La paradoja del transporte público en Canarias: limitar el aforo para llevar los mismos pasajeros
La restricción de aforo impuesta por el Gobierno de Canarias para minimizar el riesgo de contagio en el transporte público de las islas en niveles de media o alta incidencia acumulada de COVID-19 no ha supuesto, en la práctica, un cambio sustancial con respecto a la situación previa a esta limitación del 50% del pasaje. La estampa es prácticamente la misma. Así lo atestiguan los usuarios con fotografías de guaguas y tranvías con una elevada ocupación y reducida distancia interpersonal en determinadas líneas y horas. Unas imágenes que han avivado el debate sobre la eficacia de las medidas de contención en estos entornos y recelos sobre la seguridad en un servicio esencial para facilitar la movilidad de las personas.
Canarias estrenó el pasado 24 de diciembre un nuevo sistema de alertas por la propagación del coronavirus: riesgo mínimo (1), medio (2) y alto (3). La fórmula se actualizó posteriormente con la inclusión de un nuevo nivel, el 4 (muy alto), que de momento solo se ha activado en Lanzarote y La Graciosa después de que se dispararan los casos tras las fiestas navideñas.