Construido en Barcelona en el siglo XI solo como torre de vigilancia, este precioso palacio vuelve a abrir sus puertas al público
El Palacio del Marquès d'Alfarràs, situado en la entrada del parque del Laberint d'Horta de Barcelona, reabre sus puertas tras una amplia restauración. Construido en el siglo XI como una modesta torre de vigilancia defensiva conocida como Torre Sobirana, el recinto ha evolucionado a lo largo de diez siglos hasta convertirse en un destacado bien patrimonial. Tras una intervención y restauración por parte del ayuntamiento de la capital catalana durante más de dos años, la ciudadanía puede volver a recorrer sus estancias principales. Esta reforma ha consolidado la estructura del inmueble y permite un programa de visitas guiadas gratuitas para descubrir sus secretos arquitectónicos. Gracias a esta iniciativa, quien lo visita tiene la oportunidad de admirar la belleza renovada de esta joya de la ciudad.
Los orígenes del complejo se remontan a la Edad Media, cuando la primitiva Torre Sobirana cumplía funciones militares de control territorial sobre el valle de Horta. En los siglos XIV y XV, la estructura defensiva fue ampliándose mediante edificaciones auxiliares que la transformaron en una masía fortificada rodeada por viñedos y zonas agrícolas. A finales del siglo XIV, la propiedad fue adquirida por Jaume de Vallseca, noble de gran influencia en la Barcelona de la época. Posteriormente pasó a manos de la familia de los Llupià, quienes compraron parcelas colindantes para expandir el dominio territorial y procedieron a reconstruir el edificio principal. Durante centurias, esta finca combinó la explotación agraria con el prestigio social de sus poseedores, sentando las bases del palacio actual.
El gran esplendor arquitectónico y paisajístico del enclave comenzó a configurarse en el año 1789, cuando Joan Antoni Desvalls, marqués de Alfarràs, heredó la finca e inició la creación del célebre jardín neoclásico de la propiedad. Para llevar a cabo este proyecto contó con el reconocido arquitecto italiano Domenico Bagutti, quien concibió el famoso laberinto de cipreses recortados que daría nombre al parque municipal. Tras el fin de la guerra del Francés, los herederos de la familia Desvalls mantuvieron la voluntad de embellecer el recinto señorial. Entre sus actuaciones principales figuró la construcción del denominado jardín de los Bojos, desarrollado también por Bagutti, consolidando así un dominio botánico de extraordinario valor histórico, artístico y patrimonial en Barcelona.
Entre los años 1845 y 1847 se ejecutó una reforma determinante que otorgó al palacio su singular fisonomía exterior de inspiración neoárabe y neogótica, añadiendo dos alas laterales que definen la plaza circular de entrada. La decoración de las fachadas fue encomendada al pintor Lluís Rigalt, quien diseñó un repertorio de estucados al fresco que conforma un monumental trampantojo. Este artificio pictórico genera la ilusión óptica de contar con elaborados relieves y volúmenes en tres dimensiones, cuando en realidad la ornamentación se encuentra pintada sobre el paramento. Hacia 1860 el inmueble se amplió con un cuerpo rectangular en cuya primera planta se habilitaron las llamadas salas nobles, caracterizadas por su rica decoración interior y amplias terrazas con vistas a la ciudad.
La familia Desvalls mantuvo la titularidad del palacio de forma ininterrumpida hasta el año 1967, momento en que la finca fue adquirida por el Ayuntamiento de Barcelona y abierta como parque público en 1972. Más adelante, en 1993, el municipio destinó el ala derecha a acoger el Centre de Formació El Laberint. Desde entonces, esta institución pública imparte cursos, talleres y actividades divulgativas sobre jardinería, agricultura urbana y conservación de la biodiversidad. A pesar de esta valiosa labor medioambiental, gran parte de las estancias históricas del palacio permanecieron cerradas y en un preocupante estado de deterioro durante décadas, a la espera de una intervención integral que devolviera la estabilidad a su valiosa estructura monumental.
Hasta 2027
La esperada rehabilitación integral del edificio concluyó en junio de 2025, tras dos años de trabajos promovidos por el Instituto Municipal de Parques y Jardines en más de 3.000 metros cuadrados. Las obras se centraron en reparar la estructura del inmueble y restaurar minuciosamente su singular fachada pintada. En el interior se devolvió la estabilidad a las salas nobles, las escaleras de honor, las terrazas superiores y los jardines privativos del palacio. Asimismo, se intervino en la antigua bodega del sótano, testimonio directo de la época en que la propiedad funcionaba como explotación vitivinícola. Esta profunda remodelación ha frenado el deterioro, salvaguardando un Bien Cultural de Interés Local y preservando la Torre Sobirana como Bien Cultural de Interés Nacional.
Tras la finalización de los trabajos estructurales, el Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha este mes de septiembre un nuevo ciclo de visitas guiadas gratuitas que se extenderá hasta junio de 2027. Los recorridos se realizan los miércoles y domingos con un aforo limitado a 25 personas por grupo. Para participar es imprescindible realizar una reserva previa a través de la plataforma web municipal, abriéndose el plazo para realizarla cada miércoles a mediodía. Aunque el parque del Laberinto ha sufrido restricciones preventivas por la peste porcina en la sierra de Collserola, las visitas al palacio se mantienen mediante itinerarios habilitados, ofreciendo a los ciudadanos la oportunidad de reencontrarse con una joya viva del patrimonio histórico barcelonés.
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