900 años de la muerte de la primera reina de Europa (algo que no cuentan los libros de historia)

Urraca I de León

Adrián Roque

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En marzo de 2026 se cumplirán 900 años de la muerte de Urraca I de León, y con esa cifra redonda llega también una oportunidad incómoda: revisar qué hemos contado —y qué no— sobre la primera mujer que gobernó un reino europeo por derecho propio. Sin marido, sin regente y sin pedir permiso.

Mientras otras reinas medievales fueron consortes, viudas tutelares o figuras decorativas, Urraca reinó. Gobernó el Reino de León, Castilla y Galicia durante diecisiete años sin que se desintegrara. En una Europa feudal, violenta y profundamente misógina, eso no era una anécdota: era una hazaña política.

Reina sin manual de instrucciones

Urraca nació hacia 1081, hija de Alfonso VI, en un contexto donde el poder femenino no estaba prohibido… pero sí cuestionado constantemente. Educada para gobernar en un territorio con tradición jurídica propia —el leonés—, accedió al trono en 1109 sin hermanos varones que la sustituyeran.

Desde el primer momento, su reinado fue una prueba de resistencia. Nobles levantiscos, presiones eclesiásticas, conflictos internos y un matrimonio impuesto con Alfonso I de Aragón que acabó en violencia y guerra abierta. Urraca no solo sobrevivió políticamente a todo eso: ganó.

Se tituló reina y emperatriz, acuñó moneda, tomó decisiones militares y sostuvo la unidad del reino. Nada de eso era simbólico.

El problema no fue su reinado, fue ser mujer

Las crónicas medievales no fueron indulgentes con ella. No porque gobernara mal, sino porque gobernaba siendo mujer. Se la describió como caprichosa, inestable, excesiva. A los reyes hombres que libraban las mismas guerras se les llamaba firmes; a ella, temeraria.

Ese relato, repetido durante siglos, acabó expulsándola de los manuales escolares. Mientras otros monarcas del mismo periodo ocupaban páginas y estatuas, Urraca quedó reducida a pie de página. O directamente al olvido.

León quiere ajustar cuentas con su historia

La ciudad de León ha decidido aprovechar el aniversario para saldar esa deuda. Durante 2026, un programa cultural ambicioso devolverá a Urraca al centro del relato histórico.

El primer homenaje tendrá lugar en el Panteón Real de San Isidoro, donde reposan los monarcas leoneses desde siglos antes de El Escorial. Allí comenzará una conmemoración que incluye exposiciones, congresos internacionales y actividades divulgativas.

Entre los platos fuertes destaca la exposición Reina ella. Urraca I de León, que reunirá piezas procedentes de museos europeos y estadounidenses: marfiles del siglo XII, manuscritos, orfebrería y objetos ligados directamente a su corte. No reliquias aisladas, sino contexto.

Una reina europea antes de que Europa lo supiera

Los medievalistas lo tienen claro: Urraca fue la primera reina soberana de Europa occidental. Antes que Isabel I de Inglaterra, antes que María de Hungría, antes que cualquier otra figura femenina con poder efectivo.

Gobernó en un reino que fue pionero en parlamentarismo, derecho y organización política. León no era un territorio periférico, sino uno de los grandes ejes del poder europeo medieval. Y Urraca estuvo al mando.

Murió el 8 de marzo de 1126, con 46 años, tras una vida de batallas —políticas y reales—. Dejó a su hijo Alfonso un reino unido y fuerte. La ironía es evidente: lo hizo todo bien, pero la historia decidió castigarla por hacerlo siendo mujer.

Nueve siglos después, quizá ya va siendo hora de contar su historia como fue. Sin edulcorantes, sin prejuicios y, sobre todo, sin esconderla más.

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