Se cumplen 30 años del estreno de “El día de la bestia”: ¿Por qué se convirtió en todo un icono del cine español?

Cartel de la mítica película estrenada hace 30 años

Alberto Gómez

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El filme El día de la bestia, dirigido por Álex de la Iglesia, cumple 30 años y sigue siendo considerada como una de las obras más icónicas y esenciales del cine español. Estrenada en 1995, esta comedia de acción satánica marcó un antes y un después para la cinematografía de nuestra geografía, atreviéndose a combinar el humor negro, el terror y una fuerte crítica social de una manera única y transgresora. De ahí que la Academia de Cine, reconociendo su trascendencia, haya conmemorado esta efeméride de una película emblemática organizando encuentros con los profesionales que trabajaron en ellas, como el director Álex de la Iglesia o su inseparable guionista, Jorge Guerricaechevarria.

La historia la protagoniza el padre Ángel Berriatua (interpretado por el malogrado Álex Angulo), un sacerdote que, tras más de veinticinco años de estudio, llega a la escalofriante conclusión de que el Anticristo nacerá el 25 de diciembre de 1995 en Madrid. Con el fin de detener el nacimiento del hijo de Satán, el Padre Ángel se alía con José María (Santiago Segura), un joven heavy de Carabanchel y amante del death metal, y el profesor Cavan (Armando de Razza), un extravagante presentador de televisión especializado en temas sobrenaturales. Juntos, inician una frenética odisea por Madrid en un cóctel explosivo de situaciones absurdas y oscuras para intentar invocar al diablo y abortar el evento apocalíptico.

A pesar de la genialidad de la propuesta de Álex de la Iglesia, la producción de la película se enfrentó a numerosos problemas a la hora de la financiación. De hecho fue rechazada por varios productores, incluyendo la empresa El Deseo, de los hermanos Pedro y Agustín Almodóvar, quienes previamente habían apoyado la ópera prima de De la Iglesia, Acción mutante (1993). Los hermanos Almodóvar no se sentían cómodos con el alto contenido satánico y la brutalidad inmisericorde que destilaba el libreto inicial. Finalmente, el productor Andrés Vicente Gómez confió en el proyecto, aunque exigió añadir más elementos de comedia y asegurar que el filme se rodase con un presupuesto inferior al de Acción mutante.

La apuesta de Andrés Vicente Gómez fue en todo caso crucial y resultó un gran éxito tanto de taquilla como de crítica. Además, El día de la bestia arrasó en los premios Goya de aquel año, consiguiendo seis galardones de las catorce categorías a las que estuvo nominada. Entre los premios más destacados de aquella noche destaca lógicamente el de Mejor Director, para Álex de la Iglesia, un hito que marcaría su carrera a partir de entonces. Este éxito no solo confirmó la calidad del filme, sino que también lo situó en una posición privilegiada dentro del cine español de los 90, demostrando que era posible generar entusiasmo con una película española.

Santiago Segura, en una escena de la película

La película se distingue por su innovadora ambientación, que retrata un Madrid cercano, reconocible y de grandes decibelios. La capital se convierte en un personaje fundamental, ofreciendo una visión grotesca y deformante de la España de los 90. Ubicaciones como las magnánimas torres KIO, el icónico cartel luminoso de Schweppes en Callao, y la fuente del Ángel Caído en el Parque del Retiro (que simboliza a Satanás), se integran en la narrativa subrayando el enfoque satírico y crítico hacia la religión y la sociedad. La película emitía un diagnóstico sobre las entrañas del país.

El elenco reunido es recordado como uno de los más memorables del cine español, incluyendo a Álex Angulo, Terele Pávez, Nathalie Seseña y un Armando de Razza que, irónicamente, sufrió de vértigo durante el rodaje de la escena en la maqueta del luminoso de Schweppes. Sin embargo, la película fue la gran lanzadera de un relativamente desconocido Santiago Segura, quien encarnó al inconfundible José María, un personaje fundamental para darle un asidero al público durante el viaje al lado oscuro. Su interpretación como una suerte de Sancho Panza satánico fue tan convincente que, a pesar de que Segura ha confesado que nunca le gustó el género heavy metal, se convirtió en un icono del nuevo cine español y fue adoptado como ‘uno de los suyos’ por la población rockera. Segura fue galardonado con el Goya al mejor actor revelación.

La música, fundamental

Otro elemento crucial para el éxito y el tono de la película fue su banda sonora, que supuso una revolución inmensa y contribuyó a definir su tono. Las canciones del repertorio fueron ideadas por el director como un recopilatorio de temas satánicos, impulsando a la escena underground nacional y conectando con el público joven. Se destacan himnos emblemáticos como “El día de la bestia”, del grupo Def Con Dos, “Apocalipsis 25-D”, de Ktulu, y la colaboración estelar de Extremoduro con Albert Pla, además de incluir bandas como Ministry y Parálisis Permanente. Esta conexión entre la música y el cine solidificó la influencia cultural de la obra.

Tres décadas después de su debut, El día de la bestia mantiene su relevancia intergeneracional y sigue siendo un referente. Su impacto en la evolución del cine español moderno, especialmente en el género fantástico, fue comparado con un tsunami, abriendo camino para una nueva generación de directores. Además, el filme se consolidó también como una obra de culto fuera de España, en países como Italia y México, lo que demuestra la relevancia internacional del director Álex de la Iglesia. Para muchos críticos de cine, su sobrecogedora atemporalidad y su visión deformante y satánica de la realidad nacional hicieron que una cinta, estrenada en 1995, siga siendo una película eterna.

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