Atesoró miles de juguetes antiguos que acabaron en este museo y que es una joya para los amantes del coleccionismo

Actualmente se exhiben más de 1.100 piezas en un excelente estado de conservación y funcionamiento

Alberto Gómez

0

Tomàs Pla dedicó más de veinte años de su vida a recopilar apasionadamente juguetes antiguos fabricados entre los años 1875 y 1975 en España. Su constante esfuerzo por rescatar este patrimonio popular culminó en la creación del Museo de Historia del Juguete, ubicado en la preciosa localidad costera de Sant Feliu de Guíxols, en pleno corazón de la Costa Brava catalana. En 1998, Pla adquirió el histórico inmueble que albergaría su valioso fondo y, tras acondicionar las instalaciones, abrió oficialmente las puertas al público el 11 de agosto del año 2000. Hoy en día, este espacio cultural representa una auténtica joya imprescindible para los amantes del coleccionismo y la memoria histórica.

El museo se encuentra emplazado en un singular edificio del siglo XIX popularmente conocido como Can Vilaret, situado en la céntrica Rambla Antoni Vidal, muy cerca del paseo marítimo. La señorial propiedad, cuya fachada principal data de 1868, perteneció originalmente a la familia Vilaret y conserva admirables elementos decorativos de la época, como un tranquilo invernadero y una claraboya de vivos colores. Debido a su indudable valor patrimonial y a las diversas reformas que han enriquecido su estructura a lo largo del tiempo, el ayuntamiento de la localidad procedió a catalogar la edificación dentro del patrimonio arquitectónico protegido de la ciudad.

La impresionante colección reunida por Tomàs Pla alberga alrededor de 3.500 piezas en total, ofreciendo una completa retrospectiva de cien años de evolución social e industrial del juguete español. Actualmente se exhiben al público más de 1.100 piezas en un excelente estado de conservación y funcionamiento. El recorrido abarca desde los objetos de madera más sencillos característicos de la época de la posguerra hasta elaboradas piezas mecánicas de hojalata y valiosas muñecas históricas. La visita permite a niños y adultos realizar un emotivo viaje en el tiempo para redescubrir cómo divertían a distintas generaciones estos singulares artefactos del pasado.

Este espacio representa una auténtica joya imprescindible para los amantes del coleccionismo y la memoria histórica

La época dorada de la fabricación de juguetes de hojalata se concentró entre 1910 y la Guerra Civil, destacando los talleres alicantinos por su maestría artesanal. Durante la difícil posguerra, surgieron fábricas de juguetes de madera en municipios como Dénia, ya que la lata resultaba un material costoso reservado a las familias más acomodadas. Posteriormente, en 1952, la firma Payá Hermanos incorporó la primera máquina de plástico inyectado de España y fabricó la emblemática pieza conocida como Arre caballito. Este avance tecnológico inició una transformación profunda en la industria nacional, abriendo paso al juguete moderno de plástico.

Entre los grandes tesoros expuestos sobresalen muñecas históricas célebres como Mariquita Pérez, nacida a principios de los años cuarenta, junto a otros modelos muy recordados como Gisela y Güendolina. La muestra incluye asimismo maquetas de trenes eléctricos a escala O fabricados por marcas legendarias como JOS-FEL, MANAMO y Treco, además de las conocidas series a escala HO producidas por Electrotren a partir de 1954. Clásicos juegos de mesa de la casa Borrás, teatrillos infantiles de Seix y Barral, construcciones de Exin Castillos y figuras de Pippi Calzaslargas completan una exhibición repleta de nostalgia para los apasionados del coleccionismo.

Visitas guiadas

El itinerario expositivo ofrece también curiosas sorpresas, como la integración de un tramo del antiguo Pasaje del Terror que perteneció al célebre Parque de Atracciones de Montjuïc. Para enriquecer la experiencia cultural, el museo ofrece un servicio especializado de visitas guiadas dirigidas a grupos de hasta veinte personas. Al finalizar el recorrido, los visitantes pueden acudir a la tienda del centro, donde se comercializan cuidadas reproducciones de juguetes antiguos con certificado de serie y en ediciones limitadas. Estas réplicas de gran calidad permiten a los coleccionistas adquirir piezas de firmas como Fournier, Borrás o Geyperman.

Más allá de su evidente atractivo nostálgico, el Museo de Historia del Juguete de Sant Feliu de Guíxols desempeña una función fundamental al reivindicar la vigencia del juego tradicional y clásico. En un mundo donde las pantallas digitales acaparan el tiempo de ocio infantil, este espacio invita a recordar el valor de la imaginación y del juego compartido entre distintas generaciones de familias. La dedicación de Tomàs Pla ha permitido preservar un inestimable legado social que custodia la memoria popular española. Visitar esta destacada colección constituye una vivencia enriquecedora e indispensable para cualquier entusiasta de la cultura del juguete.

Etiquetas
stats