El plan para sanear la democracia se olvida de la corrupción política

Benigno Pendás, responsable del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, recibió hace seis meses el encargo de dar ideas al Gobierno para evitar que la brecha entre ciudadanos y políticos se convierta en un abismo. La vicepresidenta acababa de constatar que existía “un cierto distanciamiento entre la política, la sociedad y la realidad”. El CIS medía esa distancia y señalaba que para los españoles los políticos son la tercera preocupación de los españoles, después del paro y los problemas económicos, y que Mariano Rajoy saca un 2,78 en valoración.

El plan para solucionar el problema fue bautizado como “estrategia de regeneración democrática” y Pendás asegura que estará listo antes del verano para ser remitido al Congreso. Las recetas del CEPC, un think tank del Ministerio de la Presidencia, son la futura ley de transparencia, escuchar en las cámaras a los colectivos sociales interesados antes de legislar y proponer que las nuevas normas pasen una especie de ITV dos años después de entrar en vigor para ver si hay que cambiarlas.

Descartada la eliminación del Senado, los expertos convocados a las discusiones buscan nuevos cometidos para aumentar la utilidad de la Cámara y acallar la polémica sobre la jornada laboral de los senadores. Otra reforma propuesta es una criba de las leyes para eliminar las innecesarias y simplificar el ordenamiento. Lo que Pendás llama “la mala costumbre de solucionar los problemas llenando el BOE”. Todas estas recetas darán, en su opinión, “una respuesta política a la evidente inquietud de los ciudadanos”.

“No hay que echarlo todo abajo”

Entre los asuntos que la veintena de expertos convocados por el CEPC no están debatiendo en sus reuniones quincenales figuran muchas de las reclamaciones de los ciudadanos o de partidos políticos fuera del Gobierno que trabajan en sus propias propuestas. No se contempla la reforma de la ley electoral, dice Pendás, para “evitar un Parlamento ingobernable”. Su consejo a los partidos pequeños que reclaman cambiar la Ley d’Hondt es que “trabajen mucho y bien para llegar a ser mayoritarios”. Tampoco se va a entrar en la reforma de la Constitución porque el Gobierno la ve “plenamente vigente”. Fuentes del CEPC descartan muchas reformas de calado y avisan que regenerar supone sanear “pero no hay que echarlo todo abajo”.

“Los honrados concejales”

Atajar de lleno la corrupción política no es el objetivo principal aunque más transparencia y participación ayudarán a reducirla. Cuando Sáenz de Santamaría y sus compañeros en el Gobierno oyen la expresión siempre justifican que son casos aislados y que la gran mayoría de políticos trabaja honradamente. El pasado viernes, en la rueda de prensa que sigue al Consejo de Ministros, la vicepresidenta contestó que en España hay “muchos honrados concejales que dejan el tractor o la farmacia para ir a trabajar al Ayuntamiento sin cobrar nada”. Se le había preguntado si le preocupa al Gobierno el enfado de los ciudadanos por casos como el de Rodrigo Rato. Sobre recientes polémicas protagonizadas por miembros del PP, Sáenz de Santamaría también procura escurrirse. En cuanto al fichaje de Juan José Güemes por parte de Unilabs dijo no tener “mucha información”. De esa respuesta también suele echar mano cuando se le ha preguntado por Ignacio González, por ejemplo.

Pendás se esfuerza por vender que el Gobierno se toma en serio su misión regeneradora y llama a los ciudadanos a no dejarse llevar por el desánimo porque estamos “en el buen camino y eso ya es algo”. Siempre que puede, recomienda “menos pesimismo" y señala que el mal español "de pensar que todo se nos viene encima" lo arrastramos desde 1898. Jurista de formación, Pendás es también catedrático de Ciencia Política en la Universidad CEU-San Pablo, letrado de las Cortes y exresponsable del servicio jurídico del Senado, colaborador de FAES y miembro del consejo del Real Instituto Elcano.

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Publicado el
16 de enero de 2013 - 20:17 h

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