Dingo no guarda rencor: el perro que vivió atado y ahora que busca una oportunidad junto a su hermano
La historia de Dingo es también la de su hermano Draco, dos grandullones que llevan cuatro años esperando en el módulo junior de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga a que alguien se interese por ellos. Aún no han tenido fortuna, pero el personal no se cansa de contar la historia de estos perros, que se han ganado un hueco en el corazón de los voluntarios.
A estos peludos los adoptaron cuando eran unos cachorros, pero el problema vino cuando comenzaron a crecer. Entonces, los dueños se percataron de que su tamaño iba a ser muy grande, porque se trata de un cruce de gran danés con pastor alemán. Desde entonces, su vida se complicó porque pasaban gran parte del día atados y sin recibir la atención necesaria.
Hace cuatro años recalaron en la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga y ahí esperan pacientemente a que alguien se interese por ellos. Lo ideal es que aparezca alguien dispuesto a cuidar de los dos perros. “Estos hermanos llevan toda la vida juntos, por lo que buscamos adopción conjunta para ellos”, explican en una publicación de Instagram, desde donde intentan darle visibilidad a su caso.
Desgraciadamente, lamentan sus cuidadores, Dingo y Draco se han convertido en los veteranos del módulo junior. Y ahí han demostrado que no guardan rencor: “Estos dos grandullones son muy especiales para los voluntarios, ya que desde el primer momento no han dejado de demostrarnos los corazones tan bonitos que tienen, así como lo nobles e incluso tontos que llegan a ser”.
Desde la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga, los describen como perros muy juguetones, a los que les encanta perseguir pelotas, correr detrás de ellas y jugar casi con cualquier objeto. Entre ellos también se entretienen, porque los hermanos grandullones suelen jugar mucho. Tampoco renuncian a una buena sesión de caricias y, si alguien les rasca la barriga, “mucho mejor”.
Dingo y Draco tienen momentos de actividad y también de calma. “Son perros muy tranquilos, ya que lo que más les gusta hacer es acostarse y ver pasar la vida”, detallan en una de las publicaciones que han hecho a través de sus redes sociales. Ya van varias, porque quieren que salgan de allí cuanto antes.
A la espera de una familia
Los responsables reconocen que el tamaño de los peludos puede ser un hándicap, pero creen que hay otras muchas cuestiones a valorar, como su comportamiento y la compañía que hacen estos hermanos. Y hacen un nuevo llamamiento: “Necesitan una familia que los quiera, los cuide, no los abandone nunca más”.
Desde la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga explican que hay un requisito indispensable para su adopción: que tengan una casa espaciosa donde tengan sitio para correr y desfogar. Los interesados en esta pareja de hermanos tienen que escribir un mensaje al correo electrónico que aparece en las redes sociales de la protectora, aunque su adopción solo está disponible para residentes de la provincia andaluza.
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