La pandemia frenó el éxodo rural en 2020: 60.000 personas menos abandonaron sus pueblos

Casa de un pueblo abandonado en el Valle de Ezcabarte durante el día 33 del estado de alarma en Ezcabarte, Navarra, el 16 de abril de 2020.

La COVID-19 ha taponado de alguna manera el éxodo rural. Más de 60.000 personas decidieron quedarse en sus pueblos en 2020. Esta es una de las principales conclusiones que se extraen del informe 'Despoblación y políticas de lugar' publicado por el Centro de Políticas Económicas de Esade, que hace un análisis del éxodo pueblo-ciudad de los últimos 25 años en España.

El retrato de los pueblos abandonados

El retrato de los pueblos abandonados

El estudio se ha fijado esta vez en lo que ha supuesto la pandemia y confirma que algunos municipios pequeños concluyeron el primer año de la enfermedad con un saldo positivo de población. La causa principal fue la retención de población más que la llegada de nuevos vecinos.

Los investigadores calculan que, en 2020, se marcharon de los municipios de menos de 10.000 habitantes un total de 360.000 personas, frente a los 425.000 que lo hicieron el año anterior. Esto significa que más de 60.000 personas optaron por no abandonar sus pueblos en busca de mejores oportunidades, como viene siendo la tónica habitual en las últimas décadas.

Sin embargo, el informe vaticina que esta tendencia no será continuada y habrá que seguir buscando nuevas fórmulas no solo para retener población, sino también para lograr atraerla. “Estas variaciones de población, aunque positivas, seguramente sean temporales y, en el mejor de los casos, tendrán lugar en municipios cercanos a las grandes ciudades. De ahí que no podamos pensar que la pandemia ha favorecido una vuelta hacia las zonas rurales”, reza el documento.

Por un lado, se pone en duda que la tendencia vaya a dilatarse en el tiempo. Y, por otro, la investigación también demuestra con datos del INE que se ha producido un crecimiento muy heterogéneo sobre el territorio español. El crecimiento de los municipios pequeños se concentra en el litoral mediterráneo, las islas, en torno a las capitales de provincia, las grandes ciudades y en los ejes de comunicación. Las zonas que se quedan fuera de estos límites siguen decreciendo en cuanto a población.

La posibilidad de teletrabajar, el acceso a Internet o las buenas conexiones entre las zonas rurales y núcleos de población más grandes, como pueden ser las capitales de provincia o las grandes urbes, son los aspectos clave que tendrán que seguir mejorándose para que los municipios más pequeños sigan recibiendo pobladores.

“La propuesta que hace el informe es sobre políticas basadas en la evidencia”, explica uno de los autores del estudio, Diego Loras. Para ello, han recopilado artículos académicos que demuestran que unas políticas y no otras son las que funcionan. “Por ejemplo, las políticas de inversión en educación primaria, secundaria y superior funcionan muy bien. También nos hemos encontrado con que los municipios que cuentan con Internet de 100 megas retienen a más población que los que tienen 30”, ejemplifica. Las infraestructuras de transporte también son esenciales, sobre todo, “las vías que te pueden conectar de manera rápida con grandes núcleos de población”.

Además, según los datos del INE que maneja el informe, también las altas en municipios de menos de 10.000 habitantes aumentaron en 2020. En ese año se registraron 428.073 personas procedentes de otros municipios, frente a las 397.718 de 2019. El mayor descenso de llegadas se observa en las procedentes del extranjero, que obedece principalmente al cierre de fronteras por la pandemia. Así en 2020 se registraron 74.510 personas en municipios pequeños procedentes del extranjero, frente a las 108.020 que se contabilizaron el año anterior. Los datos, por tanto, también señalan un trasvase de población de ciudad a municipios pequeños.


Los municipios más pequeños ganan población durante la pandemia

Evolución mensual del saldo de cambios de residencia dentro de España en cada tamaño de municipio. En azul si el saldo es positivo (más altas que bajas) y en rojo si el saldo es negativo (más bajas que altas). Se destacan los meses desde el inicio de la pandemia. Haz clic en los botones para ver el flujo de personas en cada grupo de edad

Fuente: INE

Loras explica que partieron de la hipótesis de que la gente se había ido a pueblos de menos de 10.000 habitantes debido a la pandemia. “Ese patrón sí que lo observamos en provincias cercanas a Madrid. Hay que estar muy conectados, estar muy cerca de un gran núcleo o tener una muy buena conexión para que esto sea realmente atractivo”, zanja. Otro aspecto para destacar, según el investigador de Icade, es que “la gente no se muda de Madrid a Toledo capital, sino que se va a pueblos pequeños. Son los pueblos más pequeños los que ganaron población”.


Fuente: INE


Crecen los municipios pequeños cerca de grandes ciudades

La despoblación en España no es uniforme, indica el informe. Entre 1996 y 2020 y al contrario de lo que pueda parecer, la población en municipios pequeños y rurales creció, de media, un 9,6%. Lo que pasa es que ese crecimiento se distribuyó de manera muy diferente. En algunas comunidades creció de manera muy significativa, como, por ejemplo, en Madrid con un 45%; en la Región de Murcia, con un 34% o en Catalunya, con un 31%. Sin embargo, en otras, disminuyó, como es el caso de Asturias con un saldo negativo del 26,9%, Castilla y León con una bajada del 19,7%, Galicia del 16,9% o Extremadura que cayó un 9,6%.

También puede darse el caso de que dentro de una misma comunidad autónoma la mayoría de sus municipios pierdan población y no así los que colindan con sus capitales de provincia. Algo parecido pasa con los municipios pequeños cerca de las grandes ciudades. Los municipios pequeños cercanos a Madrid en provincias como Guadalajara o Toledo han experimentado un crecimiento del 50% en muchos casos.

Aparición de movimientos sociales y políticos

Finalmente, el investigador advierte de que, aunque existen unos beneficios asociados a la aglomeración de población y de las empresas porque “al estar juntas se produce, por ejemplo, el intercambio de información”, una aglomeración extrema tiene unos costes económicos y otros que tienen que ver con la percepción de una parte de la ciudadanía que “se ha quedado atrás”. “Aunque el país progresa, no progresa por igual y se genera un resentimiento”.

“El declive secular de estos lugares que se están quedando atrás está sirviendo de caldo de cultivo de un cierto malestar hacia la forma en la que se organizan nuestras democracias, dando cabida a que estos territorios se tomen su propia venganza”, puede leerse en el informe. Este resentimiento puede dar lugar a nuevos movimientos sociales de corte localista, como podría ser el caso de la España Vaciada, o de corte más populista, indica Loras. “Hay una salida, que es la populista y podríamos observar que en algunos sitios el discurso de Vox ha arraigado más y luego están opciones como Teruel Existe que tiene una respuesta más pragmática, más allá de la ideología”, concluye. 

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