Noruega impulsa un material que produce agua sin apenas humedad ambiental y plantea soluciones en climas extremos
El suelo pierde humedad durante más tiempo del habitual y los cultivos dejan de crecer con la misma regularidad, mientras algunas ciudades registran restricciones de agua que antes no eran frecuentes. La tierra muestra señales de agotamiento cuando los acuíferos tardan más en recargarse y cuando las lluvias llegan de forma irregular, lo que obliga a depender de reservas cada vez más tensas.
Ese desgaste también aparece en zonas donde el aire es seco durante largos periodos y hace difícil mantener fuentes estables de agua potable cerca de la población. El problema no se limita a un lugar concreto porque se repite allí donde el clima cambia y la demanda aumenta al mismo tiempo, y por eso se buscan soluciones que funcionen incluso en condiciones de baja humedad.
Un equipo noruego crea un material que capta vapor con menos gasto
Un equipo de SINTEF en Noruega desarrolla un material que permite recoger agua del aire con menor consumo energético en ambientes secos, según recoge Phys. El proyecto se centra en resolver una limitación conocida de los generadores atmosféricos, que funcionan bien con aire húmedo pero disparan su gasto cuando la humedad baja del 50%.
Roberto Mennitto, investigador de SINTEF, explica que esa situación encarece el uso justo en las zonas donde más falta hace. El trabajo apunta a crear un sistema capaz de producir agua potable en condiciones donde los métodos actuales pierden eficiencia.
El nuevo material parte de un polímero formado por dos componentes que cumplen funciones distintas dentro del mismo sistema. Por un lado, incluye un elastómero blando parecido a los que se usan en productos cotidianos, y por otro incorpora un polímero absorbente capaz de retener grandes cantidades de agua.
Esa estructura permite capturar humedad del aire sin que el material pierda estabilidad durante el proceso, algo que había limitado otras propuestas. El equipo probó distintas composiciones hasta dar con una fórmula que mantiene el rendimiento durante varias horas de funcionamiento continuado.
Esa capacidad abre la puerta a usos que no dependen de grandes infraestructuras hidráulicas. Los generadores pueden instalarse en viviendas, centros de emergencia o espacios donde el suministro falla, y así producir agua cerca del punto de consumo.
También pueden servir en operaciones de ayuda humanitaria o en entornos aislados donde transportar agua resulta caro. En esos casos, el sistema no sustituye a redes completas de abastecimiento, pero ofrece una alternativa cuando esas redes no llegan o se interrumpen.
Los sistemas actuales consumen más energía en ambientes secos
Los generadores atmosféricos ya existen y suelen trabajar enfriando el aire para provocar la condensación del vapor de agua. Ese método funciona como un deshumidificador doméstico, pero presenta un problema cuando el ambiente es seco porque el consumo de energía aumenta de forma notable.
Mennitto señala que esa subida hace que el sistema resulte caro en regiones áridas, justo donde la necesidad es mayor. El desarrollo de materiales que capturen agua sin depender solo de la refrigeración intenta resolver ese punto débil.
Precisamente el coste es otro factor que condiciona su adopción a gran escala. Los investigadores calculan que el precio actual se sitúa en niveles similares a los equipos ya disponibles en el mercado, pero trabajan con el objetivo de reducirlo en torno a un 25%. Para lograrlo, buscan aumentar la producción desde gramos hasta kilogramos y simplificar el proceso industrial. El uso de materias primas accesibles y la eliminación de disolventes caros forman parte de esa estrategia, que pretende mantener el sistema asequible.
El dispositivo usa dos pasos y temperatura alta para obtener líquido
El funcionamiento del material separa la captación y la liberación del agua en dos fases distintas. Primero absorbe la humedad del aire hasta saturarse, y después se aplica calor para extraer el líquido retenido. Mennitto describe este proceso al explicar que “el aire caliente extrae el agua del polímero y crea una corriente con alta concentración de humedad”.
Esa corriente pasa a un depósito donde el vapor se convierte en gotas y queda almacenado como agua lista para su uso. El sistema mantuvo sus propiedades durante 120 horas de pruebas continuadas, lo que indica que puede trabajar durante ciclos repetidos sin perder rendimiento.
El equipo busca abaratar costes y escalar la producción
El proyecto aún no ha llegado a la fase de producción masiva, pero ya ha despertado interés entre empresas emergentes y posibles inversores. El equipo busca financiación para construir un prototipo que permita probar el material en condiciones reales y ajustar su diseño. También trabajan en reunir perfiles técnicos que permitan llevar la tecnología al mercado con garantías de mantenimiento y funcionamiento estable.
Todo este esfuerzo responde a una presión creciente sobre el agua disponible a nivel global. La OMS y UNICEF estiman que cerca de 2.000 millones de personas no tienen acceso a agua potable segura, una cifra que refleja el alcance del problema. El cambio climático, el aumento de población y los conflictos agravan esa situación, y hacen que cada nueva solución tenga relevancia dentro de un sistema que ya muestra señales claras de tensión.
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