Lo que pase en Madrid no se quedará en Madrid
Cuando Isabel Díaz Ayuso despierte la mañana del miércoles, Pedro Sánchez, como el dinosaurio de Monterroso, seguirá ahí. En la Moncloa, en el Gobierno, con los mismos socios de coalición y con el BOE a su disposición. Pase lo que pase este 4M, será así. Otra cosa es que cuando se abran las urnas, el resultado de las elecciones permita al PP aprovechar el 'efecto Ayuso' para hablar de un cambio de ciclo, de un tiempo de descuento, de un punto de inflexión y de hasta del principio del fin de Pedro Sánchez.
La candidata del PP planteó el anticipo electoral en clave nacional, el Gobierno entró en el marco y ahora se enfrenta a las consecuencias, pese a que en la última mitad de la campaña, cuando el debate se polarizó hasta la náusea, la Moncloa decidiese blindar al presidente y que no tuviera más presencia en la arena madrileña hasta el día del cierre. Demasiado tarde. Los mensajes, a izquierda y a derecha, se lanzaron desde el comienzo más en clave nacional que regional. Una mirada, sí, sobre Madrid pero con el rabillo del ojo apuntando a la política española porque, como ya ocurrió en otros tiempos, lo que ocurra en la noche de este martes puede proyectarse sobre España.
Escribe Esther Palomera.