La oleada de acciones climáticas que busca ser un tsunami: “Podemos ser una potencia mundial para la vida”
En un presente inundado por afirmaciones como que “somos un cáncer para el planeta” o “lo mejor será que nos extingamos”, la propuesta comunicativa de Javier Peña (Madrid, 1986) consiste en alumbrar la “otra cara” de la humanidad. “La otra mitad de la crisis climática”. El divulgador ambiental está convencido de que “somos mucho más que una especie egoísta y destructiva”. Y lo dice sin peros, sin dudas. Una determinación, una trabajada autoestima de especie, que le ha encumbrado como uno de los mayores referentes del momento en materia de comunicación climática.
Tras ocho años de divulgación en plataformas como Instagram —donde acumula 450.000 seguidores— decidió dar el salto al formato documental. El año pasado estrenó Hope! Estamos a tiempo, disponible en RTVE. A partir de ahí, ocurrió algo “poco probable, pero que está pasando”: alrededor de cinco mil personas, agrupadas en 247 grupos, se han puesto en pie por el futuro a través de la iniciativa —derivada de la serie— 'Oleada por la regeneración'.
La mayoría son grupos que se reúnen para proyectar la serie y conversar sobre ella, pero 19 de ellos (todos ubicados en España) han pasado al siguiente nivel: organizarse a nivel local.
“El mostrar, como hacemos en la serie, tantos ejemplos de tantas personas absolutamente admirables de todo el mundo, nos interpela, nos reta, nos demuestra que se puede y que no estamos solos”, dice el divulgador. “Hemos visto que produce una especie de catarsis en mucha gente. Cuando ves la vida volver, cuando te alejas del diagnóstico de que todo está perdido, surge la emoción profunda, tanto de amor como de alivio”, profundiza.
Cuando ves la vida volver, cuando te alejas del diagnóstico de que todo está perdido, surge la emoción profunda, tanto de amor como de alivio
Este reconocimiento de la “eficacia colectiva” (la creencia de que un grupo puede llevar a cabo un cambio deseado), es precisamente uno de los cinco factores psicológicos más robustamente asociados a la acción climática, según la última revisión sistémica al respecto —publicada este año—, algo que explica el éxito del proyecto Hope! “Necesitamos entender qué está pasando, cuál es el escenario, pero sobre todo, qué demonios se puede hacer al respecto”, dice el divulgador.
El grupo que ha presentado una propuesta de ley
Tras ver la serie, multitud de personas se dirigen a la web de 'Oleada por la Regeneración', donde encuentran todo un despliegue de recursos a partir de los cuales ponerse en marcha: instrucciones sobre cómo montar un grupo de acción local paso a paso, recursos educativos, un manual de narrativas o ideas de soluciones (en materia de energía, transporte y movilidad, gestión del territorio, renaturalización urbana, economía circular o educación, justicia y salud) fácilmente replicables. “Estamos intentando hacer fácil el tener éxito creando una ‘estructura micelial’. Es decir, pasando ‘nutrientes, enzimas y recursos’ para que esto pueda florecer allá donde nazca”.
Un lugar en el que, indudablemente, ha brotado algo especial, es en Málaga. Mafalda Díaz, una de las doce coordinadoras de Málaga por la Regeneración, explica cómo lo han conseguido: “Lo empezó todo Pedro José Carrillo, el coordinador principal. Le inspiró tanto la serie que empezó a moverse en mayo de 2025. A partir de ahí, nos sumamos otra chica y yo”, cuenta.
Le hemos pedido a la gente que mapee la vegetación de sus calles
“Tiramos de contactos cercanos, comenzamos a crecer, nos abrimos una cuenta de Instagram y la gente empezó a entrar al grupo de WhatsApp. Crecimos muy rápido”, explica. Desde entonces, han hecho jornadas de fotografía, de intercambios de ropa, de reparación de objetos, rutas a diferentes zonas verdes, han ido a centros educativos a naturalizar los patios y a instalar cajas nido y han repartido marcapáginas en las bocas de metro con mensajes de agradecimiento por usar el transporte público.
Pero, sin duda, las acciones que más éxito están teniendo son las relacionadas con el arbolado urbano. “Hemos divulgado sobre la regla de 3-30-300 (un estándar de urbanismo, que solo cumple el 13,5% de la población urbana europea, que establece que cada persona debería ver 3 árboles desde su casa, tener un 30% de cobertura vegetal en su barrio y vivir a menos de 300 metros de un parque) y le hemos pedido a la gente que mapee la vegetación de sus calles”, afirma.
Todo ello ha desembocado en una de las acciones más potentes de toda la 'Oleada por la Regeneración': una propuesta de ley de protección y fomento del arbolado urbano, que ya han presentado junto al Partido Verde en el Parlamento de Andalucía. “Seguimos perfeccionando el documento y volveremos a presentarlo en los próximos meses”, asegura. Buscan mejorar el aire, proteger frente al calor y reducir el estrés en la ciudad.
Ponerse las ‘gafas’ de la creación de vida
Otro grupo que también está despuntando es el de Soto del Real (Madrid). En mayo del año pasado, multitud de vecinos y vecinas se reunieron para ver la serie. Ese día hicieron un “sueño colectivo”. En esta dinámica —que también se suele realizar en el resto de grupos— se pide a los vecinos que imaginen cómo podrían ser sus calles, sus casas, los parques, las escuelas, los sonidos o los olores en el futuro y se les anima a que concreten sus pensamientos a partir de la pregunta: ‘¿Y si…?’.
“Salieron muchísimas ideas, luego se fueron agrupando por temáticas y ahí fue cuando empezaron las mesas de trabajo”, cuenta Luna Rodríguez, directora ejecutiva y coordinadora de Proyectos de la Fundación Hope Acción Climática y una de las integrantes del grupo sotorrealeño. Desde el principio, explican, el ayuntamiento se ha implicado en sus propuestas, lo que ha facilitado mucho la consecución de las iniciativas.
Comenzaron por todo lo alto: con un Festival por la Regeneración. “Estuvimos todo el fin de semana en la plaza del pueblo. Fue bellísimo”, rememora. Había talleres de todo tipo: de autoconsumo solar y eficiencia energética, de renaturalización urbana o de reparación de bicis, mobiliario y textiles.
La oleada tiene que ver con ‘ponerse las gafas’ de generar más vida
Un año después del visionado de la serie, han logrado cosas como transformar la fuente de la plaza del pueblo, que estaba estropeada, en una fuente natural que se filtra con plantas. “Ayuda con el tema de la regulación de los mosquitos, porque atrae animales que son depredadores naturales de éstos, como las golondrinas o los murciélagos”, apunta Rodríguez.
También han hecho un hotel de mariposas en cuya construcción participaron los más pequeños. Ahora proporciona cobijo a los insectos ante depredadores y las inclemencias del tiempo. “La oleada tiene que ver con ‘ponerse las gafas’ de generar más vida”, cuenta Rodríguez.
Además, han impulsado un proyecto de ganadería regenerativa que esperan que pueda replicarse en aquellas zonas en las que hay un mayor riesgo de inundaciones, ya que la localidad es especialmente vulnerable ante los temporales. “La ganadería regenerativa, además de que puede ayudar en la gestión de incendios, también promueve que el terreno sea más permeable ante la llegada del agua”.
Un país que tiene mucho que ganar
Son dos de los casos más llamativos, pero hay muchos más: en Barcelona ha nacido una gran comunidad interdisciplinar que está reimaginando la ciudad desde la regeneración; en San Sebastián de los Reyes, Guadarrama, Alpedrete, Alcalá de Henares (Madrid), València o Bilbao están realizando rutas botánicas y ornitológicas, talleres de compostaje, mapas de comercio local y jornadas de restauración ambiental; en Granada están limpiando ríos y realizando sesiones de agricultura regenerativa; en Zaragoza están usando estructuras de captación de agua en forma de medias lunas para restaurar el suelo aragonés.
En Candeleda (Ávila) están “sembrando” agua mediante la recuperación de antiguas acequias de careo y otras infraestructuras tradicionales, capaces de retener agua en laderas, recargar acuíferos e hidratar el paisaje; en Leganés (Madrid) están recogiendo “basuraleza” y realizando propuestas de renaturalización con respaldo político local; y en Madrid se han puesto en marcha las “Universidades por la Regeneración”, un programa académico con reconocimiento de créditos que utiliza la serie documental como “catalizador del diálogo y la colaboración interdisciplinar”.
No hay ninguna solución de futuro para la humanidad que no pase necesariamente por regenerar la biosfera a escala
La docuserie, además, está escalando poco a poco a nivel internacional y ya está disponible en las televisiones públicas de Grecia, Portugal y Suiza. Además, están hablando con plataformas de streaming internacionales para dar el salto a escala global. Quieren hacer todo lo posible para que la oleada se convierta en un “tsunami”.
“No tenemos por qué vivir en un futuro de escasez y renuncia, que es al que nos lleva el sistema extractivista y cortoplacista en el que estamos, sino que la regeneración nos permite construir abundancia. La regeneración no es menos, es más: más agua, más suelo, más comida, más vida, más soberanía. No hay ninguna solución de futuro para la humanidad que no pase necesariamente por regenerar la biosfera a escala”, expresa Peña.
España, por otro lado, es quizás uno de los países que más tiene que perder con la inacción: a nivel europeo, es uno de los más vulnerables a la desertificación (más del 70% de su territorio está en riesgo de degradación, del cual un 43,55% ya se encuentra dañado) y uno de los tres que más se queman. Por si esto fuera poco, las pérdidas económicas derivadas del cambio climático están siendo inconmensurables. En los últimos tres años, algunos de los impactos climáticos sufridos en el territorio se han colocado entre los eventos extremos más costosos del mundo.
No puede ser más emocionante, inspirador, y aspiracional convertirse en parte de la generación que lo consiguió.
Sin embargo, Peña asegura que también es el que más tiene que ganar: “Es el país que lo tiene todo a su favor para convertirse en referente. Tenemos mucho potencial de restauración y de conquista de la soberanía energética a través de las renovables. Podemos convertirnos en una verdadera potencia mundial para la vida y no puede ser más emocionante, inspirador y aspiracional convertirse en parte de la generación que lo consiguió”.
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