Un estudio de la Universidad de Huelva descubre sistemas metalúrgicos avanzados hace más de 5.000 años
Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Huelva ha descubierto que las sociedades del sur peninsular ya tenían sistemas metalúrgicos complejos hace más de 5.000 años, mucho antes de la llegada de pueblos colonizadores como los fenicios. El trabajo ha sido publicado en Journal of Archaeological Science, una de las revistas científicas más prestigiosas del ámbito arqueológico y está firmada por el profesor Moisés Rodríguez Bayona, del Área de Prehistoria de la universidad onubense, junto al catedrático Francisco Nocete, fallecido recientemente tras más de tres décadas de trayectoria académica.
Sitemas de producción altamente desarrollados
El trabajo se centra en el III milenio a.n.e (antes de nuestra era) y analiza de manera detallada cómo se fabricaban herramientas metálicas en las primeras sociedades complejas del sur de la península ibérica. Los investigadores han estudiado procesos como la fundición, la forja o el recocido, técnicas que permitían elaborar cuchillos, hachas o punzones mediante tratamientos térmicos y mecánicos mucho más sofisticados de lo que se pensaba hasta ahora.
Uno de los hallazgos más importantes del estudio es que cuestionan claramente la idea clásica de una metalurgia rudimentaria y poco especializada. Durante décadas, muchos modelos arqueológicos defendían que las comunidades prehistóricas dependían de conocimientos llegados desde el Mediterráneo oriental y que su tecnología era simple. Pero con este estudio se demuestra que existían sistemas de producción altamente desarrollados más de mil años antes de la llegada fenicia.
Los investigadores identificaron además infraestructuras especializadas como hornos, crisoles o toberas, así como una clara organización del espacio de trabajo. Todo ello apunta a una producción mucho más estructurada y avanzada, con un notable dominio técnico por parte de estas comunidades prehistóricas.
El estudio se apoya en el corpus analítico más amplio elaborado hasta ahora para este periodo en la península ibérica. Incluye evidencias procedentes de yacimientos de Huelva, Sevilla, el sur de Portugal y el Alto Guadalquivir. Entre todos ellos destaca el enclave de Cabezo Juré, donde se han documentado algunas de las evidencias más antiguas de producción metalúrgica de la región, datadas alrededor del año 3100 a.n.e.
Una nueva visión sobre las sociedades prehistóricas
Otra de las observaciones importantes del trabajo es la identificación de “ciclos de trabajo” complejos. Tras el estudio realizado, los investigadores creen que la producción metálica implicaba diferentes fases coordinadas y repetidas, lo que ayuda a explicar el elevado nivel de control técnico y la posible estandarización de muchas herramientas.
Además, el estudio plantea que no existía un único modelo de producción. Según los autores, había sistemas domésticos a pequeña escala y sistemas intensivos y especializados, algo que deja claro que la organización social era mucho más compleja de lo que se pensaba hasta ahora.
Más allá de la tecnología, el hallazgo cambia la imagen que se tenía de estas sociedades. No eran grupos dependientes y poco desarrollados, sino que eran comunidades capaces de innovar, organizar procesos especializados y desarrollar conocimientos técnicos avanzados.
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