¿Por qué esta mujer del siglo XVII fue enterrada con un candado en el pie y una hoz en el cuello? Los arqueólogos creen tener la respuesta
A mediados del siglo XVII, una joven fue enterrada en lo que hoy es el pueblo de Pień, en Polonia, tras morir en circunstancias desconocidas. 300 años después de aquello, concretamente en el 2022, un grupo de arqueólogos descubrió su tumba, y lo que encontraron los dejó casi sin palabras.
El esqueleto de la mujer tenía una hoz colocada alrededor de la garganta, con la hoja apuntando hacia el cuerpo, mientras que alrededor del dedo gordo del pie alguien le había atado un candado triangular. ¿Qué significaban estos objetos y por qué se colocaron en esta posición?
Es la pregunta que ha intentado responder un grupo de investigadores liderados por Dariusz Poliński, arqueólogo de la Universidad Nicolás Copérnico de Polonia, que durante cuatro años se ha dedicado a estudiar el yacimiento donde se encontró el cuerpo. Los resultados, publicados en la revista Journal of Archaeological Science: Reports, sostienen que los vecinos que vivían junto a la mujer la consideraban una verdadera amenaza para el pueblo.
Fueron los que la conocían quienes decidieron que había que evitar a toda costa que la fallecida regresara de entre los muertos, creyendo que esta podía vengarse y hacer daño a los vivos. “Estas acciones indican claramente prácticas protectoras, denominadas antivampíricas o antidemoníacas”, explican los investigadores en el estudio sobre el hecho de depositar la hoz y el candado alrededor de su cuerpo.
Una tumba excepcional
El estudio no permite saber con exactitud qué pensaban de la mujer quienes la enterraron, pero los objetos hallados junto a sus restos apuntan a un intento deliberado de mantenerla bajo tierra. “Resultaba inusual que existieran dos precauciones, dos métodos para demostrar que este esqueleto debía permanecer en la tumba. Por lo tanto, el temor a que el cuerpo volviera a la vida era mayor”, explicó Poliński a la CNN.
Los investigadores creen que el candado formaba parte del enterramiento original, mientras que la hoz pudo añadirse después. Hay varios indicios que apuntan a que la sepultura fue alterada, lo que podría confirmar la hipótesis de que alguien regresó al cadáver para reforzar la protección.
Además, los análisis realizados sobre los restos ofrecen una imagen inesperada de la fallecida. Entre los escasos restos de su vestimenta sobrevivió parte de un adorno textil, probablemente asociado a un tocado, que contenía fibras de seda así como hilos de plata y oro. Con esta información recopilada, todo apunta a que la protagonista de esta historia pertenecía a un grupo social acomodado.
El nuevo estudio responde a algunas preguntas sobre la fallecida, pero deja otras muchas sin resolver, desde la causa de su muerte hasta la razón por la que esta mujer despertó semejante temor entre los que la conocían.
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