George RR Martin se aleja del universo Targaryen: el autor confiesa que ya no tiene voz en 'La casa del dragón' y está harto

George RR Martin

Héctor Farrés

0

La imaginación permite levantar mundos enteros sin necesidad de mapas. Esa capacidad de crear lugares, genealogías y lenguas propias convierte a ciertos escritores en algo más que narradores: en arquitectos de realidades. George R.R. Martin pertenece a ese grupo. Sus novelas de Canción de hielo y fuego dieron forma a un universo que se expandió más allá de los libros, hasta llegar a la televisión. Pero cada adaptación exige una cesión de poder.

Traducir la visión de un autor al lenguaje audiovisual implica interpretaciones, ajustes y decisiones que a veces se alejan de la intención original. Cuando el proceso depende de equipos amplios y jerarquías industriales, el creador puede sentirse desplazado, incluso dentro de su propio mundo. Y eso es justo lo que ha sucedido con Martin, cuya experiencia demuestra cómo la maquinaria televisiva puede rebasar al escritor que la inspiró.

La relación laboral con Ryan Condal se fue deteriorando tras un inicio cordial

El escritor ha descrito un fuerte conflicto profesional con Ryan Condal, actual showrunner de La Casa del Dragón, que le ha llevado a desvincularse del proyecto. En una entrevista concedida a The Hollywood Reporter, Martin explicó que la relación con Condal comenzó como una auténtica colaboración creativa, pero se deterioró tras la primera temporada.

Según su propio relato, al principio ambos revisaban guiones, intercambiaban notas y aplicaban cambios de forma constructiva. A medida que avanzó la producción, esa comunicación se rompió y el autor quedó relegado a un papel testimonial dentro de la serie derivada de su obra.

El punto de inflexión llegó cuando Martin publicó en su blog Beware the Butterflies un texto crítico con algunas decisiones narrativas de la adaptación. En él advertía de alteraciones “tóxicas” respecto al material original. El texto fue retirado tras la intervención de ejecutivos de HBO, pero el conflicto ya era irreversible. The Hollywood Reporter señala que, tras una reunión tensa por videollamada, el escritor llegó a afirmar: “Esta ya no es mi historia”. A partir de ese momento, fue apartado temporalmente del desarrollo de la serie. La distancia profesional se convirtió también en una fractura personal. “Nuestra relación es pésima”, reconoció Martin durante la entrevista.

Antes de esa ruptura, su participación en la primera temporada de La Casa del Dragón había sido intensa. Leía los borradores, enviaba observaciones y comprobaba cómo se aplicaban en los guiones. Él mismo contrató a Ryan Condal y confiaba en que trabajarían como socios. “Pensé que éramos compañeros”, recordó. Aquel equilibrio se rompió cuando HBO consolidó a Condal como responsable único del proyecto. A partir de entonces, las decisiones creativas dejaron de pasar por el autor, que al fin y al cabo era el auténtico creador del material original que se debía adaptar. Las notas de Martin comenzaron a ignorarse o se respondían con evasivas del tipo “ya lo pensaré”. Esa sensación de vacío provocó su creciente frustración con la cadena.

Con la llegada de la segunda temporada, la situación empeoró. HBO pidió a Martin que canalizara sus comentarios a través de la propia empresa, que se encargaría de transmitirlos al equipo creativo. El escritor perdió contacto directo con Condal y su influencia sobre la historia se redujo al mínimo. La brecha entre ambos creció hasta hacerse irreversible. De esta manera, lo que había sido un diálogo continuo entre creador y adaptador se convirtió en una comunicación filtrada por intermediarios. A partir de ese momento, Martin comprendió que ya no podía intervenir en las decisiones que afectaban a su obra.

Los otros grandes proyectos que sí le gustan

En contraste con ese desencuentro, el autor se muestra entusiasmado con El Caballero de los Siete Reinos, la nueva precuela basada en sus relatos de Dunk y Egg. En la misma entrevista, elogió al showrunner Ira Parker, a quien considera “fantástico” por su respeto al material original. Martin valoró especialmente que el proyecto mantenga una escala modesta, sin dragones ni grandes batallas, con escenarios limitados y una historia centrada en los personajes. “Es un campo, tiendas de campaña y algunos caballos”, resumió. Esa sencillez le parece una virtud que devuelve a Poniente un tono más humano y manejable.

A la vez, reconoció que el éxito de Juego de Tronos ha generado una presión enorme sobre su trabajo literario. El universo que creó se ha expandido tanto que amenaza con sobrepasarle. El libro Vientos de Invierno, continuación de Danza de Dragones, acumula más de una década de retraso. Martin asegura tener unas 1.100 páginas escritas, aunque el proceso se ha vuelto cada vez más difícil. Reescribe, duda, cambia y se enfrenta a una trama con más de veinte personajes principales. Aun así, rechaza delegar el final de la saga. “Quiero terminarla”, dijo, consciente de que esa tarea se ha convertido en una carga tanto como en un compromiso.

Etiquetas
stats