El cuaderno medieval descubierto por casualidad en una letrina y que está “excepcionalmente bien conservado”
De forma inesperada y tras el inicio de unas obras de edificación o de saneamiento. Así es como afloran muchos hallazgos que permanecen ocultos bajo tierra, hasta que esta se remueve por algún motivo. El último ejemplo llega desde la ciudad alemana de Paderborn, ubicada en el estado federado de Renania del Norte-Westfalia.
Durante las obras de construcción del nuevo edificio de la administración municipal, arqueólogos de una empresa especializada descubrieron un cuaderno de cuero, madera y cera “excepcionalmente bien conservado” de los siglos XIII-XIV en una letrina medieval.
De momento, se desconoce el texto del mismo porque está siendo restaurado la Asociación Regional de Westfalia-Lippe (LWL). Cuando se termine el proceso de reparación, se procederá a descifrar la temática de su contenido, una cuestión que ya inquieta a los investigadores.
“Este es el único hallazgo de este tipo en toda Renania del Norte-Westfalia”, explica la arqueóloga y jefa de Asuntos Culturales de la Biblioteca de la Universidad de Westfalia (LWL), Barbara Rüschoff-Parzinger. Pese a que se conocen artefactos medievales similares en Lübeck y Lüneburg, recuerda Rüschoff-Parzinger, en ninguno de los casos anteriores “se ha conservado un libro completo como hallazgo arqueológico, como ocurrió aquí”.
Conservada en una letrina
De acuerdo con los investigadores, el cuaderno medieval consta de diez páginas, ocho de las cuales son a doble cara, mientras que dos (la primera y la última) solo tienen cera en una cara. No es demasiado grande y está encuadernado y guardado en un pequeño estuche de cuero con tapa.
Nada hacía pensar que se trataba de un libro y tampoco que su conservación sería tan buena. “Empacado en un terrón de tierra húmeda, el objeto solo se hizo visible durante la limpieza en nuestro taller de restauración en Münster. Y, de hecho, incluso después de tantos siglos bajo tierra, la letrina aún desprendía un olor bastante desagradable”, señala la especialista de LWL, Susanne Bretzel.
Pero, ¿cómo es posible que el libro se conservase tan bien en una letrina? El ambiente húmedo que había en esa zona contribuyó a ello, sostienen los especialistas que participaron en las excavaciones. El suelo proporcionó las condiciones ideales para que el texto, escrito en cera con un estilete (un instrumento de escritura hecho de metal, hueso o marfil), permaneciera intacto durante más de 700 u 800 años, añade Bretzel.
Un contenido por descifrar
De momento, los especialistas se están centrando en la restauración y conservación de este libro romano. Cuando esa fase finalice, se centrarán en la transcripción del libro, una tarea nada sencilla y que llevará bastante tiempo. También porque hay que contar con que puede contener errores ortográficos. Cuando se consiga traducir del latín, se hará una segunda traducción al alemán.
De momento, el latín da pistas sobre su propietario: es un “indicio de un propietario de clase alta” y las características de la escritura cursiva sitúan este libro entre el siglo XIII y finales del XIV.
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