El Gobierno ve pasos de ERC hacia la institucionalidad pese a la presión de Junts

El rey Felipe VI conversa con el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, en presencia del presidente de la República de Corea del Sur, Moon Jae-in; el presidente del Cercle d'Economia, Javier Faus; y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. EFE/ Francisco Gómez / Casa del Rey

Gobierno y ERC hacen piña ajenos en buena medida al ruido que provoca, por un lado, la concesión de los indultos y, por el otro, el acercamiento del president de la Generalitat, Pere Aragonès, al diálogo. Moncloa considera inequívocos los gestos que está haciendo el jefe del Ejecutivo catalán y los aplaude. En el gabinete de Sánchez celebran el paso emprendido hacia la institucionalidad con la presencia de un miembro del Govern en una cena presidida por Felipe VI y la coincidencia en un acto empresarial de Aragonès con el rey con motivo de la visita del presidente de Corea del Sur, Moon Jae-In.

El Gobierno se apoya en la polémica de Ayuso y el rey para cortar los ataques del PP sobre los indultos

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El Gobierno llevaba tiempo advirtiendo de las consecuencias económicas para Catalunya de esa crisis institucional y ve con buenos ojos los pasos hacia la institucionalidad que está dando ERC. "Está amoldándose a unas circunstancias que los socios no le ponen fáciles", señalan fuentes gubernamentales sobre la delicada relación de los republicanos con Junts.

Desde que Sánchez despejó las dudas sobre los indultos al allanar el camino a su concesión, ERC ha respondido con algunos gestos. Oriol Junqueras escribió una carta en la que renunciaba a la vía unilateral y admitía errores en el procés, especialmente no haber tenido en cuenta a casi la mitad de catalanes que no creen en el independentismo. Para el Ejecutivo, que no era ajeno a ese movimiento, las palabras de Junqueras supusieron un alivio. También en las filas socialistas, donde algunas federaciones habían dejado clara su preocupación, bajaron los decibelios. Sin embargo, aquella decisión no gustó a los socios del Govern. En el Gobierno dan por descontado que Junts hará ruido. Y que el camino deberá hacerse otra vez más sin la oposición, que no va a reconocer ningún movimiento de ERC.

Las jornadas del Cercle d'Economia que se celebran estos días en Barcelona han sido una nueva oportunidad para que Aragonès ratifique su apuesta el diálogo y por retomar las relaciones con el Gobierno. El líder de ERC ha repetido este miércoles ante los empresarios su apuesta por la negociación y su voluntad de abrir "una nueva etapa" y se ha referido de forma positiva a los indultos como una señal, si se producen, de que la vía negociada puede prosperar.

El siguiente paso ha sido el cambio con respecto a la presencia de la jefatura del Estado en Catalunya. Durante la presidencia de Quim Torra se impuso la costumbre de plantar al rey en actos protocolarios, aunque el propio Torra se saltó en algunos momentos su propia regla, como en los Juegos del Mediterráneo celebrados en Tarragona en 2018. Ya con el expresident inhabilitado, Aragonès también rehusó coincidir con Felipe VI en el aniversario de la Seat, celebrado en marzo pasado, una decisión por la que recibió fuertes críticas.

Sin embargo, este martes el nuevo Govern impuso que esa situación no volviera a ocurrir, o al menos no por norma. "El Govern no condicionará su agenda por lo que haga el rey", explicó la portavoz del Ejecutivo. "La prioridad [del nuevo Govern] es ocupar los espacios que son relevantes para el país y su gente, independientemente de lo que haga el monarca", zanjó.

Tras esta decisión, a ojos del Gobierno la presencia de Felipe VI en Catalunya está "normalizada". Moncloa resta importancia a que no haya sido Aragonès quien haya representado a la Generalitat en la cena oficial con el rey y el presidente coreano. Sánchez ha hecho equilibrios en una rueda de prensa al ser preguntado por el asunto:  "Cuando estamos hablando de que hay una visita tan importante como la del presidente de Corea del Sur sería deseable que estuvieran todas las instituciones públicas". 

"Va a estar con el rey [decían fuentes gubernamentales sobre Aragonès sobre el acto previo de este miércoles en el que sí ha participado] y va a estar la consellera esta noche", resaltaban esas fuentes sobre la asistencia de la consellera de Presidencia, Laura Vilagrà, que representará a la Generalitat tras la negativa del vicepresidente, Jordi Puigneró (de Junts). "Hoy está el jefe del Estado y se va a ver con los representantes de la Generalitat con normalidad", agregan.

"El rey va a estar en la agenda catalana siempre que se le requiera", apostillaban desde el Ejecutivo. Atrás ha quedado el temor a la reacción independentista a la presencia de Felipe VI en Catalunya, como sucedió hace tan solo unos meses cuando el rey se ausentó por primera vez de la entrega de los despachos a la nueva promoción judicial que se celebra cada año en Barcelona.

El Gobierno sostiene que está pasando página de lo que considera que es una "herencia" de los años de Gobierno del PP. En Moncloa no dan, además, crédito con que los conservadores hayan introducido la figura del rey en el debate de los indultos a propósito de las palabras de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. "Ustedes envían a la señora Ayuso a decir incongruencias sobre el rey", le ha reprochado el jefe del Ejecutivo a Pablo Casado durante la sesión de control al Gobierno este miércoles. "Nosotros no vamos a utilizar ni la Constitución, ni la monarquía, ni la bandera para dividir a los españoles", ha rematado.

La derecha está airada contra los indultos de la misma forma que lo estuvo durante el debate del Estatut, aunque su estrategia está por ahora fracasando. En el Gobierno consideran que la manifestación en la Plaza de Colón fue un fracaso, especialmente para el líder del PP. Además, creen que las explicaciones que han desplegado los socialistas sobre la medida de gracia van calando en la sociedad.

El presidente ha insistido en el mensaje en una comparecencia junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Layen, ante la aprobación del plan de recuperación. "La sociedad española tiene que reparar un dolor y un problema que sufrió hace cuatro años, en 2017", ha expresado antes de insistir en que es necesario abordar el problema en Catalunya y "reparar ese dolor, ese desgarro emocional, que sufrió la sociedad catalana y española". "Es importante que la sociedad española sea consciente de que esta decisión no la hacemos por los afectados, lo hacemos por la sociedad catalana y española", ha sentenciado sobre los indultos.

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16 de junio de 2021 - 22:43 h

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