Devil's Arrows esconde una proeza mayor de la conocida: sus piedras de 25 toneladas recorrieron distancias que nadie esperaba
Los arqueólogos todavía tienen bastante trabajo por delante con las Devil's Arrows, un monumento prehistórico del norte de Inglaterra cuya construcción plantea preguntas que siguen sin respuesta. Anthony Clarke, investigador de la Universidad Curtin, en Australia, prepara nuevas excavaciones tanto en el lugar donde se levantaron estas piedras como en el yacimiento del que proceden.
El objetivo es averiguar cuándo fueron trasladadas y reconstruir cómo consiguieron sus constructores moverlas y ponerlas en pie. El equipo también pretende aplicar su procedimiento de análisis a otros monumentos de piedra cuyo origen continúa siendo desconocido.
Las comunidades prehistóricas trasladaron piedras durante 18 kilómetros
Una investigación de las universidades Curtin y York, publicada en la revista científica Proceedings of the Royal Society A, ha demostrado que las comunidades prehistóricas transportaron deliberadamente los gigantescos megalitos desde Brimham Rocks hasta Boroughbridge, en Yorkshire.
Las piedras, de más de 25 toneladas cada una, recorrieron al menos 18 kilómetros pese a existir depósitos de roca más cercanos. Los resultados descartan que los antiguos glaciares las hubieran depositado allí y resuelven una discusión sobre el origen del monumento que llevaba décadas abierta.
La historia de las Devil's Arrows también incluye varias piedras desaparecidas cuya suerte comenzó a documentarse hace siglos y acaba de adquirir una nueva explicación científica. El anticuario John Leland registró una cuarta piedra a mediados del siglo XVI, aunque posteriormente se perdió su rastro. Un testimonio de 1687 recoge que los habitantes de la zona habían despedazado un monolito caído para construir el puente Peg Bridge, sobre el río Tutt, y trasladaron su parte superior a una propiedad de Aldborough.
En el siglo XIX, el anticuario J. R. Walbran propuso que otro fragmento había terminado formando parte de la Battle Cross, un monumento de 5,5 metros construido en el siglo XV para conmemorar la batalla de Boroughbridge de 1322. Los nuevos análisis minerales han confirmado su hipótesis. La cruz medieval que permanece en Aldborough contiene una sección tallada de una de aquellas piedras prehistóricas.
Las tres columnas que sobreviven cerca de Boroughbridge constituyen la alineación de piedras verticales más alta de Gran Bretaña, con ejemplares que superan incluso a los de Stonehenge. La piedra meridional alcanza los 6,9 metros y es el segundo megalito más alto del país, únicamente por detrás del monolito de Rudston. La columna central mide 6,7 metros y ocupa el tercer puesto, mientras que la septentrional llega a los 5,5 metros. Se cree que fueron levantadas hacia el 2000 a. C., entre el Neolítico final y los comienzos de la Edad del Bronce.
Los minerales microscópicos permitieron localizar la cantera prehistórica
La composición de los monolitos permitió a los científicos rastrear su procedencia mediante minerales microscópicos presentes en la superficie de las rocas. Aunque el terreno sobre el que descansan pertenece a la formación triásica Sherwood Sandstone, las columnas están hechas de una arenisca gruesa de la cuenca Penina, formada hace más de 300 millones de años. Los investigadores recogieron diminutos granos minerales mediante una cinta adhesiva que evita deteriorar las piedras y examinaron las edades isotópicas del circón y la apatita.
Los resultados permitieron distinguir Brimham Rocks de otros depósitos candidatos, entre ellos Plumpton Rocks, situado a 13 kilómetros, y unos afloramientos localizados a solo cinco kilómetros del monumento.
Jim Leary, investigador del Departamento de Arqueología de la Universidad de York, considera que la elección de materiales procedentes de un paisaje determinado aporta información sobre las creencias y las decisiones de aquellas comunidades.
La tradición popular ofrecía una explicación bastante diferente para la presencia de aquellas columnas en Yorkshire, pues atribuía su origen a un lanzamiento del mismísimo diablo. Según la leyenda, el demonio arrojó enormes flechas de piedra desde Howe Hill hacia Boroughbridge, aunque los proyectiles cayeron antes de alcanzar su destino. Justin Scully, responsable del National Trust en Brimham Rocks y otros espacios patrimoniales, destacó que el descubrimiento permite conocer mejor la relación histórica entre ambos enclaves.
Las columnas se distribuyen sobre un terreno ligeramente inclinado al oeste de Boroughbridge, orientadas hacia un posible antiguo vado del río Ure. Los testimonios históricos indican que originalmente existieron al menos cinco piedras, probablemente más.
Los abundantes restos prehistóricos encontrados hacia el oeste apuntan a que el monumento constituía el acceso meridional a una extensa región ceremonial situada entre los ríos Swale y Ure. Allí se concentran siete recintos circulares del Neolítico tardío, la mayor agrupación de este tipo identificada en Gran Bretaña.
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