Deslumbró a Miguel Ángel y pintó a la realeza española: la increíble historia de Sofonisba Anguissola
Aunque el Renacimiento fue un período dominado principalmente por artistas masculinos, son varias las mujeres que consiguieron abrirse un camino propio y que hoy merecen ser recordadas como una de las piezas claves de este momento de la historia del arte. Entre ellas, hoy recordamos la figura de Sofonisba Anguissola, pintora italiana que consiguió ser reconocida por sus impresionantes obras.
Sofonisba nació en el seno de una familia noble de Cremona y su padre, Amilcare Anguissola, animó tanto a ella como a sus hermanas a obtener un alto nivel de educación y desarrollar habilidades artísticas, como la pintura o el dibujo. Así, con solo 14 años, la joven empezó a recibir clases del pintor italiano Bernardino Campi. Una de las pinturas más famosas de sus primeros años es un retrato que hizo de sus hermanas jugando al ajedrez.
A partir de 1549, Anguissola continuó su aprendizaje con Bernardino Gatti y, en 1554 viajó a Roma para completar su formación. Fue en la capital italiana donde conoció al mismísimo Miguel Ángel. Se dice que, después de pedirle que hiciera un par de bocetos, el arquitecto y escultor reconoció el inmenso talento de la joven. No solo compartió algunos de sus cuadernos de dibujo con ella, sino que también se convirtió en una especie de mentor, ofreciéndole consejos.
Uno de sus retratos más famosos
En 1559, Sofonisba fue invitada a la corte de Felipe II para ejercer, en principio, de dama de honor de la esposa del monarca español, Isabel de Valois. Sin embargo, este acompañamiento pronto se transformó en enseñanza. Así, Sofonisba se convirtió en maestra de la reina, a la que enseñó las técnicas básicas de dibujo y pintura que ella dominaba a la perfección.
Pero al margen de su relación con Isabel, durante los casi catorce años que pasó en la corte española, Anguissola retrató a la mayor parte de los miembros de la familia real. Estos cuadros no solía firmarlos y, además, no podía cobrar por ellos ya que, como dama noble, la pintura no se consideraba un trabajo remunerado sino parte de su papel en la corte.
En aquella época, Sofonisba pintó algunos de los cuadros más famosos de su trayectoria como pintora profesional. Entre ellos, encontramos el Retrato de Felipe II, una pintura al óleo sobre lienzo que realizó en torno al año 1565 y en el que vemos al rey de España a medio cuerpo, alrededor de los cincuenta años, con ropa negra y la insignia del Toisón de Oro en el pecho a modo de colgante.
Durante mucho tiempo, tanto esta como otra de las obras que Anguissola dedicó a personalidades de la realeza fueron atribuidas a otros pintores de la corte, como Alonso Sánchez Coello. Hoy algunas de las creaciones de esta mujer, que se mantuvo como pintora activa hasta los casi 90 años de edad, pueden verse en el Museo Nacional del Prado, en Madrid.
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