Una iniciativa ciudadana llama a la sociedad civil a defender la democracia por considerarla “en peligro”

Una representación de los cien primeros firmantes ha presentado este lunes su particular "llamamiento por la democracia" en la Fundación Memoria y Futuro del Trabajo

Sara Rojas

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Un centenar de ciudadanos y ciudadanas “preocupados” por la “pérdida de calidad democrática” que detectan en la política y sociedad española ha impulsado desde Sevilla una iniciativa ciudadana a modo de “llamamiento por la democracia”. Entre los primeros firmantes, figuran catedráticos como Carlos Arenas, periodistas como Mercedes de Pablos, representantes sindicales, vecinales y de movimientos sociales como Carlos Aristu o Paqui Maqueda, así como nombres destacados de la esfera política y artística de la ciudad como Pilar Távora Sánchez. Una lista marcada por la diversidad ideológica y en la que todos sus integrantes aparecen “sin adjetivos”, pues lo hacen a “título individual”, como ciudadanos a los que les vincula “el compromiso con la democracia”.

Así lo ha explicado Antonio Rodrigo Torrijos, quien fuera secretario general de CCOO y primer teniente de alcalde en Sevilla entre 2007 y 2011, desde la sede de la Fundación Memoria y Futuro del Trabajo de CCOO de Andalucía –“uno de los lugares donde más se luchó por los trabajadores de Sevilla”, como ha apostillado–. Acompañado de una representación de los promotores, han dado a conocer la iniciativa, remarcando su vocación apartidista, en aras de hacer “un llamamiento muy blanco en el que todos aquellos que estén preocupados por el devenir de la situación y el escenario político de este momento puedan sentirse representados”.

Tal preocupación responde a los episodios de odio y violencia que han aflorado al calor de la investidura de Sánchez y la controvertida ley de amnistía, alentados por “los sectores de la extrema derecha y la derecha extrema”, según ha apuntado Antonio Rodrigo Torrijos durante su intervención. En este sentido, los impulsores aluden a las “manifestaciones extemporáneas desde la institución judicial o militar” que se han producido en este contexto, así como a los “símbolos y proclamas predemocráticas” que ha enarbolado una parte de la ciudadanía “a las puertas de partidos políticos”, entre otros ingredientes que conforman ese caldo de cultivo en el que los valores democráticos están “en peligro”.

La democracia como única bandera

De modo que para hacer frente a esa “deriva predemocrática” a la que aluden en su denuncia, este centenar de demócratas llama “a la concordia, a la discrepancia legítima expresada con el respeto que la sociedad se merece” y convoca la ciudadanía a sumarse a una concentración prevista para el 25 de enero a las 19:00h en Plaza Nueva.

Esa convocatoria ciudadana es el objetivo con el que nace esta iniciativa que aspira a sumar a cientos de personas “solamente en torno a una pancarta”, en la que se podrán leer las tres palabras que sintetizan el espíritu de este movimiento: “Por la democracia”. Así lo avanzan los promotores del llamamiento cuya petición de respaldo ronda, a fecha de esta publicación, las 600 firmas y que echa a andar desde el ámbito provincial de Sevilla, pero con “esa ilusionante esperanza de que fructifique y se irradie en otros territorios”, tal como lo expresa Antonio Rodrigo Torrijos.

“En función del resultado de esa concentración y del curso de los acontecimientos veremos si seguimos interpelando a la sociedad civil”, ha abundado, contando con el gesto afirmativo del periodista Juan Tortosa, la activista pro memoria democrática Raquel Rodríguez y el técnico bancario jubilado Federico Noriega. Este último ha abogado por dar “un paso adelante” desde la ciudadanía “al margen de diferencias políticas”, partiendo de la idea de que “no nos jugamos un gobierno de izquierda o derecha, sino la esencia de la democracia”.

Por esta razón, la principal reivindicación que abandera este movimiento es la de proteger y consolidar la democracia como ese “espacio común en el que se puede reivindicar la discrepancia y manifestar la diferencia política”. A este respecto, Torrijos recuerda que “sin democracia no hay espacio para la libertad”, y recalca que buena parte de los que se han adherido a este llamamiento “sabemos de qué hablamos”, pues lucharon por los valores democráticos cuando hacerlo estaba prohibido.

Unidad social por el futuro del país

Por eso, ahora que llevan “años detectando pérdida de calidad democrática en todos los estamentos, destacando el judicial y el periodístico”, en palabras de Noriega, han decidido lanzar este llamamiento “pacífico y masivo” con el que invitan a la ciudadanía a “reflexionar sobre el peligro en el que se encuentra la democracia”. Y así, “desde la unidad social”, tratan de “defender las instituciones que tanto costaron alcanzar”.

Con este afán, Juan Tortosa ha animado a la población a participar en la cita del 25 de enero en la capital andaluza para gritar juntos “que este país es democrático por encima de todo”. Se trata así de poner encima de la mesa “la necesidad de que una democracia adulta como la nuestra se manifieste en la convivencia, en las instituciones y, sobre todo, en la justicia y en los medios”, ha subrayado este periodista veterano, que sostiene que “sin una justicia exenta de matices políticos y un periodismo que no se aleje del bulo tendremos siempre una democracia endeble”.

En el transcurso de su intervención, Tortosa se ha detenido para expresar un lamento compartido por el resto de compañeros: “Parece mentira que tengamos que reivindicar todo esto a estas alturas de la democracia”. De su lado, quien fue primer teniente de alcalde de la ciudad se pregunta ahora “cómo es posible que en un estado democrático donde todo el mundo se puede expresar, manifestar e incluso superar la barrera de lo legítimo se diga que vivimos en una dictadura”. A juicio de Torrijos, comparar la actualidad con un estado dictatorial “no sólo es una mentira, sino una estupidez” y quien lo hace, añade, “no conoció la dictadura”.

Para este demócrata, el argumento que desmonta ese discurso es que “en este país es fácil ser fascista en libertad y lo difícil es ser libre en dictadura”. De ahí que su preocupación orbite en torno a los peligros que acechan a los valores democráticos, que asegura están hoy “gravemente amenazados”. “Las amenazas cuando están muy cerca y son muy evidentes no las vemos”, advierte Torrijos desde la perspectiva que le ha dado la experiencia, para concluir llamando a la juventud y a la ciudadanía en su conjunto a adherirse a una “movilización unitaria y pacífica en las calles” a fin de garantizar un país “con más libertad y democracia” y, por ende, “con futuro”.

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