La historia demuestra que las epidemias acentúan las desigualdades
En mayo de 2021, la viróloga Angela Rasmussen sostuvo que “si los últimos 18 meses han demostrado algo es que haríamos bien en recordar las lecciones de las pandemias pasadas al tratar de prevenir las futuras”, lo que implica salir fortalecidos de esta crisis.
Los testimonios de pasadas epidemias pueden ayudarnos. Aunque no ofrecen respuestas definitivas sobre lo que hay que hacer, nos advierten de que el aumento de las desigualdades es inevitable tras una pandemia y, si se quieren evitar, hay que actuar con diligencia.
Pensemos en la gran plaga de Londres de 1665. Cuando empezó a remitir, el funcionario naval Samuel Pepys señaló que su riqueza se había triplicado con creces ese año, a pesar de los terribles momentos que muchos estaban viviendo.
Aun así, lamentó el gasto que supuso abandonar Londres para evitar los contagios. Pepys había tenido que financiar el alojamiento de su esposa y de las criadas en Woolwich y el suyo propio y el de sus empleados en Greenwich. Su experiencia contrasta con la de los londinenses que perdieron sus medios de vida, y los 100.000 que murieron.