Ábalos mantendrá ante el Supremo que la causa de las mascarillas nace de un montaje orquestado por el PP
José Luis Ábalos se enfrenta a la que quizá sea la jornada clave en el juicio que se celebra en el Tribunal Supremo contra él, contra su exasesor Koldo García y contra el empresario Víctor de Aldama. Este lunes tiene lugar su declaración como acusado, todo un exministro y ex secretario de Organización del PSOE. Y, aunque según reza la Ley de Enjuiciamiento Criminal los encausados tienen derecho a mentir en el interrogatorio, Ábalos pretende realizar una comparecencia sólida para profundizar e insistir en lo que ya comenzó a hacer en la última sesión del juicio Koldo García, desacreditar la versión ofrecida por el comisionista.
Pero las fuentes jurídicas consultadas por elDiario.es explican que no solo entrará a combatir argumentos incluidos en los escritos de acusación, sino que irá más allá y expondrá, en la medida de lo posible y cuando pueda colocar el mensaje, que el conocido como 'caso Mascarillas' es en realidad un montaje orquestado por el PP desde el principio.
Así, Ábalos tratará de explicar que todo nace de una investigación tangencial en otra causa relativa a un fraude de hidrocarburos en el que un investigador de la UCO (que acabó trabajando para Seguridad de una consejería del gobierno de Isabel Díaz Ayuso) se interesó por la figura de Koldo García, un asesor que realizaba movimientos extraños. Y que esas suspicacias fueron transformadas en una denuncia del PP de Madrid ante la Fiscalía Anticorrupción que nació como represalia o venganza por la investigación abierta (y luego cerrada) al hermano de la presidenta madrileña.
Con todo, estas fuentes opinan que, a estas alturas, poner sobre la mesa la carta de una operación política del PP no es suficiente para librarse de una eventual condena de 24 años de cárcel, por mucho que la Kitchen esté de actualidad. Saben que el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, no se aparta de su guion establecido en el escrito de acusación y por eso la defensa de Ábalos, explican, ha trabajado en nutrir de argumentos al exministro para enfrentarse a un (presumiblemente) duro interrogatorio del Ministerio Público. Porque sí, Ábalos, como ya hiciera Koldo García, quiere enfrentarse al interrogatorio de Luzón.
De hecho, el del fiscal será el interrogatorio principal y en él el exministro tratará de dejar algunas cosas claras, como por ejemplo los desfases dinerarios. Así, Ábalos explicará que, si bien es cierto que había flujo de dinero entre él y su hombre de confianza, siempre hubo por su parte una voluntad de resarcimiento y retorno. Además, tratará de dar respuesta lógica al desfase de dinero no justificado por rastro bancario que la Unidad Central Operativa (UCO) cifra en más de 95.000 euros.
Así pues, el dinero tendrá relevancia, como ya ocurriera en la declaración de Koldo García que indicó que para quitarle líos de la cabeza a su ministro (al que dijo que estará “eternamente agradecido”) él se encargaba de muchas cosas: pensiones alimenticias, pagos vacacionales, llevarle las cuentas de los tiques a liquidar por el partido...
En este sentido, cabe recordar que una de las piezas fundamentales para que el puzzle de la acusación cuadre es probar que el binomio Koldo-Ábalos cobró desde octubre de 2019 cantidades mensuales de 10.000 euros de manos de Aldama. En su declaración, el comisionista se ratificó. Y el fiscal considera claves un par de viajes del hermano de Koldo, Joseba García, a República Dominicana en los que recogió sobres con 10.000 dólares (hecho que se apoya en una de las testigos que trabajaba para empresas vinculadas a Aldama). Frente a esto, Koldo negó tajantemente ese extremo, y por ende se espera que el exministro siga la misma senda.
“Hace lo más grande”
Pero más allá del tema monetario, Ábalos y su defensa tratarán de atacar el papel que atribuyó el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Balas al exministro en la estructura de la presunta organización criminal. Para Balas, el ministro tenía una función “instrumental” para el jefe real de la trama, Aldama, y le asignó un rol fundamental porque, y dijo textualmente, “hace lo más grande” y por eso “cobra lo que cobra”.
La defensa tratará de desactivar a Balas partiendo de los dos contratos estrella que se investigan desde el inicio: las adjudicaciones a la empresa Soluciones de Gestión de las compras de hasta 13 millones de mascarillas a través de dos empresas públicas dependientes de Transportes, esto es Puertos del Estado y Adif. El abogado del exministro, Marino Turiel, se empleará a fondo para que cale la idea de que esa contratación no fue decidida por Ábalos habida cuenta que el Ministerio se desvinculó de las mismas dejándolas en manos de las dos empresas públicas.
Otro punto clave que incluye el escrito de acusación de Luzón es la decisión que se adoptó el 21 de marzo de 2020 de pasar de una orden de compra de cuatro millones de mascarillas a otra de ocho millones, y en tan solo 38 minutos. Aldama señaló que esa decisión fue impuesta por él dado que era lo pactado con anterioridad, y un testigo indicó que el propio ministro dijo que era lo que había. Por su parte, Koldo García le quitó relevancia al asunto explicando que si le hubieran puesto delante de las narices 16 millones de mascarillas hubiera dicho que adelante porque en ese momento de crisis se trataba de adquirir material sanitario en un mercado que, según testigos que han pasado por el plenario, o estaba “roto” o no existía.
Con estos mimbres, Ábalos, según las fuentes, tirará por el camino de en medio y sostendrá que la decisión inicial de adquirir solo cuatro millones partió de una programación realizada por un alto funcionario, que quien eligió esa cifra lo hizo por prudencia y de manera unilateral y que el comisionista trastoca la realidad cuando dice que era lo pactado de inicio, y para ello es probable que contrapongan su declaración del pasado miércoles con la que hizo en instrucción.
Por otro lado, Ábalos también se deberá esforzar en desmentir lo que sostuvo el comisionista con relación al chalé de La Alcaidesa, que según la investigación pudo ser una dádiva de una trama de hidrocarburos a cambio de que el ministro les ayudara a obtener una licencia de operadora para la mercantil Villafuel. Aldama explicó que ese chalé que adquirió la mercantil Have Got Time (vinculada a un socio suyo) fue entregado a Ábalos bajo la fórmula de un alquiler con opción a compra para revestir la operación de una aparente legalidad, y que por eso mismo el ministro abonó fianza y algún mes de renta. Para la defensa del exministro esa fórmula carece de sentido porque si vas a regalar algo a alguien no le cobras un alquiler y no inicias un proceso de desahucio con posterioridad.
Villa Parra y el melón de Jésica Rodríguez
Otro punto clave a desmontar por el letrado del exministro es su presunto papel en el mandato de elaborar una nota de prensa para que el Ministerio de Transportes se posicionara a favor del rescate público de Air Europa. Para ello, Ábalos se apoyará en la declaración en calidad de testigo del que fuera secretario de Estado en 2020, Pedro Saura, que indicó que la iniciativa de redactar y difundir una suerte de nota de prensa a determinados periodistas en agosto de ese año fue suya. Y que él la lideró.
Sobre la presunta dádiva recibida por Ábalos, unas vacaciones pagadas en un chalé denominado Villa Parra, Koldo García señaló en su declaración que si bien coincidió en el tiempo, en realidad no tenía que ver ese alquiler vacacional con Air Europa, y que el wasap en el que le indicaba al ministro que le salía gratis por las molestias ocasionadas se refería en realidad a que él costearía parte de las vacaciones para resarcir desperfectos en el piso de La Latina de Ábalos.
No obstante, el melón quizá más desagradable para el exministro será el asunto Jésica Rodríguez, la joven odontóloga con la que estuvo saliendo un tiempo y a la que se le pagó un alquiler de lujo en Plaza de España. Según la investigación, quien se hizo cargo de esa renta mensual fue Alberto Escolano, socio y 'mano derecha' de Aldama. Si bien, antes de que la propiedad decidiera echar a la joven del piso en 2022, Koldo García también se hizo cargo de algunas mensualidades.
Frente a esta realidad, Ábalos sostendrá que nunca supo que Aldama pudiera estar moviendo los hilos para que Escolano pagara ese piso a su pareja, y que supuso que esa ubicación era eventual hasta que se pudieran hacer con algo más estable (presumiblemente un piso en el Paseo de la Castellana que también ha sido objeto de investigación). Pero se irá más allá, y es probable que el letrado del ministro ponga sobre la mesa que existía una relación mercantil entre Aldama y Jésica Rodríguez, lo que justificaría que, a pesar de que la joven cortó con el ministro, el entorno del empresario, es decir Escolano, siguió pagando el alquiler durante meses.
En cuanto al hecho de que Koldo pagara también varios meses, él mismo lo encuadró en una decisión personalísima ante las amenazas de Jésica Rodríguez de sacar a la luz la relación extramatrimonial que tuvo con Ábalos si no se atendía convenientemente sus necesidades.
Silencio sobre la financiación del PSOE
Y es que esa será otra de las grandes bazas que blandirá la defensa de Ábalos: que Koldo García era un ente con vida propia que por su naturaleza estaba dispuesto a mover hilos para cualquiera que se lo pidiera y todo sin que tuviera que ser necesariamente conocido por su 'jefe' el ministro. El propio asesor declaró que tomaba decisiones o realizaba gestiones sin conocimiento de Ábalos, y la defensa se apoyará en eso para alejar al ministro de determinadas acciones. Aunque las fuentes jurídicas señalan que no se hurgará en esa herida máxime después de la declaración “leal” que realizó el pasado jueves Koldo: El ministro no sabía todo lo que hacía su asesor, pero eso no quiere decir que lo que hiciera fuera irregular o delictivo.
Sobre lo que no se prevé que el ex secretario de Organización del PSOE hable durante su interrogatorio es sobre la acusación realizada por Aldama de que tanto él como Koldo García le utilizaron como “nexo” entre la formación socialista y constructores para canalizar hacia el partido mordidas a cambio de obra pública. Koldo García negó la mayor señalando que el PSOE “no recibe dinero de nadie”, pero Aldama indicó que entregó a ambos entre 3,5 y 4 millones de euros, a veces en tandas de hasta 250.000 euros y siempre en efectivo.
Las fuentes consultadas prevén que el fiscal no saque ese tema, como tampoco se lo sacó a Koldo García, dado que hay una pieza secreta en la Audiencia Nacional en la que se investigan las cuentas del PSOE. Además, el ministro no va a responder ni a las preguntas de la acusación popular (dirigida por el PP) ni a la defensa de Aldama. Por eso, solo estaría en la mano del letrado de Ábalos preguntar por esas supuestas cantidades recaudadas en 'B' para el PSOE. Y eso, dicen, no va a ocurrir.
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