Descubren una luciérnaga de hace 99 millones de años atrapada en ámbar

Las luciérnagas llaman la atención por su luminiscencia

Àlex Gonzàlez

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Mucho antes de que llegaran los humanos, las luciérnagas ya iluminaban las noches en plena era de los dinosaurios. Un equipo internacional de investigadores ha identificado el fósil más antiguo confirmado de una luciérnaga moderna, atrapado en ámbar birmano de hace unos 99 millones de años, durante el período Cretácico.

El hallazgo, publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, confirma que estos insectos ya tenían órganos bioluminiscentes muy similares a los actuales cuando los dinosaurios todavía campaban a sus anchas por la Tierra. Esta nueva especie identificada ahora ha sido bautizada como Cretoluciola birmana y pertenece a la subfamilia Luciolinae, un grupo que incluye muchas de las luciérnagas modernas.

El fósil apareció conservado en ámbar procedente de Myanmar, una resina fosilizada conocida por preservar insectos con un nivel de detalle extraordinario. A pesar de medir apenas unos milímetros, el ejemplar mantiene rasgos anatómicos muy bien definidos, incluidos los órganos luminosos situados en el abdomen.

Luciérnaga fosilizada encontrada en Birmania

Características luminiscentes muy parecidas a las actuales

Los investigadores destacan que la luciérnaga presenta características claramente reconocibles en especies actuales: ojos grandes, antenas filiformes y un órgano lumínico dividido en dos partes. Según los autores del estudio, estas estructuras indican que el mecanismo de bioluminiscencia ya estaba completamente desarrollado hace casi 100 millones de años. Para confirmar la clasificación del fósil, el equipo realizó un análisis comparativo extremadamente detallado. Los científicos estudiaron más de 400 rasgos morfológicos y combinaron esos datos con información genética procedente de luciérnagas de la actualidad.

Los resultados obtenidos ayudan a resolver una incógnita importante sobre la evolución de estos insectos. Hasta ahora existían otros fósiles encontrados en ámbar que habían sido relacionados con luciérnagas primitivas, pero los expertos no acababan de ponerse de acuerdo para clasificarlas por sus complejas características. Por lo tanto, la Cretoluciola birmana es la primera evidencia definitiva de una luciérnaga moderna en el Cretácico.

Ya había luces en el bosque en la época de los dinosaurios

Este descubrimiento nos permite imaginar como era el paisaje hace 99 millones de años. Mientras grandes dinosaurios recorrían los bosques tropicales del planeta, había pequeños destellos verdes iluminando la noche. Los científicos creen que estas luciérnagas utilizaban la bioluminiscencia de manera muy parecida a las actuales: para atraer pareja y como mecanismo de defensa.

El estudio también expone que el “lenguaje luminoso” de las luciérnagas apenas ha cambiado desde entonces. Los órganos de luz encontrados en el fósil son prácticamente equivalentes a los modernos, lo que quiere decir que ha habido una estabilidad evolutiva durante decenas de millones de años. Además, el trabajo aporta nuevas pistas sobre la diversidad de insectos luminosos en el Cretácico. Los autores consideran probable que existieran más especies de luciérnagas de las que se pensaba hasta ahora, aunque todavía faltan muchos fósiles por descubrir y analizar.

La investigación tiene también implicaciones fuera de la paleontología. Las luciferasas, las enzimas responsables de producir luz en las luciérnagas, se utilizan actualmente en biotecnología, medicina e investigación forense. Comprender cómo evolucionaron estos mecanismos biológicos ayuda a entender mejor uno de los fenómenos naturales más llamativos de nuestro planeta y demuestra hasta qué punto algunas características evolutivas han permanecido desde la era de los dinasaurios hasta ahora.

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