Casado busca la absorción de Ciudadanos tras su debacle en Catalunya pero Arrimadas se resiste
Ciudadanos encajó el domingo un duro batacazo en el que hasta ahora era su principal feudo, Catalunya. Allí fue fundado como partido, en 2006, y allí había logrado también ser primera fuerza en las elecciones de 2017. Pero en los comicios del 14F, la formación que ahora preside Inés Arrimadas quedó relegada al quinto lugar, con solo 6 escaños en el Parlament frente a los 36 de hace cuatro años. Aprovechando esa debilidad del que es su socio en gobiernos autonómicos y municipales pero con el que también rivaliza por el mismo electorado de centro derecha desde hace años, el líder del Partido Popular, Pablo Casado, está dando los primeros pasos para tratar de poner en marcha el proceso de absorción en el PP de la formación de Arrimadas quien, de momento, se resiste a aceptar cualquier tipo de fusión con los populares.
La dirección de Casado quiere explotar el descontento interno con la gestión de la líder de Ciudadanos, agravado ahora por la derrota en Catalunya, para empezar a cortejar a algunos de sus principales dirigentes para que se pasen al PP. Se trata de seguir el camino que se inició en la precampaña catalana con el fichaje de la exportavoz de Ciudadanos Lorena Roldán, que concurrió el 14F en la lista de los populares por Barcelona como número dos, logrando escaño en el nuevo Parlament, y a pesar de que su contratación no supuso un revulsivo para el partido en Catalunya, que no evitó la debacle del domingo, cuando los populares lograron allí el peor resultado de su historia. Esa 'opa hostil' del PP a Ciudadanos también se trasladó el mes pasado al ámbito municipal con la moción de censura presentada por populares y Vox contra el alcalde de Villaviciosa de Odón, que era del partido de Arrimadas.
Por Íñigo Aduriz, Fátima Caballero y Carmen Moraga.