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Decenas de personas siguen acampadas en Palma por el derecho a la vivienda: “El 'decreto Maricarmen' es insuficiente”

Foco
Decenas de personas continúan acampadas en varias tiendas montadas en el centro de la Plaza de España de Palma

Esther Ballesteros

Mallorca —
30 de septiembre de 2026 11:20 h

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Decenas de personas continúan acampadas en tiendas de campaña desde la madrugada del pasado lunes en la Plaça d'Espanya de Palma. La protesta, convertida en punto permanente de organización de nuevas movilizaciones, comenzó con una veintena de personas y ocho tiendas y ha ido articulándose durante las últimas horas a través de asambleas abiertas y turnos para garantizar que siempre haya presencia en la plaza.

La acampada nació tras la concentración celebrada el lunes por la noche en la plaza de Cort bajo el lema 'Ni una Maricarmen más', convocada por el Sindicato de Inquilinas de Mallorca en solidaridad con la movilización que se había iniciado en Madrid tras el desahucio de Maricarmen Abascal. Al terminar la protesta, parte de los participantes se desplazó hasta la plaza de España y decidió instalar allí las primeras tiendas para pasar la noche y dar continuidad a la movilización.

La iniciativa fue asumida después por la Coordinadora d'Habitatge de les Illes Balears, junto a colectivos como Flama y Aurora, que organizaron la continuidad de la acampada. Los convocantes definen la acción como una forma organizada de desobediencia civil y han llamado a vecinos, organizaciones y ciudadanos a incorporarse a la protesta.

La cifra de personas que permanece en la plaza varía a lo largo del día. Una treintena pasó la primera noche en las tiendas, mientras que durante el martes se organizaron turnos para que la protesta no desapareciera cuando los participantes tuvieran que ir a trabajar o descansar. Por la tarde, alrededor de 150 personas participaron en la asamblea convocada en la propia plaza, donde se planteó mantener el campamento como un espacio de organización y se debatió incluso la posibilidad de convocar una nueva movilización este sábado.

El campamento ha empezado a adquirir una pequeña estructura propia. Hay una despensa improvisada que se ha ido llenando con alimentos y otros productos aportados por ciudadanos que se acercan a mostrar su apoyo. También se han producido encuentros con personas que se acercan para explicar sus propios problemas habitacionales.

El fondo de las reivindicaciones va mucho más allá del caso que ha dado nombre a la movilización. Los colectivos reclaman una reducción de los alquileres y rechazan que la respuesta a la emergencia habitacional se limite a congelar las rentas. También piden contratos indefinidos y estables, protección frente a los desahucios, regulación de los alquileres temporales y de habitaciones y medidas contra la compra de viviendas por los llamados fondos buitre. Entre sus demandas específicas para Balears está además la declaración de las islas como zona tensionada, una medida que permitiría aplicar mecanismos específicos de regulación de los alquileres.

La respuesta del Gobierno central constituye ahora uno de los principales focos de atención de los acampados. El Ejecutivo aprobó este martes dos reales decretos con medidas en materia de vivienda, pero los participantes consideran insuficiente que las principales reivindicaciones queden repartidas en distintos textos y reclaman que las medidas tengan en cuenta las particularidades de territorios como Balears.

La aprobación de los decretos de vivienda del Gobierno central no ha desactivado, por tanto, la protesta en Palma. Albert, uno de los participantes en la acampada, aseguró el martes a Europa Press que la Asamblea mantendrá el campamento durante al menos 20 días más “con o sin permiso” y reclamó que las nuevas medidas incorporen “especificidades para Balears” ante la emergencia habitacional de las Islas. Los acampados consideran que el denominado 'decreto Maricarmen' será “un parche momentáneo insuficiente” si no contempla la situación específica del archipiélago.

En paralelo, el portavoz de Stop Desnonaments Mallorca, Joan Segura, confirmó este martes que la intención es continuar con el campamento como “punto de organización” para continuar con la movilización. El activista critica que los dos reales decretos presentados por el Gobierno de España contienen las mismas medidas que tenía previstas aprobar a finales de julio. Sin embargo, puntualiza que entonces no existía esta movilización y, a su modo de ver, el Ejecutivo trata de “contener” esta protesta con medidas presentadas en un “decreto partido” lo que “prepara el terreno para que no entre en vigor”.

Las tiendas quieren convertirse en un punto de encuentro para quienes consideran que la crisis de vivienda en Balears requiere una respuesta de mayor alcance. Los participantes proponen organizar charlas, actividades y nuevas movilizaciones y estudian incluso la convocatoria de una huelga de vivienda si sus demandas no son atendidas. La intención declarada es que la plaza de España funcione como un espacio de organización mientras continúe abierta la disputa política sobre las nuevas medidas.

La imagen de las tiendas instaladas junto a la estatua de Jaume I conecta así la protesta de Palma con la acampada de la Puerta del Sol y con las movilizaciones que durante estos días se han extendido por distintas ciudades españolas. En Madrid, la protesta surgida tras el caso de Maricarmen ha reunido a cientos de personas y se mantiene como principal foco de la movilización estatal. En Palma, con una escala mucho menor, el movimiento ha encontrado en la plaza de España un lugar desde el que intentar mantener encendida la protesta y trasladar al debate local una cuestión que los participantes consideran ya inaplazable: quién puede permitirse vivir en Mallorca y en qué condiciones.

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