Urkullu abre la puerta a suavizar algunas restricciones a partir del 12 de febrero pero rechaza la “movilidad indiscriminada” en Semana Santa
El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha constatado que la pandemia “se está estabilizando” y ha confiado en que “pronto haya un descenso” claro de la tasa de contagios. En este sentido, ha confiado en que la próxima semana la reunión de la mesa de crisis de la emergencia sanitaria (el Labi, en sus siglas en euskara, está convocado para el 12 de febrero) pueda plantear “flexibilizar” algunas de las restricciones, aunque sin que se puedan prever grandes cambios. En ese sentido, ha advertido también: “No creo que haya motivos para la relajación. Tenemos que ser exigentes”. Es más, ha asegurado que es imprudente debatir si podrá haber “movilidad indiscriminada” en Semana Santa cuando en España la tasa de incidencia es de más de 800 casos por cada 100.000 habitantes en 14 días y de casi 700 Euskadi y el nivel considerado como óptimo es de 60.
El Servicio Vasco de Salud (Osakidetza) ha notificado este miércoles 1.057 nuevos casos positivos de COVID-19 que representan el 6,4% de las 16.592 pruebas diagnósticas realizadas, tanto PCR como de antígenos, cerca del máximo diario de toda la pandemia. La tasa de incidencia general en Euskadi sigue estable por tercera jornada consecutiva (668,45 casos por cada 100.000 habitantes en 14 diás), si bien se ha estancado en niveles muy elevados. Este dato muy superior al umbral de 500 que ya supone la entrada en alerta roja. Se consolida también -salvo en Gipuzkoa- el frenazo en la transmisibilidad: formalmente cada infectado no genera más de un contagio (R0 de 0,99, por debajo de 1 por vez primera en lo que va de 2021). Urkullu ha destacado como muy positivo este dato.
Informa Iker Rioja Andueza.