

Dentro de estos gastos operativos se incluyen otros 210 millones asociados a “gastos originados por la participación de las Fuerzas Armadas en operaciones de mantenimiento de la paz”. Actualmente, España tiene militares en 17 misiones en el exterior. Los mayores contingentes se encuentran en Líbano, con alrededor de 600 cascos azules, y en Mali, con cerca de medio millar de efectivos. Además, en el marco de la OTAN, tiene encomendadas labores de vigilancia en el Mediterráneo y está presente en los países bálticos y Turquía. Están también desplegados en República Centroafricana, Somalia y Senegal, en las misiones de la Unión Europea; y en la Operación Atalanta, contra la piratería en el índico. La previsión del EMAD es que durante este 2022 no llegue a haber más de 2.900 militares desplegados en el exterior simultáneamente.

El presupuesto incluye otros tres programas, que gestiona la Administración General de Defensa. El más cuantioso es el destinado a administración y servicios generales de Defensa, por valor de 2.239 millones de euros, el 22,3% del total, y que supone un aumento del 44,4%. Es casi el doble que el año anterior, destinado a “llevar a cabo las funciones y actividades encomendadas a los órganos superiores y centros directivos del Ministerio”. En concreto, del Órgano Central de la Defensa, formado por los organismos dependientes del Ministerio, el Estado Mayor de la Defensa (EMAD), la Secretaría y la Subsecretaría de Estado y la Secretaría General de Política de Defensa (SEGENPOL), y los cuarteles generales de los Ejércitos de Tierra, la Armada y el del Aire.

De este programa, el Ministerio y la Subsecretaría gestionan 1.663 millones, de los que 1.614 están destinados a gastos de personal. De ellos, más de un millón va para altos cargos y otro millón, para personal eventual. El grueso de funcionarios del Ministerio recibe, en total, 1.310 millones de euros y el personal laboral, 63. Además, hay presupuestados 180 millones más en concepto de incentivos al rendimiento y otros 58 millones en cuotas, prestaciones y gastos sociales. El resto se destinan a otros gastos como arrendamientos, suministros, gastos protocolarios, estudios y trabajos técnicos o transferencias a sociedades, fundaciones o entidades públicas.

El cuartel general del EMAD tiene presupuestados 24 millones en esta partida; la secretaría de Estado, 375; el Ejército, 123 millones; la Armada, 39; y el Ejército del Aire, 14 millones. En todos los casos, se destinan a eso mismos conceptos de arrendamiento, gastos en atenciones protocolarias y representativas, actos institucionales, estudios y transferencias a organismos, asociaciones, instituciones o entidades de fomento.

452,7 millones para formación

En formación, Defensa tiene presupuestados este año 452,7 millones de euros, el 4,6% del total. Esta partida crece un 3% respecto a 2021 y está destinada a la actividad docente de las Fuerzas Armadas y de los centros militares en los que se desarrollan las diferentes áreas de formación, de oficiales, suboficiales, militares de complemento y tropa y marinería, así como la de reservistas voluntarios y enseñanza militar de perfeccionamiento, complementaria, de desvinculación y de altos estudios de la defensa nacional. Del total, a los centros universitarios de la Defensa, ubicados en San Javier, Zaragoza, Marín y Madrid, se transfieren un total de 13 millones de euros y a las comunidades autónomas, 9 millones, y en becas y a instituciones, se derivan 940.000 euros. De nuevo, en esta partida uno de los gastos más importantes es el destinado a personal, que asciende a casi 382 millones de euros.

Por último, el presupuesto incluye otra partida para las retribuciones correspondientes a los oficiales y suboficiales que se encuentran en situación de reserva y a los oficiales generales en segunda reserva. Se estima que en 2022 habrá 13.766 y 101, respectivamente, para los que se han destinado 572 millones de euros.

La OTAN lleva tiempo reclamando un aumento del gasto en defensa. La Alianza Atlántica quiere que todos sus miembros destinen, al menos, el 2% de su PIB a esta partida. La guerra en Ucrania ha alentado a varios países a aumentar el dinero público que dedican a sus Fuerzas Armadas. España ya venía incrementando esta partida en sus presupuestos, pero el empujón definitivo hasta esa meta “es impostergable”, ha dicho el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha mostrado su compromiso de que el presupuesto de este ministerio aumente progresivamente en los próximos años hasta esa meta.

La mayoría de los españoles rechaza aumentar el gasto en Defensa

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Que esa intención se convierta en una realidad no depende solo de Sánchez: las cuentas de los próximos años, como las de todos, necesitarán el apoyo parlamentario y el PSOE no tiene el respaldo de sus socios habituales en esta batalla. Por el momento, España destina en torno al 1% de su PIB a Defensa. Este año están presupuestados 9.790,8 millones de euros, repartidos en siete programas. Tres de ellos están destinados a armamento y material y se llevan casi la mitad de la inversión: 4.243,96 millones de euros, un 11,6% más que en 2021. La ministra Margarita Robles ha defendido el aumento del gasto en su departamento alegando que “invertir en Defensa es invertir en paz”. Otros están destinados a pagar los sueldos de los funcionarios y los militares, a su formación, al mantenimiento de las capacidades o a diferentes suministros. ¿A qué va a parar exactamente ese dinero?

De esos siete programas, el que más recursos acapara es el de 'Programas especiales de modernización' (PEM), que aglutina el 29,1% del dinero. Son 2.848 millones de euros, un 21,6% más que en 2021, destinados al pago de los compromisos contraídos con las empresas para los grandes programas de fabricación de armas. Los PEM, indica Defensa en este documento, “tienen por objeto dotar a las Fuerzas Armadas de material operativo o sistemas de armas que incluyen tecnologías avanzadas y requieren de un largo proceso de obtención”, que puede durar lustros.

Los grandes proyectos: Eurofighter, A400, submarinos S-80...

Para el proyecto del avión de combate Eurofighter, los presupuestos destinan este año 594 millones de euros. Es la mayor partida de los PEM, pero hay otras siete que se llevan más de 100 millones. Para el avión de transporte militar A400 están presupuestados 379 millones. Esta aeronave se ha utilizado recientemente para llevar material humanitario a Ucrania y en verano para las evacuaciones de Afganistán tras la toma de Kabul. Otros 340 millones irán a parar a los submarinos de la clase S-80. Es uno de los proyectos más importantes de la Armada y de la industria española, que lleva a cabo Navantia y que acumula años de retraso. Estaba previsto que el primero se entregase en 2012, pero ahora el objetivo es que esté listo para el primer trimestre de 2023 y que los otros tres que componen el programa estén operativos en 2024, 2026 y 2028. Mientras tanto, la Armada ha tenido que alargar la vida útil de los dos submarinos que tiene operativos.

Este 2022 se amplía también la partida para el desarrollo de la fase 2 del futuro avión de combate Next Generation Weapons System (FCAS). Es un proyecto en el que España participa junto a Francia y Alemania, por un importe total de 2.500 millones, del que este ejercicio hay presupuestados 274. Los carros de combate Leopardo se llevan 267,7 millones de inversión y los helicópteros NH90, que entrarán previsiblemente en servicio este año, 250 millones. Para la modernización de los helicópteros Chinook CH47 hay presupuestados 131,3 millones y para las fragatas F-110, 131,4.

En este ejercicio se realiza el primer pago del proyecto de avión multipropósito de reabastecimiento (MRTT), decidido en junio de 2021 en Consejo de Ministros. El importe total estimado es de 810 millones, de los que 122 están presupuestados este año. Estos aviones, dice el acuerdo, permitirán al Ejército del Aire “renovar y potenciar sus capacidades para la movilidad y la proyección estratégica de las Fuerzas Armadas en el cumplimiento de las misiones que tienen asignadas en el ámbito del reabastecimiento en vuelo, del transporte aéreo estratégico y de las evacuaciones aéreas sanitarias de gran capacidad y larga distancia”.

Otras partidas recogidas en los PEM van destinadas a los programas de fragatas F-100 (81,6 millones), helicópteros de ataque (68,7 millones), buques de acción marítima BAM (54 millones) y de salvamento marítimo (58) y vehículos de combate (30 millones).

El de los PEM no es el único programa destinado a armamento. El de 'modernización de las Fuerzas Armadas' recibe en 2022 un total de 398,3 millones de euros, un 18,7% más que en 2021. Es el 4,1% del presupuesto del Ministerio y se empleará en la compra y adaptación de materiales e instalaciones, además del pago de compromisos ya adquiridos. Así, el Órgano Central de la Defensa tiene un presupuesto total de 270,4 millones de euros para infraestructuras (80,9 millones), aeronaves (75,3), sistemas de comunicación e información CIS (55,1), misiles y torpedos (12,1 millones) y buques (2,4 millones), entre otras partidas. En esta concepto se incluyen inversiones conjuntas con la OTAN, por valor de 38,6 millones de euros.

El Ejército tiene presupuestados 5,1 millones para estos conceptos, entre los que destaca el material de apoyo logístico (1,7 millones) y sistemas CIS (1,2). La Armada recibe 39,3 millones, que destinará principalmente a aeronaves (6,4), misiles y torpedos (5,4), infraestructuras (5,1), munición y explosivos (4,4) y vehículos de transporte terrestre (4,1). El Ejército del Aire cuenta en este capítulo con una dotación de 12 millones de euros. Además, el Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (INVIED) cuanta con 71,4 millones de euros presupuestados en este ejercicio para infraestructura, armamento y material para uso de las Fuerzas Armadas.

Además del programa PEM y el de modernización de las Fuerzas Armadas, el aparato militar en sí mismo dispone de otra partida para armamento y material. Es la de apoyo logístico, con una dotación de 998 millones. Supone el 10,2% del presupuesto y este ejercicio ha caído un 11,4% respecto a 2021. Aquí se incluyen los créditos necesarios para la preparación y el entrenamiento de todas las Unidades de Apoyo a la Fuerza, “los gastos necesarios para el correcto mantenimiento de los equipos desde que entran en servicio hasta que se dan de baja” y el mantenimiento del armamento y el material en servicio. Es decir, de las aeronaves, buques, sistemas de armas, sistemas de mando y control, sistemas de guerra electrónica, sistemas de inteligencia, capacidades de ciberdefensa, sistemas CIS de seguridad, simuladores, vehículos de transporte, medios acorazados y mecanizados, material de artillería, armamento ligero, municiones y explosivos, misiles y torpedos, material de ingenieros, material y equipos de apoyo logístico.

El segundo programa más importante, por cantidad presupuestada, es el de los gastos operativos de las Fuerzas Armadas. Según se indica en la memoria de Defensa, este incluye “todos los gastos corrientes que traen consigo el despliegue, adiestramiento e intervención en maniobras y operaciones de las Unidades de la Fuerza, así como los de su acuartelamiento, la alimentación y el equipo reglamentario”. Además, contiene los créditos ampliables correspondientes a los gastos de las operaciones en el exterior. En total, son 2.254,9 millones de euros, un 16,4% menos que en 2021, pero un 23% del total este año.

En este apartado se puede diferenciar claramente dos epígrafes. Por un lado, el del dinero presupuestado para el gasto de personal, que supone 1.714 millones de euros –1.434,5 para funcionarios, 34,4 para laborales y 191 para cuotas de la Seguridad Social–. Este año, Defensa ha limitado el máximo de efectivos de militares profesionales de tropa y marinería a alcanzar en 79.000 personas. Por otro, está la partida para gastos corrientes en bienes y servicios, como arrendamientos, reparaciones y mantenimiento o suministros, que superan los 330 millones para 2022. El Ejército de Tierra es el que más se lleva en esta segunda partida. Tiene presupuestados casi 81 millones de euros. El Ejército del Aire tiene casi 64 millones, de los que 55 corresponden a materiales y otros suministros. Y la Armada contará con 15 para este concepto.

210 millones para las misiones en el exterior

Dentro de estos gastos operativos se incluyen otros 210 millones asociados a “gastos originados por la participación de las Fuerzas Armadas en operaciones de mantenimiento de la paz”. Actualmente, España tiene militares en 17 misiones en el exterior. Los mayores contingentes se encuentran en Líbano, con alrededor de 600 cascos azules, y en Mali, con cerca de medio millar de efectivos. Además, en el marco de la OTAN, tiene encomendadas labores de vigilancia en el Mediterráneo y está presente en los países bálticos y Turquía. Están también desplegados en República Centroafricana, Somalia y Senegal, en las misiones de la Unión Europea; y en la Operación Atalanta, contra la piratería en el índico. La previsión del EMAD es que durante este 2022 no llegue a haber más de 2.900 militares desplegados en el exterior simultáneamente.

El presupuesto incluye otros tres programas, que gestiona la Administración General de Defensa. El más cuantioso es el destinado a administración y servicios generales de Defensa, por valor de 2.239 millones de euros, el 22,3% del total, y que supone un aumento del 44,4%. Es casi el doble que el año anterior, destinado a “llevar a cabo las funciones y actividades encomendadas a los órganos superiores y centros directivos del Ministerio”. En concreto, del Órgano Central de la Defensa, formado por los organismos dependientes del Ministerio, el Estado Mayor de la Defensa (EMAD), la Secretaría y la Subsecretaría de Estado y la Secretaría General de Política de Defensa (SEGENPOL), y los cuarteles generales de los Ejércitos de Tierra, la Armada y el del Aire.

De este programa, el Ministerio y la Subsecretaría gestionan 1.663 millones, de los que 1.614 están destinados a gastos de personal. De ellos, más de un millón va para altos cargos y otro millón, para personal eventual. El grueso de funcionarios del Ministerio recibe, en total, 1.310 millones de euros y el personal laboral, 63. Además, hay presupuestados 180 millones más en concepto de incentivos al rendimiento y otros 58 millones en cuotas, prestaciones y gastos sociales. El resto se destinan a otros gastos como arrendamientos, suministros, gastos protocolarios, estudios y trabajos técnicos o transferencias a sociedades, fundaciones o entidades públicas.

El cuartel general del EMAD tiene presupuestados 24 millones en esta partida; la secretaría de Estado, 375; el Ejército, 123 millones; la Armada, 39; y el Ejército del Aire, 14 millones. En todos los casos, se destinan a eso mismos conceptos de arrendamiento, gastos en atenciones protocolarias y representativas, actos institucionales, estudios y transferencias a organismos, asociaciones, instituciones o entidades de fomento.

452,7 millones para formación

En formación, Defensa tiene presupuestados este año 452,7 millones de euros, el 4,6% del total. Esta partida crece un 3% respecto a 2021 y está destinada a la actividad docente de las Fuerzas Armadas y de los centros militares en los que se desarrollan las diferentes áreas de formación, de oficiales, suboficiales, militares de complemento y tropa y marinería, así como la de reservistas voluntarios y enseñanza militar de perfeccionamiento, complementaria, de desvinculación y de altos estudios de la defensa nacional. Del total, a los centros universitarios de la Defensa, ubicados en San Javier, Zaragoza, Marín y Madrid, se transfieren un total de 13 millones de euros y a las comunidades autónomas, 9 millones, y en becas y a instituciones, se derivan 940.000 euros. De nuevo, en esta partida uno de los gastos más importantes es el destinado a personal, que asciende a casi 382 millones de euros.

Por último, el presupuesto incluye otra partida para las retribuciones correspondientes a los oficiales y suboficiales que se encuentran en situación de reserva y a los oficiales generales en segunda reserva. Se estima que en 2022 habrá 13.766 y 101, respectivamente, para los que se han destinado 572 millones de euros.

La OTAN lleva tiempo reclamando un aumento del gasto en defensa. La Alianza Atlántica quiere que todos sus miembros destinen, al menos, el 2% de su PIB a esta partida. La guerra en Ucrania ha alentado a varios países a aumentar el dinero público que dedican a sus Fuerzas Armadas. España ya venía incrementando esta partida en sus presupuestos, pero el empujón definitivo hasta esa meta “es impostergable”, ha dicho el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha mostrado su compromiso de que el presupuesto de este ministerio aumente progresivamente en los próximos años hasta esa meta.

La mayoría de los españoles rechaza aumentar el gasto en Defensa

Saber más

Que esa intención se convierta en una realidad no depende solo de Sánchez: las cuentas de los próximos años, como las de todos, necesitarán el apoyo parlamentario y el PSOE no tiene el respaldo de sus socios habituales en esta batalla. Por el momento, España destina en torno al 1% de su PIB a Defensa. Este año están presupuestados 9.790,8 millones de euros, repartidos en siete programas. Tres de ellos están destinados a armamento y material y se llevan casi la mitad de la inversión: 4.243,96 millones de euros, un 11,6% más que en 2021. La ministra Margarita Robles ha defendido el aumento del gasto en su departamento alegando que “invertir en Defensa es invertir en paz”. Otros están destinados a pagar los sueldos de los funcionarios y los militares, a su formación, al mantenimiento de las capacidades o a diferentes suministros. ¿A qué va a parar exactamente ese dinero?