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Sobre este blog

La educación lo es todo y, en estos tiempos de desigualdad, la mejor herramienta para la justicia social. Te contamos cada martes desde las políticas nacionales del Gobierno hasta las pequeñas historias del último rincón del país, con especial atención a la pública como garante de la igualdad de oportunidades.

El profesorado de la concertada no quiere dar más clase que el de la pública

Alumnos en clase.

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Hay un colectivo de unos 200.000 profesionales de la educación que se está jugando su futuro estos días con la negociación del VIII convenio colectivo de la escuela concertada. Ha pasado un poco desapercibido porque no les solemos prestar demasiada atención, entono el mea culpa aquí, pese a que hacen el mismo rol que sus compañeros de la pública. Pero el profesorado de la privada sostenida con fondos públicos también existe, no es un grupo pequeño y trabaja en unas condiciones sensiblemente peores que el funcionariado.

Para trabajar en un colegio concertado se piden los mismos requisitos formativos que en la pública. Les diferencia de sus compañeros que no han pasado una oposición –aunque no hace falta superarla para ejercer en la pública– y que no están sometidos a determinada regulación que sí afecta a los trabajadores del estado.

Traducido: cobran algo menos porque no tienen algunos complementos de antigüedad o formativos, dan más horas de clase semanal (23 en Primaria en la mayoría de España en la pública, hasta 28 en la concertada), atiendan a más alumnado. Y, aunque no son funcionarios, pueden casi considerarse empleados laborales públicos porque hacen posible un derecho constitucional garantizado por el Estado y además cobran de él.

Podrá discutirse el papel de la escuela concertada en el sistema, si debe existir y en su caso cómo, pero mientras esté ahí y cumpla el rol que cumple no sé si tiene mucho sentido que maltratemos a su profesorado básicamente porque podemos, para ahorrar unos euros. Y menos teniendo en cuenta que la diferencia básica entre unos y otros es, básicamente, una oposición que ni siquiera hace falta aprobar para entrar en la pública como interino.

Eso defienden los sindicatos del sector: mismo trabajo, mismas condiciones. El salario no depende de estas negociaciones, lo fija el Gobierno y no está lejos uno de otro (los complementos los ponen las comunidades autónomas, ahí está el quid de la cuestión), pero las horas de clase semanal, si se cuentan minutos o sesiones, o las ratios de alumnado por clase, que el Ministerio va a bajar para la pública pero no está claro que vaya a extender a la privada, sí entran en este convenio.

La patronal –mayoritariamente Escuelas Católicas, la marca de la Iglesia católica que gestiona sus colegios– dice que todo muy bien, pero sus prioridades está en otro sitio: que el Gobierno les pague más en los conciertos porque, explica un portavoz, de nada servirá mejorar las condiciones del profesorado si los colegios son inviables.

Todo eso se juega casi uno de cada tres trabajadores de la educación en las próximas semanas, os dejo el enlace de la pieza que sacamos la semana pasada.

Esta semana hemos hablado de...

Concentración a las puertas del IES Salvador Rueda en Vélez-Málaga
  • El rastro del Opus Dei en los colegios de Madrid. Desde Puente de Vallecas, el distrito obrero donde la prelatura abrió su primer centro en la capital, hasta las ricas Pozuelo de Alarcón o Las Rozas, la Obra tiene una fuerte presencia en la Comunidad de Madrid, que es doble. Por un lado está la red propia del Opus; por otro los centros con los que colaboran con la “vivificación cristiana” que marca la escolarización de estos jóvenes más allá del aula.

Para subir nota

  • Las bebidas azucaradas y la bollería desaparecen de colegios e institutos el jueves. Ese día entra en vigor el Real Decreto de comedores escolares y saludables, aprobado por el Gobierno hace justo un año para mejorar la oferta alimentaria en todos los centros educativos, sean públicos, privados, con o sin concierto. Desde el jueves las máquinas expendedoras o cafeterías no pueden vender determinados productos considerados poco sanos y se deberán priorizar, también en los menús escolares, los productos vegetales, legumbres, cereales, frutas, etc.
  • ¿Son demasiado cortos los recreos? Eso se han preguntado en un colegio barcelonés, donde a petición del alumnado han aumentado 10 minutos la media hora habitual para que sean 30 minutos reales, porque entre salir, entrar y recoger lo utilizado el parón se quedaba más cerca de 20 que otra cosa. Aprovechando la coyuntura, El Periódico ha preguntado a varios expertos si los recreos son demasiado cortos. Aquí están sus respuestas.

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