Los Baltar afrontan por primera vez el posible fin de su reinado en la Diputación de Ourense
Durante lustros, incluso durante décadas, en cada elección municipal en Galicia hubo varias constantes. Una de ellas, posiblemente la más firme, es el signo del gobierno de la Diputación de Ourense. Desde que, en los primeros compases del fraguismo, José Luis Baltar logró comandar la fusión de Centristas de Galicia con el Partido Popular recién fundado sobre los andamios de Alianza Popular, la institución ourensana ha sido sinónimo de PP. De PP y de Baltar padre, que en 2010 legó la presidencia provincial del partido a su hijo para, en 2012, hacer lo mismo con la Diputación.
Han sido muchas las elecciones en las que los grupos de la oposición –durante casi todo este tiempo, solo el PSOE de Galicia (PSdeG) y el Bloque Nacionalista Galego (BNG)– apostaban con más bien escasa convicción sobre las posibilidades de que el baltarismo llegara a su fin. Nunca sucedió. Tampoco cuando socialistas y nacionalistas gobernaron en la capital de la provincia, núcleo del partido judicial que más escaños reparte en la corporación provincial –15 de los 25. Pero el próximo 26M la situación puede cambiar. La pérdida de la mayoría del PP y con ella el fin del reinado de los Baltar es por primera vez una hipótesis viable. Así lo apuesta la oposición y así –a diferencia de todas las ocasiones anteriores–lo teme el PP.
Es un tema de David Lombao.