El Mary Celeste quedó vacío en alta mar y la ciencia ha podido reconstruir lo que pasó en su interior
El casco del barco ya crujía bajo la presión del oleaje cuando el Mary Celeste avanzaba con dificultad, con el agua golpeando las tablas y el viento empujando sin descanso contra las velas tensas. La cubierta se movía con cada embate y obligaba a la tripulación a sujetarse mientras intentaban cerrar accesos y proteger la carga.
La lluvia caía con fuerza y entraba en los espacios abiertos, dejando el interior húmedo y el ambiente cada vez más cargado. Aun así, el barco seguía a flote, aunque cada maniobra exigía más esfuerzo y cada decisión se tomaba bajo una presión creciente.
Dos científicos recrearon una detonación rápida en laboratorio
Un experimento llevado a cabo por investigadores de la University of Manchester plantea una posible explicación basada en una explosión rápida de vapores de etanol, según recoge Chemistry World. Ese trabajo se centró en comprobar si un fenómeno así podía producirse sin dejar marcas en la estructura del barco, algo que encajaría con el estado en que se encontró el Mary Celeste.
Jack Rowbotham y Frank Mair desarrollaron esta prueba con un modelo reducido y buscaban reproducir condiciones similares a las del viaje original. El resultado apuntaba a una detonación breve que alteraba el interior sin provocar incendios prolongados.
Para recrear esa situación, los investigadores emplearon un modelo a escala 1:18 del barco y ajustaron tanto la temperatura como la presencia de vapores en el interior. En un primer intento introdujeron etanol frío y generaron una chispa dentro de la bodega, pero no ocurrió nada.
Después elevaron la temperatura del entorno con calentadores y calentaron el etanol en un baño de agua, lo que cambió el comportamiento del gas acumulado. Al repetir la prueba, la ignición provocó una explosión rápida que hizo saltar la tapa de la bodega y deformó la cubierta. A pesar de la violencia del efecto, la madera no mostraba señales de quemaduras ni carbonización.
El cargamento incluía miles de recipientes con alcohol filtrado
Ese resultado encaja con varios datos del viaje real, ya que el barco transportaba más de 1.700 barriles de alcohol destinados a la producción de vino. Algunos de esos barriles presentaban filtraciones debido a la porosidad de la madera, lo que permitió que parte del líquido se evaporara dentro del casco.
Además, los registros de navegación indicaban que la embarcación había atravesado mal tiempo, lo que llevó a cerrar las escotillas para proteger la carga. Esa decisión dejó los vapores atrapados en el interior, y al entrar en zonas más cálidas el gas alcanzó temperaturas superiores a los 13°C, el punto en el que el etanol puede encenderse con facilidad.
Una chispa pudo provocar un destello que desató el abandono
A partir de ahí, bastaba una chispa generada por una pipa, por un roce metálico o por una brasa para desencadenar la reacción. Rowbotham explicó que una explosión de ese tipo podía producir una llamarada breve con temperaturas muy altas, cercanas a los 2.000°C, pero sin tiempo suficiente para quemar las superficies.
Ese episodio habría generado un destello y una onda de presión capaz de asustar a la tripulación o incluso expulsar a parte de ella fuera del barco. En ese contexto, la evacuación pudo producirse de forma precipitada, dejando atrás carga y pertenencias.
Andrea Sella, profesor del University College London, señaló que una situación así resultaría especialmente desconcertante para marineros con pocos conocimientos científicos. El investigador explicó que “en la oscuridad, un destello azul y calor repentino, junto con puertas que se abren, resulta aterrador”.
Sella también recordó que ya había realizado una prueba similar en 2006, aunque en su caso utilizó butano y papel, mientras que el experimento reciente emplea madera y etanol, lo que reproduce mejor las condiciones del barco.
El hallazgo en 1872 mostró la nave vacía a la deriva
El Mary Celeste fue localizado el 5 de diciembre de 1872 a unos 740 kilómetros de las Azores por la tripulación del Dei Gratia, que lo encontró a la deriva y sin nadie a bordo. La carga permanecía en gran parte intacta y los objetos personales seguían en su sitio, aunque faltaba un bote auxiliar.
El barco tenía alrededor de un metro de agua en la bodega, una cantidad que no suponía un riesgo inmediato de hundimiento, pero que pudo generar dudas en el capitán. Las autoridades británicas investigaron el caso tras llevar la nave hasta Gibraltar y no hallaron señales de violencia ni pruebas de sabotaje.
Antes de ese episodio, el barco ya había acumulado varios incidentes desde su construcción en 1861 en Nueva Escocia, donde fue botado con el nombre Amazon. Su primer capitán murió durante el viaje inaugural y la nave sufrió daños en varias ocasiones, incluido un encallamiento en 1867.
Tras cambiar de propietario, pasó a llamarse Mary Celeste y fue reformado antes de emprender el viaje hacia Génova en noviembre de 1872. Años después, en 1885, su último propietario lo llevó de forma intencionada contra un arrecife cerca de Haití para cobrar un seguro, pero el plan salió a la luz y el barco quedó abandonado en ese lugar hasta deteriorarse por completo.
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